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  • Pedro de León Mojarro

  • Pedro de León Mojarro
  • El conflicto Inegi-Coneval

Como si fueran pocos los conflictos que actualmente tenemos, ahora nos surge uno más: el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) poniendo en entredicho los resultados del INEGI, respecto del Módulo de Condiciones Socioeconómicas (Mocoso) 2015.

El Coneval argumenta que el INEGI modificó su metodología de levantamiento de manera unilateral, lo que da como resultado que Coneval ahora no puede hacer su evaluación.

Lo primero que hay que dejar claro es que la pobreza bajó debido a dos razones: la primera es el esfuerzo que el Gobierno federal vía la Sedesol y los Gobiernos estatales y municipales realizaron mediante la focalización y el realineamiento de los recursos del FAIS. Los resultados capturados por el Mocoso representan casi tres años de la acción de la política social de la presente administración y no solo uno y medio año que capturó el Mocoso de 2014.

Y la segunda razón fue que ahora el INEGI aplicó un operativo de campo para asegurase de corregir los registros de familias que reportan menores ingresos a los realmente percibidos. Fueron casi un 35 por ciento los que habían declarado por abajo de sus ingresos reales.

Adelantando entonces la conclusión, no aumentó el ingreso en la medida en que el Mocoso lo registra, pero lo cierto es que es menor el número de personas en pobreza (55 millones en 2014 contra 44 en 2015) y en pobreza extrema, el número bajó de 11.4 millones en 2014 a 7.1 en 2015.

Dice Rogelio Gómez Hermosillo “el ingreso de las personas no cambió, lo que cambió fue la forma de contarlos” y aunque si mejoró el ingreso, sobre todo en el decil más bajo, también mejoró la forma de contarlos, no veo nada fuera de orden en esto, al contrario, aclararnos que son en promedio diez millones menos de pobres es un buen dato.

Un dato importante y que a la vez da constancia del rigor metodológico del levantamiento de la muestra es que los ingresos trimestrales del decil más bajo (8 mil 169 pesos) es casi 20 veces menor que el decil más alto (162 mil 500 pesos).

Asimismo, los Estados con los ingresos más altos fueron Nuevo León, Ciudad de México y Baja California Sur. A la vez, los de menores ingresos fueron Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Veracruz. Lo que representa una muestra más de la veracidad de los resultados.

En conclusión, no encuentro motivos para el reclamo de Coneval, mucho menos para demeritar el trabajo y la función de dos instituciones que han consolidado su quehacer, una en la estadística, registro de datos y cuentas nacionales, y la otra en la medición sistemática de la pobreza.

Si existe algún problema con los nuevos datos de la encuesta del INEGI, lo que se impone es sentar a la mesa ambas instituciones para encontrar la forma de darle viabilidad a la tarea del Coneval para medir la pobreza y su evolución.

Es lamentable que, en lugar de presumir, si se vale decirlo, los resultados de la medición, esté regateándose el esfuerzo y los resultados de miles de personas que trabajaron en la Cruzada Nacional contra el Hambre, con la mejor intención de bajar las carencias y mejorar el ingreso de las familias más pobres de México.

Resultados positivos hay, no en la medida que todos quisiéramos, ojalá que el esfuerzo institucional de la Cruzada contra el Hambre no se pierda, pues el reto es todavía grande en materia de rezago y marginación de familias mexicanas.

Y si usted, lectora, lector queridos no tienen inconveniente nos leemos el próximo jueves.
Facebook: Pedro de León Mojarro

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Sitio Web: www.pedrodeleon.mx

*Miembro de Unidos Podemos A.C