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Libertad Bajo Palabra

  • Pedro de León Mojarro

* Fidel, líder y estadista

“Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual”. Martin Luther King

  • Pedro de León Mojarro

Fidel Castro nació en 1926, a los 26 años asaltó el cuartel Moncada el 26 de julio y el 26 de septiembre de 1960, dio un discurso de 4 horas y 26 minutos en la Asamblea General de la ONU, finalmente, el 26 de noviembre de 2016 fueron cremados sus restos mortales. La extraña relación de Fidel con el número 26.

El 25 de noviembre de 1956 se embarcó en el Granma, de México hacia Cuba, con el objetivo de derrocar la dictadura de Fulgencio Batista. Exactamente 60 años después el 25 de noviembre de 2016, falleció en la Habana el Comandante Fidel Castro.

Como dice el dicho, “los años no pasan en balde”. Si Fidel hubiese fallecido 20 años atrás, tal vez ahora, no serían tan duras e implacables algunas de las críticas a un hombre, que evidentemente luchó por la libertad y terminó cuestionado por la libertad misma.

Reconociendo ese déficit, ante mis 44 lectores, tal vez por mi espíritu revolucionario, progresista y liberal sin convalidar el rasgo autoritario, justificado ante la amenaza “del imperialismo yankee”, prefiero quedarme con los valores de la igualdad para no pasar hambres, para no ser analfabeta, para evitar desnutrición en niños, para que todos estudien, para acceder a la salud, para tener una vivienda e incluso un empleo, que, aunque mal pagado ya lo quisieran muchos millones que habitan en el mundo del capitalismo salvaje en la “modernidad” del libre mercado.

Fidel no solamente fue la imagen del hombre barbudo, con uniforme militar que le gustaba fumar puros, y enemigo de Estados Unidos, el Comandante fue un gran líder, estadista y revolucionario, el último de estatura universal de la segunda mitad del siglo XX y primera década del XXI.

Para encabezar su lucha admiró a José Martí y a Simón Bolívar, quienes fueron sus referentes ideológicos para encabezar la lucha por la emancipación de un pueblo sometido a una, esa sí, dictadura oprobiosa y represiva al servicio del extranjero de Fulgencio Batista.

Abogado de formación y Revolucionario por convicción, siempre buscó y logró en gran medida para su pueblo, la igualdad y la justicia social, ahí están los datos de los Organismos Internacionales sobre lo logrado por la Cuba Revolucionaria, encabezada por Fidel, en materia de  igualdad, salud, alimentación, educación, cultura y deporte, aspectos fundamentales para el bienestar de un país, en los que se colocó a la pequeña y pobre isla caribeña muy por arriba de los estados-nación latinoamericanos.

Cuando Fidel fue juzgado por el asalto al Moncada, terminó su elocuente defensa diciendo a los magistrados: “Condenadme, no importa, la historia me absolverá”.

Más allá de aciertos y errores y de las contradicciones, al estar en medio de la disputa entre Estados Unidos y la URSS, en la época de la guerra fría, la historia ya lo absolvió, ahí está el pueblo cubano desfilando ante sus cenizas, para darle el último adiós a su líder.

Fidel orientó su energía y su poder en favor de la dignidad de las personas y de su pueblo, de su patria. Naturalmente, con sus acciones y decisiones, afectó grandes y poderosos intereses, muchos de los cuales ahora pretenden condenarlo.

Fidel estará, en el lugar de honor, junto a los grandes del mundo,entre los que destacan Morelos, Juárez, Bolívar, Martí y Guevara, entre otros de los precursores.

Y si ustedes, lectora, lector, queridos, no tienen inconveniente, nos leemos el próximo jueves, en uno más del Ejercicio de la Libertad.

*Miembro de Unidos Podemos A.C. ZACATECAS

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