imagotipo

Liberalismo contra populismo

  • Marco Bernal

Marco A Bernal

El pasado 22 de marzo inició la 80 Convención Bancaria en el puerto de Acapulco. El tema central de la convención es: “El dilema global: liberalismo contra populismo”. La banca mexicana reflexionará y debatirá el modelo de desarrollo económico, político y social que se debe consolidar a nivel global ante los riesgos del creciente populismo en varios Estados del mundo.

Los efectos actuales del populismo se pueden observar con la salida del Reino Unido de la Unión Europea, a través del “Brexit”; el triunfo de Donald Trump en EU.; la candidata Marine Le Pen en Francia y el movimiento “Podemos en España”. Incluso, las resientes elecciones en Holanda también plantearon, para su población, la elección de continuar con un Gobierno liberal o cambiar a uno populista. Se eligió continuar con el modelo de desarrollo actual.

Los gobiernos demócratas del mundo han forjado sus modelos de desarrollo a partir de paradigmas liberales como la economía de mercado, protección de derechos humanos, equidad económica, bienestar y seguridad social. Estos gobiernos han creado instituciones que garantizan la sustantividad de estos paradigmas y aseguran la igualdad de oportunidades para todas las personas.

El populismo es un fenómeno muy ligado al modelo demócrata liberal. El populismo es mal visto en la práctica política procedimental, pero configura una oposición importante en la misma cuando se presentan crisis institucionales. Este fenómeno suele surgir o retomar fuerza en situaciones de turbulencia económica o social. En estas situaciones, las sociedades suelen poner en duda las instituciones democráticas y son fácilmente seducidas por líderes populistas.

Los distintos movimientos populistas en el mundo han aprovechado la desaceleración económica en diversas regiones, la caída en el precio de materias primas y la volatilidad financiera que han afectado la economía de las familias, para generalizar una percepción negativa del actual modelo de desarrollo liberal. Aunado a este enfoque negativo se presentan soluciones ilusoriamente rápidas, que sin hacer el mínimo cuestionamiento de factibilidad son tomadas en cuenta por las sociedades.

El dilema global: liberalismo contra populismo, planteado en la Convención Bancaria de 2017, es importante debatir y reflexionar para encontrar soluciones al actual modelo de desarrollo. Se deben generar estrategias claras que se materialicen en políticas públicas que eviten efectos negativos al mediano y largo plazo, pero sobre todo que favorezcan la economía de las familias y mejoren la calidad de vida de los menos favorecidos con las estrategias actuales.

El desarrollo de las naciones y las personas no puede detenerse por ilusiones populistas, que aprovechan las crisis para dividir a las sociedades. No se deben destruir las instituciones que han contribuido al desarrollo económico internacional, que facilitan la generación de acuerdos políticos entre gobiernos iguales e  incrementan el bienestar de millones de personas en el mundo.