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Los extrañados Principios de Política Exterior

  • Rosamaría Villarello

  • Rosamaría ViIllerello Reza

Los Principios tradicionales de la Política Exterior de México, tan execrados por los llamados tecnócratas porque estorbaban el pragmatismo que, argumentaban, no permitía a México avanzar en lo económico, hoy vuelven a resurgir: el Nacionalismo, el Antiimperialismo, la Soberanía nacional, la No intervención en los asuntos internos de otros Estados, la Solución pacífica de las controversias.

Al conjunto de todos ellos siempre se aludía el “interés nacional” que bien a bien nadie sabía de qué se trataba. Lo que es un hecho es que cada Gobierno le ha dado su interpretación, aunque prácticamente nadie hacía alusión a ellos, a pesar de que se habían elevado a rango constitucional (Art.89) durante el Gobierno de Miguel de la Madrid porque se  veían como parte de aquel pasado revolucionario que muchos querían borrar.

La Política Exterior siempre ha sido un tema considerado de élites aunque muchas de las decisiones en esta materia impacten irremediablemente en la Política Interna y el país tenga que considerar lo que acontece en el mundo para no quedar fuera de las tendencias y dinámicas globales.

El interés nacional ha llevado a México, a lo largo de la historia, a que los políticos y gobernantes justifiquen la toma de decisiones, muchas de ellas muy severas y calificadas como inoportunas, en las que el pueblo (como se decía) sea solo un espectador.

Por mencionar algunos ejemplos: el acercamiento del Gobierno de Echeverría con los palestinos y sus declaraciones en relación con Israel, lo que provocó un boicot a México y que el entonces canciller tuviera que pedir disculpas; el distanciamiento y el acercamiento tan criticados también de López Portillo y De la Madrid con Estados Unidos, respectivamente. La decisión aparente de Salinas de Gortari de enviar a soldados mexicanos a combatir a Irak o la misma firma del TLC; el “comes y te vas” de Fox a Castro; la reacción débil al operativo “rápido y furioso” de Calderón.

En el actual sexenio todo ha sido criticado, pero también todo ha girado en torno al país del norte… que si no lo ha visitado lo suficiente, que si no ha tenido un mayor acercamiento, que le ha faltado una estrategia… Hoy con el “affaire” (caso) Trump, las cosas llegaron al extremo de las reacciones. Por lo mismo, habrá que recordar que “la política exterior es una extensión de la política interna” y que la invitación al candidato republicano ha tenido el efecto de conseguir el “todos contra Peña”. También “todos con Hillary”.

La invitación tocó las fibras sensibles del orgullo nacional. No fue lo que se hizo, sino el cómo se hizo y la inoportunidad de hacerlo, por lo menos desde cierta perspectiva de los que no comprendemos el “leit-motiv” (motivo central). El daño está hecho, sobre todo por quien “se ha ganado a pulso” ser el enemigo público número uno de los mexicanos: el señor Trump.

Nunca antes México había estado tan vivo en la política estadunidense. Ahora a trabajar en más de dos frentes: recuperar los valores de la política exterior, diseñar una nueva relación con Estados Unidos, pero sobre todo, desagraviar la dignidad de todos los mexicanos que viven allá con el producto de su trabajo honrado.