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Los insomnios del “Chapo” / Cuchillito de Palo / Catalina Noriega

  • Catalina Noriega

Tocar el tema de Guzmán Loera me revuelve el estómago. Su actual campaña, para victimizarse y sacar raja, debería indignar a la opinión pública y exigir que alguien pare a su voz cantante, el “abogado” José Refugio López.

El dos veces fugado de penales de alta seguridad, como la muñeca de LilíLedy, “llora, llora y mueve sus manitas”. Las “manitas” las agita para disparar ríos de oro publicitarios. Infesta estaciones de radio, medios impresos (del país y el exterior), suplicando que lo dejen dormir y grita histeriquito, que lo están torturando.

Si le quedara algo de conciencia, por supuesto que tendría insomnio. Si lo despiertan para pasarle lista, bien hacen: Faltaba más que se volviera a fugar el delincuente más buscado del mundo.

La única forma de mantenerlo en la jaula y evitar que compre conciencias, o amenace, como lo hizo en sus anteriores escapes, es involucrando a quienes ahora lo vigilan, en un régimen disciplinario rígido e imposible de escamotear.

Algunos comunicadores parecen preocupados porque insisten en que se le violan sus Derechos Humanos. ¿Creerán que los reclusorios de alta seguridad, de naciones calificadas de democráticas, tienen protocolos suavecitos? Ignoran, por ejemplo, lo que ocurre en cualquier cárcel yanqui, donde grupos de poder internos laceran a otros prisioneros, a extremos de convertirlos en sus “perras” (Así les llaman). Desconocen las celdas de aislamiento, en las que se sabe hay internos que pierden por completo la lucidez. En un gran número de estas instituciones no existe la visita conyugal y solo pueden comunicarse con la familia, a través de un teléfono y detrás de un grueso vidrio.

Ni se aplaude ni es correcto que, así se trate del peor de los criminales, se le quiten los Derechos Humanos, pero en el tema del “Chapo” se defiende lo indefendible, convirtiéndose en comparsa del horror de narco.

Exige ahora, que se le extradite y contacta a las autoridades gringas, para acelerar el proceso. Sabe que al llegar al otro lado, tiene dinero de sobra para pagar la millonada en dólares, que cobran mercenarios jurídicos, siempre a la caza del mejor postor. Confía de paso, en que le reduzcan la condena a cambio de “soltar la sopa”, como ha sucedido con otros mafiosos.

Y “se pone los moños”: Quiere cercana a su actual señora y a las gemelitas que nacieron en suelo estadunidense. La tal exreina de belleza, Emma Coronel, no debe estar dispuesta a perder el “patrimonio” hecho con “tanto esfuerzo” y encabeza la defensa del megamalandrín.

Guzmán Loera perdió el derecho a un sueño tranquilo. El daño que infringió a miles y miles de familias, amerita cadena perpetua. Debe cientos de homicidios, fueran por “ganar la plaza”, por amedrentar al enemigo o por simple mala suerte de inocentes, que transitaban ajenos a un pleitazo de los sátrapas.

Extorsiones que dejaron en la calle a ciudadanos inermes. Secuestros desoladores para la víctima y todos los de su alrededor. Tráfico de armas, trata de personas y ejércitos de adictos, condenados a vivir infiernos, gracias a su “exitoso negocio”. ¿No son seres humanos con Derechos Humanos?

Un tipejo narcisista, que llegó a extremos de buscar que se filmara su biografía, empecinado en transformarse en leyenda, como si su trayectoria tuviera algo de heroico, de positivo.

“El Chapo” debe pagar el daño que le ha hecho a México y con él también habría que refundir a quienes lo cubrieron, sirvieron y se asociaron, sean del estrato que sean. Ya basta de encumbrar a criminales.
catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq