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Lo positivo de los mexicanos / Una tras otra / Jaime Alcántara Silva

  • Jaime Alcántara

A los marinos de México.

Hoy y siempre.
Leemos en “msn entretenimiento”:

La versión de luxe del disco Los Dúos de Juan Gabriel, encabezó la lista de los álbumes más vendidos en Google Play Store durante 2015 en México (…). Con su disco de duetos, el cantautor logró vencer a las bandas sonoras de las películas Cincuenta Sombras de Grey, así como Rápidos y Furiosos 7, las cuales ocuparon los lugares dos y tres, de manera respectiva, en la lista anual de la tienda virtual (…). El cantante Julión Álvarez y su Norteño Banda, con la canción El Aferrado; La Arrolladora Banda El Limón de René Camacho, con Ojos en blanco; y Gerardo Ortiz, con Hoy más fuerte, se colocaron por encima de la agrupación One Direction, con la melodía Made in the A.M. (sic) y 25, el álbum que marcó el regreso musical de la cantante británica Adele.

A algunos nos pueden gustar los ritmos norteños, o no; igual Juan Gabriel, uno de los mejores cantautores mexicanos de música popular de todos los tiempos. Lo cierto es que muchos están triunfando por encima de los extranjeros.

Vemos en la tele que otros connacionales (deportistas, estudiantes, escritores (as), cineastas, directores (as) de orquesta, científicos) también destacan por sus cualidades y trabajo, aún allende la frontera y el mar.

El asunto no es menor. Protagonistas anónimos, a diario hacen su trabajo “como Dios manda”. Y eso, casi siempre pasa inadvertido, aunque tal omisión no determine si se cumple con la tarea, o no se lleve a cabo. Y, habemos millones (me incluyo) que tratamos de dar siempre lo mejor.

De no existir esta constante, no se entendería el porqué del avance en muchos rubros. Hay empresarios trabajadores y justos, policías honestos y bien intencionados, políticos que creen en un mejor mañana, cumplidores; campesinos, muchos, casi todos, y trabajadores en general, que a diario salen con la intención de realizar bien sus labores. En general, no obstante la delincuencia, los malos ciudadanos, que solo están pensando en joder al de enfrente, somos mayoría quienes queremos que la nación se sienta como había sido profetizada desde el relato fundacional: una referencia importante para el planeta.

No son pocos quienes hablan de nuestra envidia secular. Tampoco de quienes han hecho crónicas rememorando las razones por las que hemos guerreado desde el nacimiento de nuestra independencia, como nación. No faltan hechos, igual, que comprueban lo que se dice: lo electoral, como crónica de tales asertos.

Tal parece que el IFE, en su momento (hoy el INE), y las seculares instituciones electorales echaron a perder nuestra vida diaria, el quehacer cotidiano. Debimos haber aprendido del pasado casi inmediato. Me explico.

Recuerdo, no hace mucho, las elecciones en los pueblos, para elegir autoridades auxiliares. Éstas, como muchos lo sabemos, se daban al margen de los partidos políticos.

La costumbre era que los prosélitos de l@s candidat@s formaran largas filas, para que se pudieran contar las preferencias, sin urnas. No eran pocas las veces en las que proliferaban los insultos y, hasta los balazos, al aire; de allí, concluido el proceso, los varones caminaban rumbo a alguna cantina o a una tienda, habilitada como tal, y las mujeres se arremolinaban para contar sus cuitas y… ya.

Mi intención no es como la de algunos absurdos que quieren que desaparezcan los partidos. No. la idea es reconocer el esfuerzo de cada uno, sus cualidades, sus triunfos. Y, de allí, pa’ delante. Distraernos, poner el pie para atrancar la rueda, boicotear, puede ser el gran deporte de las frustraciones, pero, para sacar al país del subdesarrollo, no es la solución.

jaimealcantara2005@hotmail.com