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“Los Porky’s”

  • Gabriela Mora

En mayo de 2016 supimos el caso de Daphne Fernández, una jovencita veracruzana acosada y agredida sexualmente por cuatro jóvenes de ese mismo terruño, desde entonces bautizados por la sociedad mexicana como “Los Porky’s de Costa de Oro”, luego de que el propio padre de la víctima, Javier Fernández, hiciera pública la acusación en su contra suscitada en enero del 2015. Se trata de Enrique Capitaine, Diego Cruz, Jorge Cotaita y Gerardo Rodríguez, único al que no se giró orden de aprehensión.

Al paso del tiempo –y vaya que ha pasado-, hemos conocido diversos sucesos respecto a la situación de los jóvenes francamente respaldados por sus familiares, quienes pretendieron avalar su falta de escrúpulos mandándolos fuera del país -en dos de los casos-, y seguramente pagando costosas sumas de dinero a policías, abogados, jueces y demás…

El colmo -a mi muy personal parecer-, se presentó esta semana cuando el hoy denominado “#JuezPorky”, Anuar González Hemadi, concedió un amparo a uno de los cuatro jóvenes, Diego Cruz Alonso, lo que motivó la evidente ira de la sociedad mexicana al grado de obligar la intervención del pleno del Consejo de la Judicatura Federal (CJF) para suspender e investigar a Anuar González Hemadi.

Sabemos que Cruz Alonso fue uno de los dos que intentó evadir a la justicia mexicana al huir a España; decíamos que ésta fue una de las familias cómplices con el agresor al pretender ocultarlo inicialmente e impedir una pronta extradición después; sin embargo, para fortuna de Daphne, de sus padres y de la agraviada sociedad, los hechos no salieron como ellos pretendieron y en enero de este año Diego regresó a su terruño. Pero, no contábamos con la pretenciosa ayuda de Anuar González Hemadi, quien quizá ante una buena negociación pensó que el amparo podría perderse entre tantos otros casos de burocracia, indiferencia y corrupción…

Los argumentos del #JuezPorky al otorgar el amparo se basan en dichos como que Diego “no tenía la intención de llegar a la cópula vaginal, pues no existe ni un solo elemento que acredite esa finalidad y, además, por el hecho perpetrado de momento, sin realizar otro tipo de acto, o expresar palabra alguna, es dable considerar que no existía la finalidad de copular”.

¿Es en serio? ¿Cómo supo el Juez lo que pasó? Sea lo que sea, pese a los daños en todos sentidos ocasionados a Daphne, ¿si es tantito no cuenta? ¿Si no hubo lascivia en los tocamientos, no pasa nada por una “manoseadita”? ¿Si no hay placer, no se da el delito? ¿Tendrá hijas el #JuezPorky para entender el agravio a una mujer???

En su caso, acudamos al multicitado artículo 182 del Código Penal veracruzano en el cual se dice que aun cuando la cópula no se consume, las conductas lascivas ameritan hasta diez años de prisión y si tal cosa ocurre con una menor de edad, el delito se agrava, siempre y cuando un juez no determine lo contrario.

Anuar González arguye falta de pruebas respecto a al ataque sexual y al dolo con que actuaron los “mirreyes”, lo cual redunda en impunidad para los criminales y nos hace sospechar que su fallo se acopla a los intereses del mejor postor, quizá no en materia de dinero, pero de que hay sospechas, las hay, y baste un poco de historia del juez para recordar que fue él mismo quien en el año 2014 concedió un amparo a una mujer que manejaba en estado de ebriedad y causó la muerte de un peatón: la mujer por cierto era diputada electa María Josefina Gamboa Torales…

Indudablemente el caso #Daphne es emblemático y desafortunadamente todos los días niñas y mujeres son víctimas de lesiones, agresiones, violaciones y crímenes producto del machismo que hoy perdura en nuestra sociedad, además de un evidente sistema judicial sin perspectiva de género, que facilita el abuso, dificulta la denuncia y evade la justicia. Ojalá y no sea éste un caso más, esperemos que el expediente cumpla con las normas y el Ministerio Público no se haya equivocado…

Por el bien de todos y principalmente de TODAS, ASÍ SEA!!!

gamogui@hotmail.com