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  • Pedro de León Mojarro

  • Pedro de León Mojarro
  • El Gobierno de Coalición (La necesaria transición en México)

“Yo hago lo que usted no puede y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas”.

Madre Teresa de Calcuta.
El Gobierno de coalición, como he expuesto en otras ocasiones, para el 2018 será una condición sine qua non para todos, léase bien, para todos.

AMLO cree que con la nave en que transita desde hace varios años le da para ganar solo la presidencia y es probable que así suceda, para lo que no le da es para gobernar frente a los retos que actualmente enfrenta nuestra nación.

Es indiscutible que jugar en la cancha del encono y del reclamo social, como por ejemplo con los líderes de la CNTE vinculados con organizaciones evidentemente ilegales, sea un campo propicio para AMLO, dada la errática política desde el Gobierno y los partidos hacia la sociedad.

Lo que los números actualmente dicen a 23 meses de la sucesión presidencial a ningún partido le da para ganar, lo que ahora vemos son ventajas para algunos (Morena-PAN) y desventajas para otros (PRI-PRD), pero eso es ahorita.

Desde 1997 la conducción del país dejó de depender de un solo partido. Por la vía de los hechos comenzamos a transitar por la vía del “Gobierno dividido”; lamentablemente sin actuar como tal y menos sin reconocer una realidad que llegó para quedarse.

La ambivalencia en la que nos hemos manejado, derivó en la descomposición generalizada que desde Ernesto Zedillo hasta la fecha nos tiene como estamos.

Para decirlo en términos del filósofo de Güemes: “Estamos como estamos, porque somos como somos”.

La tercera Transición de México continua extraviada, cuando se firmó el Pacto por México en diciembre del 2012, muchos incluyendo el que escribe, nos entusiasmamos, es más nos emocionamos, veíamos en este hecho el comienzo de un camino seguro que nos llevaría a reencontrarnos con la extraviada transición.

Lamentablemente no fue así, porque privó la visión cortoplacista, y si me lo permiten, utilitarista de unos hacia otros.

El resultado ya lo conocemos, y hoy las reformas logradas son cuestionadas más que por los intereses mayoritarios de la sociedad, por los intereses minoritarios que afectaron. Paradójico y lamentable, son estos los que intentan ganar la batalla ante la indiferencia de una sociedad ausente y desmovizada.

La elección presidencial que viene representa, si somos capaces de aprovecharla, la posibilidad “de vernos en nuestro propio espejo” y de una vez por todas reconocer que será la suma de varias fuerzas, las que, con visón de futuro pacten el Gobierno de coalición con miras a los próximos 15 años, para enfrentar los problemas que una sola fuerza no logra superar.

El PRI y el PAN ya han transitado por la coalición para la competencia, lo que no han ensayado, y eso le queda muy claro al actual líder nacional Ricardo Anaya, es cómo transitar en un Gobierno de coalición que les signifique ganar-aganar en lo político y en la función de Gobierno darle los mejores resultados a la sociedad que les otorgó el triunfo.

Frente a las fortalezas y debilidades de las distintas organizaciones políticas, y ante el deterioro generalizado de nuestras instituciones y la política misma, el 2018 se convierte en la oportunidad de inaugurar una nueva etapa: la de los acuerdos verdaderos y la conformación del primer Gobierno de coalición, ante el reconocimiento explícito que una sola fuerza no ha sido capaz de resolver la multifactorial problemática.

Y si usted, lectora, lector queridos no tienen inconveniente nos leemos el próximo jueves.
*Miembro de Unidos Podemos A.C

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