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Línea que no debe cruzarse / Sin Gafete / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

La culpa la tienen los medios masivos de comunicación y autores como Epigmenio Ibarra, músicos como Los Tigres del Norte, y si me apuran, hasta el escritor español Pérez Reverte con su “Reina del Sur”. Responsables son de hacerle creer a millones de mexicanos, mujeres en mayoría, que no existe esa línea que jamás debe cruzarse entre lo legal y lo criminal.

Amparadas en la licitud, hasta flojera social que vivimos frente al fenómeno de la divulgación de actividades criminales sin sangre, sin comunicar los muertos, la tortura, la gran carga violenta en sus actividades, mujeres como Kate del Castillo o la incalificable, no sé si ingenua o lagarta diputada sinaloense se pusieron a jugar como si hubiese salida, como si fuese algo tan frívolo que no tiene trascendencia.

Disfrazarse tan torpemente, además que no logró ocultarse de las cámaras, para ir a visitar al “Chapo” en un penal de alta seguridad, a sabiendas que le iban a meter mano hasta en sus partes más íntimas (si es que se cumplieron los protocolos de seguridad), no es una aventura plena de romanticismo y adrenalina, sino un delito.

Y la señorita Lucero Sánchez López debería saberlo.

No obstante su gran vinculación al mundo de las leyes, a la todavía diputada le ganó la fantasía de muchas “culichis” de ser novia de un narco importante. Y no importa cuánto dinero obtenga por ello, se trata de una vinculación criminal por donde quiera verse. Si le agregamos la reunión con un prófugo de la justicia, la estamos despojando de cualquier vestidura moral.

Así no puede ser representante popular, ganar un sueldo por velar por los intereses de la sociedad.

Que haya sido traída, como delincuente, a “declarar” ante la autoridad ministerial federal no es sino el principio de su caída.

Por su parte, la actriz Kate del Castillo cometió el error inmenso, que puede significarle la cárcel, de ofrecerle a un criminal, que no es sino eso un criminal más que reconocido internacionalmente, que participase como inversor en su empresa tequilera. Todo lo demás parece sacado de la novela de Reverte que ella interpretó para la televisión, digno de aquellos “libros vaqueros”.

Sentarse frente a un criminal, y vaya que es tentación para muchos reporteros, significa cruzar una raya muy sensible, dar un paso que no tiene retorno. Es caer en un juego que no puede ganarse, principalmente porque las reglas de convivencia de los criminales mexicanos, supongo que no solo de ellos, implican una sumisión a sus “deseos”.

Los delincuentes utilizan a políticos y periodistas, como vimos recientemente en Michoacán, para sus intereses. Y no acceder a ello puede implicar hasta la muerte. Es un tema de obligada distancia, de no prestarse a una ecuación que no conlleva ningún beneficio cierto.

Baste ver el precio tan alto que ha pagado Sean Penn o la misma Del Castillo por el encuentro con “El Chapo” Guzmán, a lo que debe agregarse los riesgos físicos, porque los hijos de este delincuente, que se significan por violentos, pueden “entender” que tuvieron alguna relación con su captura. ¿Y qué hubiese pasado si quedan en medio de un tiroteo con las autoridades donde no hay espacio para identificarse?

Tantos programas de televisión con artistas guapos y seductores en el papel de criminales, tantos corridos cantados todo el tiempo en estaciones de radio, tantos libros, tantos reportajes, tantas fotografías, tanta sobreexposición cuando no tenemos héroes policías, marinos o soldados por disposiciones absurdas de supuesta “discreción” o por falta de leyes que cobijen su verdadero trabajo, son responsables de que no existe rechazo social a los criminales.

Son responsables de este perverso afán de acercarse a ellos, de entrevistarlos, de volverse sus socios, sus novias, sus amigas, que no llevan sino a la destrucción de carreras y hasta la cárcel. Cuando no hablamos de muerte, ahí están las reinas de belleza, también sinaloenses muchas, asesinadas por su relación con criminales.

Tal vez ya sea hora que el Gobierno, las autoridades del ámbito de seguridad, se den cuenta de que han equivocado mucho la comunicación con la sociedad, que han contribuido a borrar la verdad de muerte, violencia, tortura, asesinatos de quienes hoy son ídolos de millones de mexicanos.
En Twitter: @isabelarvide

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