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Libertad de expresión y opinión pública

  • Marco Bernal

Marco A. Bernal

El pasado 7 de junio se celebró el Día de la Libertad de Expresión en México. La importancia de este día radica en la conmemoración de uno de los derechos humanos más importantes para las personas y un elemento necesario para la consolidación de una sociedad democrática y la creación de la opinión pública. Por lo anterior, la libertad de expresión se consagra en acuerdos internacionales y en la Constitución de nuestro país.

En el ámbito internacional, el derecho se incluye en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y es descrito de la siguiente forma: “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

La libertad de expresión se considera un derecho universal que todas las personas deben gozar, basado en la pluralidad y a través de la búsqueda, recepción y difusión de información e ideas por cualquier medio, tal cual lo establece la Declaración. Lo antes descrito tiene como objetivo fomentar el conocimiento y la comprensión mutua entre las naciones, al facilitar la libre circulación de información por medio de la palabra o imágenes.

En el ámbito nacional, en el artículo 7º de la Constitución Política, se establece la libertad de expresión de la siguiente manera: “es inviolable la libertad de difundir opiniones, información e ideas, a través de cualquier medio. No se puede restringir este derecho por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares, de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios y tecnologías de la información y comunicación encaminados a impedir la transmisión y circulación de ideas y opiniones”.

En México, el derecho a la libertad de expresión es inalienable y constituye un supuesto necesario para la construcción de consensos entre los diversos grupos sociales y actores que forman parte de la opinión pública. La existencia de una opinión pública libre y robusta es una condición para el funcionamiento de nuestra democracia representativa, y en consecuencia, el derecho a la libertad de expresión rechaza la prohibición de toda forma de censura a interlocutores y contenidos.

Sin embargo para que el derecho sea sustantivo para toda la población, es necesario continuar el trabajo, y realizarlo con mayor esfuerzo. No es suficiente firmar acuerdos internacionales y legislar a nivel nacional para especificar nuestra libertad, debemos hacerla una realidad. A partir del enfoque de derechos es como se debe abordar el tema y acompañarlo con políticas públicas basadas en evidencia y orientadas a resultados verificables. La lucha por el derecho a la libertad de expresión en México es un camino que no hemos terminado y al que toda la ciudadanía debe sumarse para demandarlo y ejercerlo.