imagotipo

Los negocios

  • Pasos de Diamantina: Lorena Avelar

Nunca he entendido bien el mundo de los negocios en las grandes ciudades capitalistas, el manejo de dinero que corre por los monopolios monetarios, las casas de bolsas caen, fluctúan en bajas y subidas que ponen nerviosos a los inversionistas y a los sellers y bayers en los grandes espacios mercantiles. Es difícil separar mi amanecer alegre y risueño sin dejar de voltear hacia el bombardeo de los medios matutinos que asustan con los pronósticos negativos en las jornadas bursátiles.

A primera luz se ilumina el corredor de fondo, las pestañas pesan pasmosas de sueño e increpo en pegar el primer salto hacia la vorágine citadina que comienza a invertir en la urbe. Las inversiones no cesan, el espacio monetario sigue su curso sin freno. El mundo se vuelve loco y el PIB y el IBEX malabarean sus bolas de poder y de fuego.

Los negocios nutren un consumismo estratosférico y mientras un titánico Boing avanza potente hacia las antípodas, dejando la visión aparcada en las faldas insólitas de las nubes que se van vistiendo de noche; la bolsa de valores recibe impactos que saturan los mercados. El sueño circadiano se transforma en pesadilla de números y precios en este río económico de grutas fantasmagóricas.

Una hora del presente, salido de un pasado burocrático y estricto, que mira con descaro a un futuro curioso entre el gremio político y un rabioso capitalismo económico y lucrativo. Al otro lado de la leyenda el ahogo del Mercado, donde la superabundancia avanza con Pasos de diamantina y provoca literalmente: hambrunas para el banquete de los amnésicos, miedos para la gloria de los poderosos y muertes para el nacimiento de los ingenuos.