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Los “ratones verdes” no salvaron a la patria

  • Francisco Fonseca

Nuestros antepasados celebraban con gran seriedad y expectación el nacimiento del nuevo Sol cada 52 años.  Era una ceremonia de esperanza, rito religioso y de misterio. Afortunadamente siempre salía el astro rey y la nación azteca continuaba su diario acontecer. ¿Qué habría ocurrido si al término de los 52 años no hubiese renacido el Sol?  Misteriosamente el Sol volvía a nacer y de esa forma se salvaban la nación azteca, sus habitantes, los gobernantes y la clase sacerdotal.

Algo así como 4 siglos después, un mexicano falaz nos despojó de pueblo y territorio para entregarlo a manos extranjeras.  Accedió a la Presidencia de la República once veces, más o menos, e hizo llamarse Alteza Serenísima.

Ni las villanías de López de Santa Ana ni la remota posibilidad de permanecer en la oscuridad astral hubieran sido peores que la humillante derrota de la Selección mexicana de futbol ante Chile, por un desastroso marcador que prefiero no reescribir.  Puedo decir que la Patria no se salvó, empeoró más de que ya está. Hoy todo es desazón y sentimiento encontrado, ya nada importa.

En algún editorial anterior hice mención de la importancia sin medida que el futbol tiene para nuestros pueblos. A pesar de que los sajones reglamentaron esta disciplina deportiva y que funciona como el pasatiempo por excelencia para los países europeos, es en nuestra latinidad donde se manifiesta como el auténtico opio del pueblo.

Dentro de los avatares que el país ha vivido en los últimos años (guerra antinarco, inseguridad, secuestros, desempleo, pobreza extrema, devaluación, plantones, marchas, bloqueos, vandalismo, etc.) el de menor importancia es el futbol, que también tiene lo suyo.

Es la tragedia del futbol mexicano. Ese futbol mexicano del que todo el mundo habla y que es el alimento espiritual del pueblo y a la vez es su karma, su pasión, su desahogo. Ese futbol, deporte de multitudes que paraliza las actividades y que produce manifestaciones de júbilo o de desasosiego. Ese futbol que para de cabeza a los habitantes de cualquier país que se precie de practicarlo con buen tino. Ese futbol que llena las páginas de periódicos y revistas, y todas las señales de la televisión y de la radio.

En la tragedia del futbol mexicano resulta que todo el país estuvo pendiente de las mediocridades en que se vio envuelta nuestra Selección nacional. En el último encuentro ante la Selección sudamericana campeona reinante de la Copa América todos los jugadores mexicanos estuvieron maniatados, hipnotizados por un rival que los hizo volver a sentirse “ratones verdes” (término acuñado hace más de 40 años por el periodista Manuel Seyde).

Hoy nuestra Selección dista mucho de ser aquella que dio buenos y relucientes encuentros cuando fue campeona de Concacaf, campeona de la Copa Confederaciones y subcampeona de la Copa América. Hoy nuestra selección sigue contando con su técnica de hace cuarenta años, técnica que ya otros entrenadores y equipos la conocen. Las estrategias son el elemento básico para conformar un equipo mundialista. Las estrategias de este equipo fueron, en su momento, excepcionales, pero ya se acabaron. Es necesario renovar técnica, jugadores y entrenador; es decir, Selección nueva. Si no se hace ahora no llegaremos a nada más.

pacofonn@yahoo.com.mx