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Los Trescientos y Algunos Más / Carlos González Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • Alfonso López Negrete; una vida novelesca
  • Lo previsible y lo irremediable
  • Aumento de “no circula” nos deja colgados de la brocha

 

El arte de vivir merece un lugar entre las Bellas Artes, con el mismo derecho que la literatura puede ser colocada entre las humanidades; es el arte de obtener las mayores ventajas de la vida y sacar de ella su mayor fruición con sus más altos resultados.

Para vivir feliz se requiere el ejercicio de mucha proporción de arte. Lo mismo poesía y pintura, procede principalmente de la naturaleza, pero todos pueden cultivar y desarrollar el arte de vivir.

Hay hombres que tienen la inteligencia y el arte de obtener goce y felicidad de la existencia, de ser felices ellos mismos y de hacer felices a aquellos que los rodean; y otros que no han cultivado su inteligencia y nada conocen del arte de hacerse felices ellos mismos y a su familia.

Alfonso López Negrete es de los primeros, por ello, en días pasados, recibió una pequeña pero sólida muestra de ese cariño que ha otorgado a sus semejantes durante el coctel que ofreció en su elegante piso de santa fe, con motivo de cortar una hoja más de su calendario de vida; siete décadas de una vida de novela.

Por ahí saludamos a Serapión Fernández y Cache Senderos, Ney Villamil, Oralla Castillo Nájera, Francisco Trillo, Lorenza Langarica, Pedro Torres y Roberta López Negrete, Mónica Rivera Torres, David y Tere Basave, Rocío Villagarcía, Mago Rivera, Rafael De Teresa y algunos cercanos amigos del festejado más.

Terminaron las vacaciones de Semana Santa, que nos dieran días de ocio y de paseo a los millones que habitamos la megalópolis. Y la contaminación ambiental falta de aire y de lluvia dejaron a los capitalinos con aire irrespirable, prohibieron saludo de mano y de beso y ordenaron uso del tapa boca. Insistimos el tema muy explorado, los problemas previsibles y remediables.

Es sabido que los temblores considerados el hecho de Dios no dan manera de prepararse contra ellos. Lo que sucedió en Pompeya, cerca de Nápoles, sin aviso alguno el Vesubio, volaba en cantidad y velocidad dejando a los habitantes de la Villa sorprendidos como el centinela que fue petrificado en su puesto, y las casas preservadas por la lava ardiente que al ser retirada permite contemplar cómo eran aquellas villas del Imperio Romano.

Que aquí, para las mismas calles, cada vez pasan más coches y que cada parada por bache o por tope obliga al arranque y detención y luego más bióxido de carbono a la atmosfera.

Eso lo propiciamos desde la desecación del Lago de Texcoco a partir de la toma de Tenochtitlan, Hernán Cortes en 1521, advertido de las aguas, quedaron las llanuras saladas al calor del sol ocasionando tolvaneras. Secamos los ríos, tiramos los árboles, autorizamos fraccionamientos que lo cubren todo sin dejar lugar para parques, saber que la crisis se venía encima es como el que ve la procesión y no se hinca. Vamos cortando los árboles que adornaban las calles, como el Parque de la Lama, en la colonia del Valle, y las orillas del Lago de Texcoco, con aguas saladas que permitían vivir cierto tipo de árboles que cultivaba la Secretaria de Recursos Hidráulicos.

A grandes males grandes remedios, para cortar de raíz ahora todos los coches dejaran de circular uno o dos días a la semana y sábados, así sean de gas o ultramodernos. A su tiempo, esto tuvo remedio pues no debimos consolarnos con los Viveros de Coyoacán, sino ampliar el Bosque de Chapultepec y las riberas de los ríos.

Londres padeció problema similar que pudo resolver con medidas adecuadas, además de que toda Inglaterra es un jardín por la frecuencia de las lluvias, de la Segunda Guerra Mundial mucho ayudaron los jardines de la Victoria, muchos ingleses cultivaban hortalizas en las casas, plantaron verdura y hasta frutales como duraznos, cerezos, y siguen plantando árboles.

Las serranías del Ajusco, camino de Cuernavaca y de Puebla, eran desforestadas como las demás en México, porque la madera se ha terminado al extremo que habrá, aunque anuncian muebles de encino con caoba, los anuncian enchapados que es una delgada hoja de carta, el resto es aglomerado, viruta, serrín, con pegamento y prensa, lo mismo que triplay, cuando recibe agua se hincha y separan
las partes.

Las guerras europeas causaron desolación y la siembra de retoños de rápido crecimiento que ha permitido reponer lo destruido y con ganancia, ejemplo favorable y positivo la siembra de pinos navideños en la montaña próxima a los volcanes de Amecameca, Tenango, que cada año producen millares de retoños.

Mirando al fondo las montañas, carreteras menos como aquella película Marabunta, que arrasó la langosta y solo dejo cerros pelones.

Hay que también cortar los árboles secos y torcidos y limpiar las orillas de los caminos como pasa en la autopista Tulancingo al paso con Teotihuacán, que venden quesadillas y derivados de la tortilla sin señalamiento de precio, pues el cobro es como sale como si fueran de la zona rosa, restoranes
de lujo.

Ocupan y ensucian la zona federal que se explica porque esas fritangas salpican a los inspectores para que no vean los desfiguros. Valle de Bravo también tuvo arboledas como San Rafael, el Monte de las Cruces, que dejaron recuerdos en la mente, nos faltan las escuelas elementales que den espacio de tierra con arbolitos que como juego vayan regando los educandos.

Transformación del desierto en terreno fértil lo tenemos en la Universidad de Hidalgo en Pachuca, con espacios mantenidos limpios, en orden y con verdor permanente en los terrenos semidesérticos de la capital del reloj monumental, estrenado para el Centenario de la Independencia
en 1910.

De modo que ejemplos los hay, lo que falta es educación y fomento de rescate de los árboles para no quedar como el Árbol de la noche triste de Tacuba, que perdió cuidados y ha sufrido quemas, como el Árbol del tule en Oaxaca, que por la cooperación empresarial fue rescatado de perecer y el tronco abarca a 40 hombres que lo abrazan.

También el Árbol en la senda de la Gavia, donde estreno su avión el marido de la señora García Pimentel de Bernal y quiso tanto a la finca que decía era como su hija y que dejo la conclusión: “el campo empobrece, embrutece y envilece”.

Pues ahora, el trabajo del nuevo hacendado es de jardinero, pues “va a la finca a dejar dinero”, esperamos solucione la crisis que la necesita, dando equivalente a la congelación de “No Circula”, pues cuando no podamos usar nuestro automóvil, tenemos que solucionar la transportación por un servicio público, útil y eficiente que anda por el cabo de la buena esperanza. Si México dejo de ser la Ciudad de los Palacios, que no termine muerta la ciudad sin coches…Y hasta los
próximos 300… y… algunos más…