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Llegó el turno a la CdMx

  • Benjamín González Roaro

Hace dos semanas, en mi pasada colaboración para este diario, comentaba que, en los últimos meses, el país y los mexicanos no solo estamos viviendo los niveles más altos de violencia y criminalidad, sino también que estos problemas registran una tendencia creciente; cada mes que concluye supera en cifras al anterior.

En días recientes mucho se ha escrito y opinado en torno a lo que los habitantes de la Delegación Tláhuac viven de manera cotidiana: la presencia de una importante organización delictiva y con ello el incremento del narcomenudeo y otros ilícitos. Más allá de todas las noticias hemos leído, me gustaría aportar algunas reflexiones al respecto:

Finalmente, la Ciudad de México no fue la excepción de la violencia, narcotráfico y criminalidad que tiene lugar en todo el país. Precisamente la semana pasada el periódico Reforma publicó que para el 71 por ciento de los capitalinos, el principal problema que se vive son el crimen y la inseguridad.

Lo anterior, terminó por echar abajo el mito de que en la CdMx no ocurrían dichos delitos. Ha quedado de manifiesto que aquí operan bandas bien organizadas dedicadas al narcomenudeo, extorsión, secuestro, asaltos, robos y crimen. Esto significa, que nuestra ciudad es tan violenta e insegura como muchos otros de los estados del país.

Me parece que a estas alturas, el debate no puede centrarse en intentar dilucidar sí estamos ante la presencia de un Cártel o no. Más allá de esto, lo fundamental es que los habitantes de la ciudad sepamos cómo nos van a garantizar seguridad y tranquilidad ?

Lo que estamos presenciando es resultado de varios factores; el más importante es, indudablemente, una completa ausencia de gobierno y de compromiso con la sociedad, de una renuncia a velar por el interés colectivo y, desde luego, la reiterada falta de rendición de cuentas. Para algunos gobernantes, es más fácil optar por el dejar hacer y dejar pasar. Este esquema se reproduce en todo el país y lo mismo aplica para los distintos niveles de gobierno.

Estamos ante un problema de carácter estructural y esto explica su expansión, con mayor o menor intensidad, en las diversas entidades del país, ahora fue el turno de la CdMx. Al hablar de un asunto de esta magnitud, me refiero a la confluencia de varios componentes: ausencia del estado de derecho en determinados territorios, debilidad institucional, autoridades rebasadas y/o sometidas, corrupción, complicidades, crisis e infiltración de los cuerpos de policía, así como amplios márgenes de permisividad.

En la sociedad actual: informada, abierta y conectada por la velocidad de la tecnología, no se puede gobernar con evasivas, simulación o negando lo que es evidente; más aún cuando los medios de comunicación y hasta cierto punto las redes sociales, nos muestran una realidad distinta, la realidad que todos y de diferente manera padecemos.

Ha quedado al descubierto un problema que, ahora sabemos, no fue sorpresa para los habitantes de Tláhuac; de acuerdo a todo lo publicado, seguramente tampoco lo será para los ciudadanos de otras delegaciones en las semanas y meses por venir.

Ojalá que la reciente intervención de las autoridades en dicha demarcación no esté motivada por fines políticos ni dirigida a desprestigiar a un partido o precandidato en particular. Los habitantes de la CdMx es lo que menos esperamos, la seguridad de los capitalinos es una prioridad y, por lo tanto, debe ser tomada en serio.