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Los Malhumorados

  • Pedro Peñaloza

“Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado opresor”

Desmond Tutu

1. Entre ocurrencias. El licenciado Peña Nieto ha descubierto una nueva bandera para socializar ánimo y eventualmente esperanza para los desvalidos de México. Aunque ya lo había dicho, ahora, en una amplia y muy cómoda entrevista a un rotativo capitalino (La Jornada), ha afirmado que “no hay motivo para el mal humor social” y que “a todos, en términos generales, les está yendo bien”. ¡Caramba! Lo anterior muestra que hay serios problemas en el procesamiento de la fenomenología social y económica por la que atraviesa el país. Seguramente ello tiene una explicación. Un ciudadano que habita en Los Pinos y que goza de todo el poder y los privilegios que le otorga el presidencialismo autoritario, no puede aquilatar los múltiples dramas que viven las mayorías oprimidas y excluidas. Por supuesto, un Presidente que carece de una visión real de lo que pasa en la República entraña múltiples preocupaciones, que nos deberían llevar a preguntarnos algo elemental, pero sin duda trascendente: ¿Qué le pasa al ciudadano presidente? Podríamos trabajar con varias hipótesis, todas ellas discutibles y polémicas. Veamos: Peña Nieto ya perdió la perspectiva de las promesas que enarboló en su campaña; el joven imberbe no tiene asesores que le hagan ver lo inapropiado de sus dichos; sí tiene asesores, sin embargo, no les hace caso; el titular del Ejecutivo ya se fugó de la realidad y está gobernando desde el limbo; y lo más grave sería, que las decisiones reales para la gobernabilidad ya no las esté tomando él.

2. De confusión en confusión. Recordemos lo mencionado por Peña Nieto en dicha entrevista, acerca del caso de Ayotzinapa: “nunca he logrado entender una cosa: cuándo pasó el gobierno a ser señalado, si lo único que quiso fue atraer un asunto ocurrido en una entidad, Guerrero”. ¡Recórcholis! Que el Presidente de la República, quien debería tener la mejor información de este suceso se atreva a no entender el proceso reciente de falta de oficio, de desprestigio y de enorme torpeza en el caso de los muchachos desaparecidos, resulta más que lamentable. Si el inquilino de Los Pinos no está consciente de la fractura en la credibilidad que se tiene a las instituciones por este hecho en específico, estamos en presencia de una grave crisis de conducción política del país. En efecto, la lectura simplista y superficial que aduce el hombre más informado de la nación nos confirma que los circuitos del poder en México están ensimismados y únicamente adiestrados para servir a la minoría de poderosos y discriminar y exorcizar a las mayorías asalariadas y pobres.

3. Problemas de origen y de estructura. Debemos ser claros. La nación vive el peor de los mundos: un crecimiento brutal y grosero de la concentración del ingreso en unas cuantas manos (el informe de Oxfam dice que en cuatro familias), un deterioro creciente del poder de compra de amplios segmentos proletarios y de las llamadas clases media, ahora proletarizadas,  una frustración palpable y notable en franjas juveniles y estudiantiles que no ven en el horizonte ninguna posibilidad de movilidad social y de inserción laboral que satisfaga sus elementales proyecciones, y, como complemento funesto y fúnebre de todo lo anterior, el territorio nacional se ha convertido en un gigantesco cementerio de fosas clandestinas, de terrícolas anónimos, asesinatos, linchamientos y confrontaciones bélicas al ras del suelo por la disputa de territorios de drogas y de negocios múltiples; y también las violencias por la obtención de algunos pesos en las calles o en el transporte público.¿Qué sigue ciudadano Presidente?

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz