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Los problemas de la economía global en 2016 / Mundo Económico / Enrique Vera Estrada

  • Enrique Vera

La economía mundial no acaba de recuperarse de una crisis que tuvo su origen con el estallido de la burbuja inmobiliaria a principios de 2007 en Estados Unidos. En la actualidad se puede ver que en cierta forma la economía mundial está paralizada y presenta los siguientes síntomas: deflación en los países industrializados; depreciación de muchas monedas en el mundo entero (debido sobre todo a la fuerte apreciación del dólar estadunidense); gastos de consumo e inversión sumamente débiles; desplome del precio de las materias primas, sobre todo del petróleo; déficits en cuenta corriente sumamente débiles, que obedecen a una debilidad estructural en los gastos y en la actividad económica de muchos países que es magra también; bajas tasas de interés que se han fijado con el objeto de reactivar los gastos y la demanda agregada en todo el mundo.

Es de vital importancia mencionar el problema más grave en la economía mundial en estos momentos: la deflación. Cuando ésta se presenta, no hay duda de que la economía está “muerta”. Ello significa que las familias, el Gobierno y las empresas no hacen los gastos suficientes de consumo e inversión para que la demanda agregada absorba todos los bienes de consumo e inversión tanto nacionales como importados.

De esta forma, es palpable que tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea se tienen inflaciones cercanas a 0 por ciento. Es decir, no aumentan los precios. Y la inflación es un termómetro que nos indica qué tan fuerte es la actividad económica. Cuando la inflación es alta se deduce que hay elevados niveles de consumo e inversión, lo cual propicia que haya altos niveles de empleo en la economía. Por el contrario, cuando se presenta la deflación, la actividad económica está “congelada”. Las empresas acumulan altos niveles de inventarios; hay una subutilización de los factores de la producción, en especial el capital y el trabajo; el desempleo crece; se presenta un superávit en la cuenta corriente, pues debido a los bajos ingresos y a los bajos gastos que se hacen, las importaciones evidentemente se reducen.

Por ello es necesario que en toda economía exista un nivel mínimo de incremento de precios, es decir, de 3 o 4 por ciento, para que la economía funcione, ya que sin un nivel mínimo los empresarios no se aventuran a hacer inversiones, pues sus productos no se venden a niveles que permitan recuperar los costos de producción. De hecho, la teoría económica establece que con la inflación los empresarios salen ganado y la gente que recibe un ingreso fijo es la que sale perdiendo. Es así que debe de quedar claro que con la deflación es imposible llevar a cabo el proceso de inversión o acumulación de capital en una economía. Y si no hay inversión (en construcciones, inventarios, maquinaria), la economía de un país no puede crecer.

Es interesante, por su parte, mencionar lo que dicen dos reconocidos analistas económicos sobre la crisis económica de este 2016 en nuestro país. Ya se sabe que el recorte al gasto público por los bajos precios del petróleo, la falta de inversión y el riesgo de fuga de capitales, por el incremento marginal de la tasa de interés en los Estados Unidos, son todos en su conjunto factores que han hecho que los analistas mencionen que la economía mexicana no crecerá más allá de 2.5 o 2.6 por ciento. El analista Alfredo Coutiño nos dice que “2016 será otro año de bajo crecimiento , aún por debajo del potencial de 2.7 por ciento, sobre todo porque las políticas económicas están en un momento de normalización. El Gobierno no tiene margen fiscal y debe de abandonar la idea de usar dicha política fiscal para producir un bienestar transitorio en toda la sociedad”.

De igual modo, según Jonathan Heath, las coberturas petroleras no son suficientes, razón por la cual si el precio del petróleo sigue cayendo, no hay duda que habrá más recortes al gasto público. Es decir, el gasto del Gobierno no solo es insuficiente en nuestro país, sino que existe el riesgo de que sea cada vez menor y con ello el gasto en la infraestructura –que es tan necesario- se vería disminuido.

De esta forma, podemos ver que las características o síntomas de la recesión económica que se presentan en todo el mundo se están dando en México, a pesar de que nuestro país será el menos golpeado por la crisis económica en toda América Latina. Estamos en una posición privilegiada si nos comparamos con Brasil, Argentina o Venezuela. Empero, se presentará en México una baja inflación, un bajo crecimiento (por la disminución severa del gasto público y por la baja inversión privada), tasas de interés muy bajas (a pesar de que Banxico subirá su tasa a la par de la Reserva Federal), lo que nos indica que las cosas no marcharán bien en este 2016.

 

enriquevera2004@yahoo.com.mx