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Los muros dividen pueblos: generan enconos y resentimientos / Mireille Roccatti

  • Mireille Roccatti

«Patria mea totus hic mundus est»*

La álgida discusión en la campaña electoral norteamericana entre los candidatos de las primarias, tanto entre los demócratas como entre los republicanos, respecto de la regularización de la hasta ahora estancia ilegal de por lo menos doce millones de nuestros connacionales, despertó entre un sector extremista las posiciones más xenófobas, sobre todo por repudiable millonario que no ensuciare estas páginas con su nombre, quien pretende resucitar el tema de la construcción del muro fronterizo que ha venido erigiéndose en diversas regiones a lo largo de nuestra frontera norte.

Lo que implica para la relación bilateral resulta más complejo y reedita un conflicto que parecía superado. Los kilómetros de muros construidos a partir de 1991 y su equipamiento con sofisticados equipos y dispositivos tecnológicos como detectores infrarrojos, sensores de tierra, cámaras, radares, aviones “drones” y torres de control, han costado miles de millones de dólares y en ella han encontrado la muerte miles de mexicanos, perseverar en continuarla. Adicionalmente de que en la práctica ha resultado inoperante, puesto que ha sido taladrado por decenas de túneles y ha continuado el flujo de migrantes y estupefacientes hacia el norte.

La historia e inutilidad de la construcción de este tipo de muros no ha sido tomado en cuenta por el Gobierno estadunidense, quien parece ignorar que la Muralla China de seis mil 300 kilómetros, construida hace miles de años por el emperador Qin para defender el imperio de los “barbaros”, de poco sirvió para contener a las hordas de Genghis Khan. El muro de 800 millas romanas construido en Inglaterra por el emperador Adriano en el siglo II para defender los emplazamientos británicos-romanos de los “barbaros”, tampoco sirvió de mucho, solo generó una rivalidad que aún perdura entre los habitantes de las islas británicas.

Otros muchos ejemplos de muros o murallas pudiéramos citar y, como su erección, únicamente termina por demostrar su inutilidad; como las murallas de Roma, frente a las cuales se estrelló el genio militar de Aníbal, aunque  terminó por ceder ante las tribus “bárbaras” germánicas; o más recientes, como la Linea Maginot, construida por Francia para defenderse de Alemania y que de nada le sirvió en la Segunda Guerra Mundial. Los más execrables han sido los muros construidos para contener los guetos de judíos y los de los campos de concentración nazis.

El muro de Berlín terminó derrumbándose luego de tres décadas con todo y su “franja de la muerte”, construido en los albores de los años sesentas, dividió a las familias berlinesas, ocasionó la muerte de miles de alemanes y es una muestra fehaciente del resentimiento, encono y polarización social que provocan. Hoy día en el mundo, no acaba de entenderse la lección y existen otros muros de ignominia, como el que divide a las dos Coreas, el que avergüenza a miles o millones de israelitas, construido por su Gobierno para encerrar prácticamente a los palestinos en la Cisjordania. O los que dividen en Irlanda a católicos de protestantes, los que separan a la India de Pakistán, a Irak de Kuwait, el existente en el norte de África para encerrar a los sarahuies o la muralla para separar a los pobres de las favelas de Río de Janeiro.

La xenofobia por las diferencias étnicas en el mundo actual no ha hecho más que radicalizar las posiciones religiosas e ideológicas, creando grupos extremistas fundamentalistas, particularmente en Medio Oriente, provocando una muy numerosa oleada de migración hacia Europa, trayendo como consecuencia diversos hechos, entre los cuales, los muy lamentables actos de terroristas en París hace tan solo una semana.

En este mundo globalizado, si queremos PAZ, debemos asumirnos como ciudadanos del mundo, con un espíritu de solidaridad entre todos los seres humanos y educar a los niños y las nuevas generaciones en la paz y para la paz y no para el combate y la guerra, como se ha venido haciendo desde que aparece la tecnología de juegos informáticos, en su mayoría bélicos.
*«Mi patria es todo este mundo».