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Línea 12, ahora sí que funcione | Jorge L. Galicia

  • Jorge Galicia

Mucho dinero público invertido y mucho el tiempo que dejó de funcionar por diversas fallas, tanto de diseño como de planeación, construcción y mantenimiento, todo ello sin tomar en cuenta los malos manejos administrativos y decisiones políticas erráticas que, en su conjunto, dieron pie a la detención de este servicio antes de que ocurriera un accidente, esa es la realidad de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

Más de un año en su reparación, más de 40 ex servidores públicos involucrados en malos manejos de los recursos destinados en esta obra, y mucho el dinero que tuvo que invertir la administración del actual Jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, para corregir fallas, omisiones y falta de coordinación del equipo de trabajo que condujo para dichos fines el ex jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard Casaubón.

Al respecto, Jorge Gaviño Ambriz, Director General del Metro, en una amena charla que ofreció a periodistas del Club Primera Plana, dijo que entre hoy domingo y mañana lunes, la también conocida como “Línea Dorada”, estará funcionando nuevamente en beneficio de aproximadamente medio millón de usuarios quienes, por motivos de trabajo, de escuela o cualquier otra actividad, día con día utilizan este transporte y el cual, con sus otras redes, se ha constituido como el más importante en la historia de la movilidad de la ciudad de México.

Cuando se detectaron las fallas y los peritos en materia de transporte advirtieron de los riegos de accidentes que este transporte podría tener si seguía operando en dichas circunstancias, las autoridades tomaron una decisión difícil pero el tiempo nos dice que fue la correcta.

Difícil, porque los usuarios afectados habían visto con mucha ilusión una obra de tal magnitud, que entre otras bondades ofrecía soluciones al transporte insuficiente en la zona, al tráfico vehicular, a las horas tiempo perdidas ya la contaminación ambiental por la emisión de partículas de gases por el uso del vehículo particular. Y después de muchas molestias que les ocasionaron las obras, y luego de probar la rapidez con que se movían a sus actividades con la llegada de la L-12, de pronto se encontraron con una obra inservible. No había otra explicación, hubo incompetencia y corrupción, pero como dijo la nana Goya “esa es otra historia”.

Decisión correcta, porque en principio se evitaron accidentes. Aunque al respecto, Gaviño Ambriz, nos aclara que llegar a la reapertura de la línea dorada “no ha sido una solución barata”, ya que para que esta ruta funcione en condiciones óptimas y altos estándares de calidad se requerirá de una inversión adicional en materia de mantenimiento. Y explica que lo que hoy se conoce como Línea 12 debió llamarse “curva”, porque en el trayecto existen 66 curvas y algunas de ellas son muy cerradas, lo que ocasionará hacer ajustes y refuerzos a los rieles con más frecuencia.

En fin, llegó la hora, pero lo que nos debe interesar, más allá del día o la hora, es que la L-12 funcione, con eficiencia y de manera ininterrumpida. Si esto es así, seguiremos pensando que la medida de suspender temporalmente la obra no solo fue correcta, sino además que esto debe ser ejemplo para que en adelante sean experiencia y técnica las que determinen las obras y no los aspectos políticos, y tal vez ello nos lleve a pensar en un Metro que milímetro a milímetro, centímetro a centímetro y metro a metro sea mejor. Eso es lo que esperamos en el funcionamiento de todo el Metro.

jorgelgalicia@yahoo.com.mx

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