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Los dos riesgos

  • Federico Ling Sanz

  • Federico Ling Sanz Cerrada

Vivimos en un mundo cada vez más complejo y más difícil. Nuestro país atraviesa un momento sumamente complicado y tenemos que ser por demás astutos para salir adelante. No comparto la opinión de los apologistas de la tragedia, del apocalipsis y de las causas perdidas, pero entiendo bien que nuestra realidad actual no se encuentra libre de recovecos y de obstáculos. Identifico – por esta semana – a dos de ellos que nos pueden causar graves dolores de cabeza en el futuro cercano.

El primero tiene que ver con una situación endémica, totalmente nuestra y que ha sido uno de nuestros principales problemas desde siempre: me refiero a la corrupción, y con ella, a la violencia y la inseguridad; en otras palabras la falta de Estado de Derecho en México.

Si uno abre los periódicos (en papel o internet) o enciende la radio o la televisión, podrá escuchar de casos como el Fiscal General de Nayarit que fue detenido por narcotráfico cuando intentaba cruzar la frontera en Estados Unidos; o bien, la expedición de una “ficha roja” de Interpol para capturar al exgobernador de Chihuahua, César Duarte.

Y así sucesivamente podríamos mencionar muchos otros ejemplos de cómo la falta de Estado de Derecho y la corrupción generan mucho más violencia e inseguridad y nos vuelven un país menos confiable, menos estable.

El segundo riesgo también tiene que ver con nosotros, pero está activado por factores de presión externos. Me refiero a nuestra difícil y compleja situación frente a Estados Unidos y su política y su retórica antiinmigrante, antimexicana y excluyente. ¿Qué nos despierta a la mayoría de los mexicanos lo anterior? Pues enojo, indignación, frustración, impotencia, etcétera.

¿Qué haremos los mexicanos ante estos sentimientos? No sé. Pero tenemos que ser cuidadosos de no cometer errores: ciertamente deteriorar la relación (económica, social, política) no es una buena estrategia.

Pienso que elegir a un candidato de izquierda radical tampoco (veamos el ejemplo de Venezuela y la dictadura en que se ha convertido). ¿Elegir como Presidente de México a una persona radical que se oponga sin lógica y racionalidad a Trump es la manera de lidiar con el problema? Por supuesto que no. Pero no veo mucho que actualmente esté sucediendo para evitar tomar esa ruta sin retorno.

Ante la falta de una estrategia coordinada, de tácticas de defensa y contestación inteligente, los vacíos se llenan con lo que se pueda o los llenan los oportunistas (personas, circunstancias o condiciones) que pasan por el camino en ese momento. No siempre todos esos individuos y esas circunstancias son nuestros mejores consejeros. No es lo mismo dar rienda suelta al enojo y la frustración que devolver el golpe de forma astuta (sin dañarnos a nosotros mismos).

Ahora bien, si combinamos ambas cosas: una situación de corrupción profunda, de inseguridad y violencia en el país, junto con una presión externa que nos podría hacer tomar decisiones apresuradas y con enojo, pues tenemos la receta del fracaso.

Demos un paso atrás a nuestra frustración y comencemos por poner orden en casa. Nadie da lo que no tiene, y si no arreglamos primero nuestra situación interna no podremos hacer frente a lo que viene de fuera. Sugiero que cumplamos la ley en todo: desde lo más mínimo hasta lo más grande. Por allí está la ruta del éxito.
@fedeling