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Los Capitales

  • Edgar González

  • Edgar González Martínez
  • BofA Merrill Lynch Global Research
  • Petróleos Mexicanos, ADIGAS
  • Cemex, Tribasa, Multiservicios

El peso mexicano ¿está subvaluado o sobrevaluado? Bueno, como siempre, depende de qué lado esté usted: es ¿importador o exportador? La verdad es que no debería de importarnos: la moneda debe siempre responder a los fundamentos de la economía para que sea un buen regulador del crecimiento. Vaya, como atinadamente lo señalan analistas de BofA Merrill Lynch Global Research. el peso y su valor deben ser como un buen amortiguador para que se mueva rápidamente y ayude a ajustar la economía en un ambiente externo muy complejo, donde prevalecen enormes baches y, por momentos, un tránsito fluido sobre una supercarretera.

En efecto, la depreciación del peso ha ayudado al Gobierno y al sector privado a recibir más pesos por sus las exportaciones, por lo cual, las exportaciones en pesos se encuentran mejor que aquellas en dólares. La depreciación también ha ayudado a las personas con menores recursos a recibir más dinero por las remesas. Además, la depreciación no se ha manifestado en una mayor inflación, que se mantiene en un 2.5 por ciento. Ya que el traspaso a los precios ha sido limitado, los mexicanos han modificado su consumo sustituyendo los productos importados, que ahora son más caros, por productos locales. Comprar en medio de un fuerte debilitamiento de la moneda hace que la gente compre con desconfianza. Y, sí, el peso barato está atrayendo inversión extranjera.

Sin embargo, el exceso de depreciación es únicamente la primera parte del ajuste. La segunda parte consiste en que el peso regrese a un nivel más consistente con su valor fundamental, ya que un peso débil por un largo periodo de tiempo, se traduce en el riesgo de una inflación más alta, por encima del objetivo de Banxico, afectando potencialmente las expectativas de inflación. En términos técnicos, el tipo de cambio real ha sobrepasado un valor consistente con los fundamentales, dado que la economía sigue creciendo alrededor del potencial. Por ello, el tipo de cambio real necesita apreciarse, lo cual sucederá si el peso se aprecia, la inflación aumenta, o ambos.

Idealmente, los inversionistas deberían empezar a comprar el peso barato hasta que vuelva a acercarse a su valor justo. Pero en el corto plazo existen ciertas preocupaciones que podrían impedir que esto suceda. Los inversionistas, además, están preocupados sobre el impacto que puede tener en México el débil rendimiento manufacturero de Estados Unidos, la incertidumbre respecto a la política monetaria en Estados Unidos e incluso las elecciones, además de las preocupaciones globales como el Brexit y la integración de China en los mercados financieros globales?
Quién es quién en los negocios

Hoy inicia en Houston Texas el Congreso de OPIS (Oil Price Information Service) sobre GLP en México y Estados Unidos, donde se abordará la Reforma Energética como generadora de nuevas oportunidades en el panorama de distribución de GLP en México. OPIS, que preside Jack Brewster y Ben Scriber, es una de las fuentes más completas del mundo para la fijación de precios del petróleo y de noticias de la industria, y ha desarrollado un panel de lujo para este evento que aglutina a todos los interesados en los temas de Gas LP en las dos naciones, en el que uno de los invitados para el cierre será Víctor Figueroa, presidente de la Asociación de Distribuidores de Gas LP del Interior de la República (ADIGAS). Y es que para las empresas distribuidoras de Gas LP en México resulta vital obtener el gas oportunamente y en condiciones comerciales que les permita competir en el mercado y esto puede lograrse utilizando los servicios de suministro que tradicionalmente Pemex ha ofrecido, pero es necesario también obtener gas importado con precios competitivos, para diversificar las fuentes de suministro y disminuir el riesgo de desabasto, ideas que compartirá Figueroa en este evento.
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Caray, cuando finalmente el Gobierno capitalino hace una buena acción, la situación se complica, se revierte y se convierte en una pésima acción. Por ejemplo, el cierre de la Planta de Asfalto, que fue una acertada media para disminuir la contaminación en la Ciudad de México, ahora resulta que unas 18 empresas que ya habían adquirido el material de asfalto para bachear y reparar cerca de 400 kilómetros de vialidades capitalinas, no podrán hacerlo. Glup. ¿Seguiremos con baches un buen tiempo? Lo de menos es traer el material de asfalto de las ciudades cercanas al Distrito Federal, pero es que en lugar de material a estos empresarios se les quiere regresar dinero devualuado, esto es, ya no podrían recibir la misma cantidad de producto: un pésimo negocio. Ahora, si hablamos de negocio, negocio, las únicas beneficiadas serían las empresas que tienen capacidad para surtir asfalto hoy: Tribasa, de David Peñaloza y Multiservicios, de Felipe Altamira. ¿Plan con maña?
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