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Los primeros cien días de Trump

  • Federico Ling Sanz

  • Federico Ling Sanz Cerrada

Nuestro vecino país del norte, Estados Unidos, se muestra cada vez más dividido y más fracturado que nunca. La presidencia de Donald Trump ha dejado una estela compleja de promesas vacías y de deseos futuros que, no se sabe bien a bien, ni a ciencia cierta cómo habrán de llenarse. Lo que queda claro es que la lucha interna por el poder es evidente y ahora vemos otro tipo de acciones que nos demuestran cuáles serán aquellas promesas que realmente habrán de llevarse a cabo y cuáles, en lo absoluto, no (a pesar de decir lo contrario en su discurso).

Dos cosas llaman la atención de todo lo que ha sucedido recientemente: la primera es la declaración de Trump sobre su estratega Steve Bannon (mencionó que éste fue un advenedizo y que en realidad quien tiene la última palabra sobre sus acciones y estrategias es él mismo). Allí está la primera fractura; la pugna interna en la Casa Blanca entre su yerno Jared Kushner contra Bannon ha dejado a este último en una posición sumamente vulnerable (suponemos que tampoco a Trump le gusta que la gente piense que es Bannon quien lleva la batuta de su Gobierno). Steve Bannon fue precisamente el autor de las órdenes ejecutivas contra los viajes de personas provenientes de países de Medio Oriente, mismas que fueron detenidas por diversas instancias del Poder Judicial. En resumen: Bannon se ha convertido en un problema más que una solución para los afanes y las políticas del presidente Trump (ya sea por la rivalidad con Kushner, por las fallas en las órdenes ejecutivas o por llevarse los reflectores de la opinión pública).

En segundo lugar debemos analizar a las últimas órdenes ejecutivas que lanzó para “revisar” el programa de las visas H1B (de trabajo). Si bien es cierto que Trump quiere modificar las reglas del juego, sus órdenes son un “llamado a misa”. En este caso no tienen un efecto claro sobre cómo habrán de cambiar las cosas de ahora en adelante. Además podemos mencionar también que la famosa “renegociación” del NAFTA ha tomado (y tomará) mucho más tiempo del esperado. No va a ser inmediato porque muchos legisladores republicanos ya se dieron cuenta que – si México decide atacar de vuelta – se verán afectados los intereses de sus estados y de sus votantes, costando políticamente a los propios congresistas y senadores. Son ellos mismos (republicanos, en buena medida) quienes han pugnado por enfriar un poco las cosas, antes de dar pasos que tengan consecuencias fatales para muchos estadunidenses (incluidos ellos).

Lo que estamos presenciando son los primeros accidentados cien días de la presidencia de Donald Trump y de su afán e intento desesperado de “dar resultados”. De darle a entender y conocer a su electorado y a los ciudadanos estadunidenses que está tomando acciones inmediatas, como lo ofreció en su campaña, para corregir una serie de problemas actuales. En realidad más bien parece que ya se dio cuenta que las cosas serán mucho más complicadas que lo que pensó y no saldrán de inmediato. Ahora es el momento de México de apretar el paso, de devolver el golpe y de exigir respeto a las reglas internacionales de la diplomacia, el derecho y el comercio con toda la fuerza de la que es capaz, porque la posición de ventaja comienza a darle cierto margen a nuestro país. Hay que aprovecharlo.
@fedeling