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Los trescientos y alguno más

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México regresó a las ocho columnas y su duelo fue abrazado por el mundo y en ese toque simultáneo de canciones y de acordes, de su repentino dolor, nos mostró unidos, en la despedida, a quien antes ya nos había unido siempre con sus canciones, su integridad, su grandeza.

Lo tuvimos cuarenta años acompañando nuestras vidas y él, Alberto, se sentía feliz en ese abrazo recíproco en donde siempre hubo mucho amor compartido, mucho dolor de reseña en esa exactitud de sus palabras, que cada canción que nos cantó, la cantamos todos.

Muchos desconocíamos su historia, su sacrificio, pero en estos años de cantante, lo que nos acercó a él, fue que nos enseñó, como él se lo dijo en una entrevista a Fernando del Rincón, a “desde el infierno, crear la propia gloria”.

El presidente Obama dijo de nuestro Juan Gabriel, que el logró hacer con su presencia y sus canciones, “un hogar” para los mexicanos inmigrantes.

Y si, Alberto, Juan Gabriel, los dos en uno, a lo largo de su vida, más allá del sonar ininterrumpido de sus canciones, iban tejiendo la historia que hoy el mundo reconoce, no solo de triunfo grandioso, sino de humanidad, de integridad, de lucha que es ejemplo para continuarla cada uno en nuestras vidas, porque antepuso el amor, por encima de todo.

Hoy, México muestra al mundo su duelo y su pesar ante el repentino adiós de uno de los símbolos más grandes y más íntegros de su ADN.

Siempre hemos tenido muchas cosas buenas que ofrecer, pero vivo, había muchas cosas que dejamos pasar.

Hoy, al partir, yo quiero decirle a Juan Gabriel: Gracias por haber sido un embajador de la cultura y el arte, de la alegría y la perfección, de la humildad y el buen corazón y por el legado monumental que el mundo te admira.

Sí, siempre fue por México, el slogan de la gira internacional que estaba realizando antes de fallecer se llamó “Todo por México” y tiene toda la razón del rincón, cuando con voz entrecortada, le dijo: “Juan Gabriel, lo que se ve, no se pregunta, tienes al mundo a tus pies”.

México es unánime en el reconocimiento, espero que su legado más grande sea, que su mensaje nos llegue de nuevo al corazón y que cada uno, haciendo todo por México, sigamos levantando al mundo, cimbrándolo con nuestro ADN sagrado.
@Rocío Sesma.