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Libertad Bajo Palabra

  • Pedro de León Mojarro

“¿Pero qué necesidad, para qué tanto problema?”

Juan Gabriel

  • ¿Pero qué necesidad?

Alberto Aguilera Valadez, nombre del legendario Juan Gabriel, quien se superó así mismo, al convertirse en “Trending Topic” (tema de preferencia) con la lamentable noticia de su muerte.

Jefes de Estado, líderes, artistas, cibernautas, profesionistas, estudiantes, niños, amas de casa, empresarios, todos hablamos de Juan Gabriel, de su indiscutible cariño por su tierra su gente y su característica ligereza, siempre, para contestar las preguntas más incómodas de los medios de comunicación.

Juan Gabriel era un hombre práctico que logró, con letras sencillas, y claras, conquistar los gustos más populares y hasta los más refinados. Nos llevó a todos, sin distingo de clases sociales, a converger en una risa, lágrima, recuerdo o satisfacción a través de  sus canciones.

“Pero qué necesidad, para qué tanto problema”; “vamos al Noa, Noa, Noa, vamos a bailar”; “… que tus ojitos jamás se hubieran cerrado nunca y estar mirándolos”; “juntos haremos tantas cosas en la vida…”; “buenos días a la vida, buenos días señor Sol…; “ya lo pasado, pasado… no me interesa”; “no tengo dinero ni nada que dar… lo único que tengo es amor para dar”.

Juan Gabriel, antes, ahora y después, será parte de la cultura mexicana a través de sus canciones, cuyas letras multifacéticas sirven para celebrar, enamorar, llorar, protestar, actuar, motivar, pedir perdón, recordar, brindar reconocimiento, voltear la página, y siempre en positivo.

Juan Gabriel revela, en sus canciones, la personalidad del mexicano porque en su vocabulario nunca existió la frase: “darse por vencido”, pero sí de entregarse a sus ideales y perseverar para superar cualquier reto.

Si la voluntad y sentido común la practicaran todos aquellos que tienen en sus manos el poder de decisión para resolver los problemas que hoy aquejan a nuestro país, si fuéramos capaces de entender las diferencias, para encontrar las coincidencias, no hay duda de que cualquier problema se resolvería.

“Pero qué necesidad”, -frase filosófica-, de que la CNTE tome las carreteras, vulneren el derecho a la educación de las niñas y los niños, afecten la frágil economía, en perjuicio de los empleos de miles de padres de familia.

Pero qué necesidad, que se  ignore a las y los jóvenes que urgen de atención, proyectos y programas educativos que les permita explotar al máximo sus capacidades y con ello integrarse a la sociedad como agentes de cambio, productivos y exitosos; con esa sencilla tarea, le arrebataríamos a la delincuencia, su única fortaleza,  nuestra juventud.

Pero qué necesidad, de cerrar los ojos ante la constante discriminación a varios miles de mexicanos, así como a la violencia intrafamiliar o las adicciones, viendo con indiferencia los problemas ajenos, pensando que a nosotros no nos llegarán.

Pero qué necesidad, de que sea la indiferencia la que reine en la cotidianeidad de nuestras vidas ante el grave problema del calentamiento global que está a punto de terminar con nuestro planeta y con ello con nuestra especie. Todos seguimos usando el vehículo sin moderación, se desperdicia el agua “sin ton ni son”, no se practica el reciclaje y mucho menos separamos la basura en nuestros hogares.

Pero qué necesidad, para qué tanto problema, si es tan sencillo llevar a la práctica acciones elementales, practicando la Solidaridad entre nosotros, en la familia, con los vecinos, el barrio, la colonia, la comunidad y más.

Este sería el mejor homenaje y reconocimiento, no solo a Juan Gabriel, sino a muchos de los grandes que se fueron con el sueño y la esperanza de un país más próspero equitativo y solidario. ¿Será mucho pedir? yo creo que no, por ellos y por nuestro hijos hay que seguir luchando.

Y si ustedes no tienen inconveniente lectora, lector queridos, nos leemos el próximo jueves.

Facebook: Pedro de León Mojarro

twitter:@Pdeleonm

Sitio Web: www.pedrodeleon.mx

*Miembro de Unidos Podemos A.C.