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Los silencios de la izquierda

  • Pedro Ferriz

En la vida y en la política, un silencio dice más que un discurso. Es por esto que debemos aprender a interpretar los sonidos huecos, cuando están llenos de intenciones.

Con silencios, la izquierda mexicana volvió a darle legitimidad a Nicolás Maduro, quien el pasado domingo organizó “su” elección para una Asamblea Constituyente que lo eternizaría en el poder.

Más que votos o nuevos artículos en lo que será la Constitución del chavismo, estos comicios incrementaron el número de muertos y detenidos aparte de la caliente represión y la violación de los derechos humanos.

México tiene una posición de claro rechazo a los sucesos. Sólo hay un silencio; el de Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores ideológicos, que ante la pregunta sobre su opinión en el tema venezolano… ofreció silencio como respuesta.

Con su ausencia de opinión, quien será por tercera vez candidato presidencial, parece suspirar por un régimen como el de Maduro. Calla porque ve en Venezuela un ejemplo. No condena, porque en el fondo aplaude que la esposa del dictador venezolano sea diputada y sus incondicionales dominen la Asamblea en aras de “su” Constitución.

De hecho, hace sentir ese ambiente. Aquí en Morena, los tres hijos de López Obrador ya dominan el partido de la familia. Sus incondicionales son elevados a candidaturas y cuando las cosas se complican, opta por la tómbola, dando paso a la fortuna de la pretensión. ¿Democracia?… no, dictadura.

Por eso hay que aprender a leer los silencios del monarca de Morena.

Ante los serios acontecimientos que se viven en Venezuela (más de 120 opositores muertos en cuatro meses), es necesario levantar la voz y condenarlo.

Rechazar a quien calla o celebra a un dictador en ciernes.

La situación de Venezuela demanda la seriedad de México, como país líder de América Latina.

Repudiado por el mundo, el régimen madurista se ha convertido en dictadura intocable. Como si fuera el principio de la historia de las colonias de América.

Este sátrapa ignorante hace lo que quiere de su pueblo. Dispone de los bienes y decreta los males de millones de venezolanos que sufren una manipulación creciente. 

Incluso la OEA -convocada por México- se reunió en Cancún para tratar de poner en orden al déspota. Nada sirvió. 

Ante esto, es fundamental saber que a las dictaduras hay que detenerlas cuando se identifican. Dejarlas pasar hará imposible su derrota, una vez consolidadas.

Venezuela es modelo de lo que fácilmente podríamos vivir países latinoamericanos, cuando surgen políticos mesiánicos.

No quisiera que mi comentario fuera tomado a la ligera. Prefiero decirlo hoy, que lamentarlo mañana.

¿Cuánto durará Maduro en el poder? ¿Quién le hará frente y le pondrá un alto?

No sabemos. Nadie ha sido lo suficientemente poderoso para pararlo, sin embargo, en ese país la batalla la está dando una oposición valiente y heroica.

Sólo Bolivia, El Salvador y Nicaragua han otorgado a Maduro su apoyo, al no repudiar el hecho.

De antemano lo adelanto: rechazo al gobierno de Nicolás Maduro. No soy amigo de las simulaciones políticas. Tampoco de complicar lo evidente con tibias explicaciones.

Maduro debe hacerse a un lado del poder. Venezuela merece un proceso democrático impostergable. De seguir como va, habrá mucha sangre derramada.

Estamos en el siglo XXI. Es momento de reivindicar a la civilización, con actos civilizados.

#JuntosporMéxico#PoderparaHacer 

@PedroFerriz