imagotipo

Los trescientos y algunos maás

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • Presea del gobierno de Hidalgo a Gonzalo Martré
  • Prolífico autor de nuestra realidad
  • Una vida de novela

De plácemes se encuentra la comunidad literaria de México, y nos debemos de sentir orgullosos todos los lectores de literatura fantástica en la más amplia acepción de la palabra, por el reconocimiento otorgado a una de las más prolíficas glorias de la literatura nacional, sin temor a exagerar.

Efectivamente, en días pasados el Congreso del estado de Hidalgo le otorgó la presea Pedro María Amaya al destacado escritor periodista, sibarita, bon vivant, enólogo e ingeniero químico Mario Trejo González, alias Gonzalo Martré por su primer medio siglo como autor de cerca de 50 libros que podrían considerarse como incunables, pues la mayoría de las ediciones se encuentran semi agotadas, si no agotadas, y es más difícil encontrar un diamante amarillo que una publicación martresiana.

Martré, cuyos orígenes datan de la colorida población de Meztitlán, donde nació en 1928, por ello quizá su adicción obsesiva por los colores chillones, estudió la carrera de ingeniería química, y alguna vez lo vimos hace muchos ayeres en el ingenio azucarero de Estipac ,Jalisco tomando la copa con Quique y Pablo Corcuera, dueños de la  señorial hacienda, realizando estudios para la Comisión Nacional Azucarera donde laboró hasta su incursión en el mundo de las letras en 1967 año en que publicó su opera prima Los endemoniados.

Después comenzó su ascendente carrera literaria con  cerca de 50 publicaciones entre novela, ensayo, cuentos,  crítica satírica política y ciencia ficción.

Fue también director de escuelas de educación superior entre novela y novela.

Entre los años 60 y 70 fue el argumentista por nueve años de la historieta de culto Fantomas, la amenaza elegante, que rompió récord de circulación todos esos años. Y escribió la que sin duda es la mejor novela del ese álgido año de 1968, Los símbolos trasparentes sobre los sangrientos sucesos ocurridos el dos de octubre en Tlatelolco.

Este prolífico escritor y periodista ganador del premio al mérito artístico otorgado por el congreso de Hidalgo en el año 2012, por ensayo, novela y cuento colaboró en las páginas editoriales diarios nacionales durante dos décadas en las que causaba escozor en la piel de la clase política por sus cáusticos y acertados comentarios y su deliciosa mordacidad.

Asimismo  fue fundador y directivo de la Cofradía de lectores La tinta indeleble y de la revista satírica virtual La rana roja, terror de políticos y anexas.  Y años después fundó y fue el primer director de la Asociación Mexicana de Ciencia Ficción.

Por esa época escribió la trilogía de El Chanfalla, un impresionante tratado sociológico redactado con ingenio inimitable sobre la vida de las clases marginadas de la Ciudad de México que serviría de texto a los alumnos de universidades que deseen saber la realidad de esta gran ciudad.

Y su novela Safari en la Zona Rosa es la primera que trata sin ambages el tema de la homosexualidad, como El síndrome de Huichilopotztli, nos habla de la fascinación del mexicano por la muerte.  En fin, la vida de Gonzalo Martré es en sí misma una novela que habrá de ser escrita algún día por alguien que halla admirado una trayectoria llena de experiencias inenarrables. Por lo pronto el gobierno de su estado natal le otorga esta merecida medalla de manos de la presidenta de la junta de Gobierno María Luisa Pérez Ferrusquía, y los diputados Mayte Ortega, David Andrade Sortusa y Mariana Bautista de Jesús en una solente ceremonia en el Congreso del estado. Muchas Felicidades al galardonado y muchos éxitos más. Y hasta los próximos 300 y algunos más.