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Libertad bajo palabra

  • Pedro de León Mojarro

Las pensiones (inequitativas y limitadas)

La pensión es un derecho humano, un seguro social frente los riesgos laborales, vejez, discapacidad, viudez, orfandad, se compone de contributivas: los que han pagado a lo largo de toda su vida laboral y no contributivas: pensión a la que acceden los que no trabajaron lo suficiente o que nunca trabajaron.

Este año dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación, se destinarán 600 mil millones de pesos para el pago de pensiones y jubilaciones, dos veces más el presupuesto de la SEP. Tan solo para los jubilados y pensionados de Pemex y CFE se destinarán más de 110 mil millones de pesos, cerca del 20 por ciento de estos recursos.

Por su parte la Sedesol, destinará 40 mil millones de pesos para apoyar a 6 de millones de beneficiarios de 65 años y más, 550 pesos por mes; esto es la tercera parte de lo que se asigna a los aproximadamente 140 mil pensionados sindicalizados de Pemex y CFE; de esa magnitud es la diferencia y la inequidad existente en un colapsado sistema de pensiones.

En México existen el IMSS Y el ISSSTE como instituciones pensionarias; ambas fueron reformadas, en 1994 el IMSS, y en 2007 el ISSSTE, donde cambió el “sistema de pensiones de reparto beneficio definido” por “cuentas individuales de contribución definida”.

Ahora la pensión del trabajador es determinada por el monto, tiempo, y frecuencia con que se realizan las aportaciones así como el rendimiento obtenido.

De estas reformas resultaron las Afores, mismas que lamentablemente más que un beneficio para los trabajadores se convirtieron en negocio privado para los administradores de las mismas; se han logrado rendimientos del 12.5 por ciento como media anual desde su implantación (un 6.2 por ciento en términos reales), lo cual las coloca en un rango medio-alto respecto a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), según datos de la misma organización.

La OCDE ha previsto que el costo de las pensiones de los trabajadores estatales tendrá un aumento del 2 por ciento al 6 por ciento del PIB en el 2030, se requerirá más del 40 por ciento del presupuesto nacional para el pago de pensiones.

En conclusión, como podemos ver, en México el sistema de pensiones además de ser inequitativo porque beneficia solamente al 26 por ciento de los trabajadores, dejando fuera al 44 por ciento según datos INEGI, está totalmente colapsado, en 25 años no habrá recurso que alcance para pagar un sistema de pensiones que se creó con posterioridad al cardenismo, y que a la fecha, a pesar de haber sido reformado, no da para cubrir una pensión decorosa para los mexicanos que por ley les corresponde.

El presidente Peña comprometió la pensión universal, acción a la que tarde o temprano tendremos que llegar y como ya lo he afirmado en otras ocasiones, para esto, todos absolutamente todos, patrones, Gobierno, beneficiarios, sindicatos tendremos que aportar para que sea equitativa y generalizada.

El dilema ahora es ¿De dónde saldrán los recursos para respaldar la pensión universal?

P.D. Estamos a 25 días de que concluya el proceso electoral en 12 entidades federativas. La moneda está en el aire, acusaciones y descalificaciones van y vienen, nadie se salva, es el síndrome de nuestra incipiente democracia.

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*Miembro de Unidos Podemos A.C.