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Los aviones de López Obrador / Poder Nacional / Javier Oliva Posada

  • Javier Oliva Posada

Londres. Hay que empezar por las cuestiones técnicas. El avión que tiene para su uso exclusivo el Secretario de la Defensa Nacional, (no la persona, el funcionario) fue construido en 1964. Es un Boeing modelo 727, que la empresa fabricante propuso su readquisición para demostrar la calidad de sus aparatos, dado que seguía volando. Se lo querían llevar para su museo, la compañía estadunidense calificó el hecho como un milagro. Mismo que debe atribuirse a los técnicos, mecánicos y pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana.

El nuevo avión, también para uso exclusivo del secretario de la Defensa Nacional, es un Challenger 605, con un costo de 662 millones de dólares, que incluye el adiestramiento de la tripulación y el mantenimiento por 20 años. Para darnos una idea y desde otro ámbito, el pasado 23 de marzo, el diputado federal Jorge López Martín, en tribuna, propuso una iniciativa de ley, para que ya no volaran aviones comerciales en México con más de 20 años de servicios, por razones de seguridad. Quedan solamente tres, dos transportan paquetería y solo uno, pasajeros. El que seguía usando hasta este año el secretario de la Defensa Nacional, tiene 52 años. De nuevo: no es por lo tanto la persona, sino el funcionario, quien por razones de seguridad nacional, utiliza un trasporte aéreo exclusivo para sus delicadas e intensas labores. En el fuselaje se lee, al igual que en el presidencial “José María Morelos y Pavón” Fuerza Aérea Mexicana.

Es aquí en donde llama la atención el spot “Derroche” del candidato presidencial (gracias a la incomprensible ley electoral) por tercera ocasión consecutiva, pero ahora con el partido político Morena. Denominación, por cierto, acorde con las alusiones racistas, propias del radicalismo tan popular como peligroso en el mundo. En una entrevista, señaló que su equipo de inteligencia había conseguido los datos y de allí derivaron los planteamientos propagandísticos. Si es cierto lo del equipo de inteligencia, los debe correr a todos. Y el candidato presidencial de Morena, debe estudiar –no leer, el libro de Arnaldo Córdoba, La formación del poder político en México, publicado por la editorial Era. Le será de mucha utilidad.

¿Se han informado en Morena de cómo asisten a las reuniones internacionales y visitas de trabajo los secretarios y ministros de Defensa en otros países? ¿Viajan en vuelos comerciales? Pues una cosa es la propaganda y otra es la manipulación. ¿Pretende el candidato presidencial de Morena, que el secretario de la Defensa Nacional supervise a las tropas e instalaciones militares por todo el país, en vuelos comerciales y después se transporte por carretera? Por ejemplo, si debe ir al desierto de Baja California o a Veracruz Puerto, ante los efectos de un huracán, o de un sismo en Guerrero. ¿Lo hará documentando su equipaje y esperando a que la torre de control del aeropuerto X autorice el despegue y desembarco de pasajeros y equipaje? Estas preguntas, ni si quiera debieran plantearse.

Preocupan sí, que por el hecho de intentar demostrar austeridad y trasparencia, se juegue con la defensa y seguridad nacionales. Debe haber límites. Aún esperamos que la documentación de la licitación y construcción de los segundos pisos, cuando fue jefe de Gobierno en la Ciudad de México, sean de acceso libre. No hay razón para que sigan sujeta a resguardo ¿cuál es la justificación?

Derroche es sin duda, la ingente cantidad de recursos públicos que son transferidos a empresas privadas; como las que contrata Morena y cualquier otro partido político, para los promocionales de su campaña o los contratos asignados para la realización de encuestas para alcanzar la Presidencia de la República.
javierolivaposada@gmail.com