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Los nuevos riesgos del fascismo / Una tras otra / Jaime Alántara

  • Jaime Alcántara

Llama mucho la atención la manera en que se van desarrollando “las primarias” en los Estados Unidos. De hecho siempre ha sido así, por la notable influencia de “los primos” en nuestro suelo patrio.

Tradicionalmente hemos creído que los republicanos son más omisos y/o agresivos con México. Encontramos, cuando menos eso se percibe, que los demócratas serían los más cercanos.

Hoy por hoy se percibe más aquella idea. Además del interés normal por lo que ocurre allende la frontera, vemos a un tipo mesiánico que ha encontrado en su casual discurso una verdadera veta de oro. Donald Trump, de filiación republicana, no sólo ha destanteado al mundo, también a sus propios compatriotas. Baste ver lo que ha hecho con Bush, Ted Cruz, Marco Rubio y los demás que ya dejaron la contienda.

El asunto, en consecuencia, por las posturas racistas (soterradas) que ha tomado el magnate estadounidense, es verdaderamente grave. Porque, lo que asoma es como la punta de un iceberg. Lo real aún no lo sabemos.

Una de las mejores consideraciones que hemos encontrado en el mercado de las noticias ha sido, sin lugar a dudas, lo que dijo el expresidente Felipe Calderón. Veamos:

(…) Deberíamos advertir lo que este señor representa, no diría para México; lo que representa de peligro para Estados Unidos. ¿Por qué razón? Porque está sembrando el odio antiamericano (sic) en todo el mundo (…)

Más adelante, Calderón advierte sobre lo potencialmente similar al comportamiento hitleriano. No es para echarlo al olvido. Quien haya leído Mi Lucha, habrá notado la evolución que tuvo el Führer, a lo largo de su existencia. Las consecuencias, como las conocemos, pudieron ser peores. A saber.

Lo importante del daño hacia su país, es algo que se debe analizar con cuidado. Al triunfo de Trump en Nevada se dio algo verdaderamente lamentable. No sólo arrasó, sino que (a decir de él) se llevó el 46 por ciento de la votación hispana. Si tomamos en consideración que el 28 por ciento de la población de ese Estado es de tal origen, entonces caemos en cuenta que aquellos sufragantes son unos desinformados, por decir lo menos.

Y, el asunto es para un análisis, sin mayor profundidad. A las victorias de Hitler, se le sumaron Italia y Japón, como ya sabemos, para formar lo que se dio en llamar “el eje”. Con Italia, bueno, poco podría significar en cuanto a la política de población del austriaco. Japón era diferente. Ni modo que los estrategas del país del sol naciente no hubieran entendido lo que era “la raza superior”. Urgidos, quizá, de méritos de guerra y con la idea de ampliar sus dominios, Japón no reparó en esos detalles para lanzarse en favor de una perspectiva que a todas luces llevaba las de perder.

Porque, al igual que muchos de los latinos desinformados que votaron por Trump, a poco no sabían lo que les esperaba, de triunfar “el eje” sobre “los aliados”.

Sin duda Hitler, después de reducir a rusos, norteamericanos, ingleses y todo lo que se le opusiera, se hubiese ido en contra de Japón. Ellos, los orientales, ni por asomos daban con el prototipo de ser humano que tenía en mente.

En el país del norte, con la aplastante victoria reciente de Hillary Clinton, en Carolina del Sur, la tendencia del sentido común se puede ir concretando.

Lo importante, si los latinos tuvieran claro lo que les espera, de ganar Trump, sería reflexionar acerca de su inminente futuro. No hacerlo así, es condenarse a sí mismos, en el corto plazo. El miedo, la envidia a tener más paisanos en los Estados Unidos, no debe ser lo que prevalezca a la hora de emitir el voto, sino la razón por encima de todo.
jaimealcantara2005@hotmail.com