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Letras al Minuto / Sonia Silva-Rosas

  • Letras al minuto: Sonia Silva Rosas

Los museos en México. Está bien, está bien, especifico: los museos en el Distrito Federal –la mayoría- se quedaron atorados en el tiempo, en esa historia que guardan entre sus muros y que difunden en hojas amarillas, ya viejas, ya gastadas. ¿Cuántos años habrán transcurrido por esas hojas o por esas vitrinas que cuentan la historia de un periodo, de una etapa de evolución, de una época importante en la historia? Podemos medir el paso del tiempo en esas hojas observando el grado de tono de amarillo en su textura.

Hace no mucho hablaba yo en estas Letras al Minuto del Museo de Historia Natural: caso lamentable también, un museo que muestra un abandono vergonzoso y una falta de interés por parte de los directivos y funcionarios que es evidente en cada sala, en cada vitrina, en cada elemento que ha estado ahí durante años (sí, años, décadas) y que ha visto pasar y pasar estudiantes de distintas generaciones sin que algún directivo o funcionario se digne a modificar la forma en cómo se ofrece la información a los visitantes. Ahora toca el turno al Museo del Instituto de Geología de la UNAM.

Es lamentable, triste, observar que en el Distrito Federal, en algunos museos, el solo observar la manera en cómo se encuentran museografías, la presentación de las salas y vitrinas, nos remite al término vetusto, olvidado, descuidado. Este museo contiene información interesante: rocas, cuarzos, piedras de todo tipo e, incluso, arena volcánica; sin embargo, se observa a simple vista que a los encargados de dicho museo no les preocupa que todo parezca viejo… Al fin y al cabo, han de pensar, es un museo. Vitrinas que no encienden, iluminación mal dirigida o, de plano, información que no está iluminada y que no se puede ni leer.

¿Qué pensarán –si es que piensan- los funcionarios que dirigen o coordinan un museo en la capital de este país? Imagino que somos la burla de los turistas extranjeros que visitan el Distrito Federal y que llegan a las instalaciones de museos como éste o el de Historia Natural y se encuentran con que, ya merito, les sale un verdadero mamut o un cavernícola. ¿A quién se acude, a quién se le propone, a quién se le dice que los museos de  este Distrito Federal son una vergüenza, una lástima de presupuesto mal empleado y cobro a visitantes mal invertido? ¡Vaya, en el Instituto de Geología ni los sanitarios funcionan debidamente! Una mampara separa los sanitarios de hombres y mujeres, ¡hágame usted el favor!

Gestiones van, funcionarios vienen y, como siempre, los museos, la cultura en general, es la que paga el pato; pero, vaya, debe caber un poco de ingenio para innovar y cambiar un foquito o cambiar la forma de presentación de la información que está frente a un Mamut. Aquí la palabra clave es innovación y el verbo a implementar es accionar. ¿A quién se le entrega la queja por esa falta de interés por mantener en buenas condiciones y presentable exposiciones en los museos del DF?

Sería bueno que alguien se pusiera las pilas e hiciera algo a favor de estos espacios culturales en el Distrito Federal.

Nos leemos la próxima semana.

dsoniasilva@hotmail.com