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Ley de Aviación Civil

  • Raúl Aarón Pozos

  • Raúl Pozos lanz

El objetivo de la reforma a la Ley de Aviación Civil es claro: ampliar los derechos de los pasajeros y generar condiciones para que cuenten con mecanismos jurídicos de defensa. Esto fue lo que se aprobó en comisiones del Senado de la República, aunque quedaron algunas reservas para posterior análisis.

El tránsito del nuevo ordenamiento, desde su concepción teórica y técnica, ha sido largo, intenso y ante todo, cargado con la pila de la buena fe que no tiene más motivo que el de generar un beneficio social.

Eso fue lo que se logró, ampliar los derechos de los usuarios por motivo de incumplimiento de las aerolíneas en los servicios adquiridos. Coadyuva además a la consolidación de un sistema de defensa a los derechos de los usuarios, coordinado por la Procuraduría Federal del Consumidor y la Secretaria de Comunicaciones y Transportes.

Otorga mayores beneficios a pasajeros que decidan por voluntad propia ceder su lugar por la sobreventa, teniendo preferencia las personas con discapacidad, las mujeres embarazadas, adultos mayores y niños no acompañados. Establece como obligación informar, de manera oportuna, retrasos en las salidas, respetar las tarifas en los viajes y restricciones de los servicios adquiridos.

Garantiza a los usuarios información clara y veraz, con ello, los pasajeros tendrán mayores elementos para hacer exigibles sus derechos. Y también asegura mejores condiciones de accesibilidad para las personas que presentan una discapacidad, debido a que podrán transportar artículos como sillas de ruedas, muletas y otros accesorios sin costo adicional.

Una gran mayoría de los usuarios de aerolíneas hemos padecido los atrasos que, con frecuencia, terminan no solo en disgusto personal por no llegar a tiempo a algún destino o cita, sino en perjuicios económicos y diversos daños.

Y resulta peor si se nos extravía una maleta o si queremos llevar equipaje que, de acuerdo con la aerolínea, sobrepasa el peso permitido y, claro, acordado por la empresa unilateralmente. El primer caso se convierte en una fastidiosa maraña de trámites burocráticos y pérdida de tiempo; el segundo, puede evitarse fácilmente mediante reglas claras e información oportuna.

Las modificaciones aprobadas esta semana son un primer paso importante para poner en su exacta dimensión el servicio. Nos da la posibilidad de defendernos ante los abusos y que el servicio sea del tamaño y de la calidad que paguemos en nuestro boleto. Ni más ni menos.

Senador de la República