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Los trescientos y algunos más

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • Concierto de gala en pro del campesino
  • Las haciendas de México, tema apasionante

Un concierto de gala en beneficio de los campesinos del país fue el que organizó la Fundeco (Fundación por el Desarrollo Regional y la Competitividad) en días pasados, en el Centro Gallego de la Ciudad de México. Y es que nuestro país tiene innumerables cosas buenas y gente mejor, que hace una labor maravillosa por rescatar a los grupos marginales.

Así, más de 300 donadores se reunieron para disfrutar de la mejor música de salterios, un increíble instrumento musical de cuerdas del Medioevo, que nos evoca aquellos años de siglos pasados que podíamos escuchar en las películas del Porfiriato, protagonizadas por el inmortal Joaquín Pardavé. Un espectáculo digno de admirar, 10 salterios en las manos del mismo número de excelsas intérpretes, acompañados por dos guitarras ejecutando canciones inolvidables como “La Marcha de Zacatecas”, la polca de “Las Bicicletas”, famosa en todo el mundo, “Chapultepec”, “Cuando escuches este Vals”, “Adiós Mariquita Linda”, “Gaviota”, e innumerables canciones de autores mexicanos inmortales, bajo la dirección de la maestra Victoria Garduño y como director huésped el maestro Carlos Esteva, de fama universal.

Posterior al concierto, hubo una degustación de vinos y quesos que producen pastores y campesinos beneficiaros de la Fundeco, y una muestra de bellos artículos de lana elaborados por manos mexicanas, así como jabones y cremas elaborados con leche de oveja por productores mexicanos.

Entre la concurrencia, innumerables personalidades líderes y presidentes de organismos empresariales, entre quienes saludamos al presidente de la Fundeco, Sergio Peralta Sandoval; así como a Frank Devlyn, presidente mundial Rotario; Jesús Padilla, presidente de la Coparmex; Erik Mercier, delegado de Quebec en México; Ibon Mendibelzua, representante del país vasco en nuestro país; a la guapa Gabriela González Gamio; Salvador Esteva; Alberto y Martha Núñez; doctor Alfredo Cuellar; Mercedes Bay; monseñor Pedro Agustín Rivera; Alborico Peyron; Mercedes Aragonés; Mauricio Fernando Lastra; la guapa Laurie Gershenson y muchos invitados más…

El día siguiente, aceptando la invitación de ese eficiente profesional que es Miguel Ángel de la Fuente, coordinador de la división de Vinculación Universitaria, presencié en las instalaciones ultramodernas y funcionales de la Universidad Autónoma de Hidalgo, la presentación del nuevo diplomado “La vida rural en el altiplano. Historia de las Haciendas Hidalguenses”.

Y queridos lectores, no están para saberlo, pero la principal fuente de riqueza y orgullo mundial de nuestra patria desde mediados del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo pasado fueron las haciendas pulqueras de los llanos de Apam, en el Estado de Hidalgo. A ese néctar de los dioses le llamaban en México y el mundo “el oro blanco”, y dio cientos de miles de fuentes de trabajo y riqueza sin fin
a México.

Ese sustancioso producto del maguey (al que dicen le falta un grado para ser carne), lo consumían desde los aristócratas más acrisolados hasta el más humilde campesino. Hasta que llegó la cerveza y sus introductores iniciaron una campaña tremenda de desprestigio a nuestro adorado neutle.

Pues bien, el Estado de Hidalgo, además de haber sido el mayor productor de plata a nivel mundial durante más de tres siglos, y de contar con el hombre más rico y más filantrópico del virreinato como lo fue don Pedro Romero de Terreros, Conde de Regla y fundador del Monte de Piedad, cuenta con una gran tradición en cuanto a haciendas se refiere, por ello el objetivo de este diplomado es que quien participe de él, conozca la historia, arquitectura, y contexto social en el cual se han desarrollado estos inmuebles y cuál es su situación
actualmente.

De todo ello platicaba con Marivel Solís Barrera, directora de Educación continua de la Universidad hidalguense, que por cierto funciona como relojito merced a los buenos oficios del antiguo universitario Gerardo Sosa Castelán, y es que “lo que se ve no se juzga”.

Se impartirán cátedras viernes y sábados, tres horas durante cinco meses de octubre a marzo del 2017, con asignaturas tan interesantes como la estructura general de las haciendas y su vida cotidiana: El tinacal, donde se almacenaban los miles de galones de pulque, las trojes, donde se guardaba la pastura y el forraje, los establos, la tienda de raya, las fiestas, la charrería, las capillas, los jardines, la calpaneria, etc.

También materias como la hacienda, entendida como entidad económica del virreinato; sus antecedentes hispanos, la idea señorial: la encomienda, o la élite novohispana del siglo XVIII, los títulos novohispanos, los mayorazgos, esos increíbles sistemas hidráulicos, envidia de Europa. Y por supuesto la clasificación y tipos de haciendas mexicanas. tipología y morfología: así pues haciendas henequeneras, cafetaleras, azucareras, agrícolas, pulqueras, algodoneras, ganaderas, mineras o de beneficio. Desde luego la arquitectura de esas magníficas construcciones en el periodo virreinal, el Porfiriato, la restauración y su presencia como patrimonio cultural.

El diplomado cuenta con paseos y degustaciones de los pulques en distintas haciendas comenzando en maravillosa hacienda de Ocotepec, que fuera propiedad de doña Leona Vicario, o sea que también será muy divertido, y para concluir con cátedras de expertos maestros e investigadores sobre el México independiente, tierras y colonización, la República Restaurada y Porfiriato, la modernidad en la hacienda, el movimiento armado, la alteración de un orden, la Constitución del 17; el artículo 27 y el reparto agrario. Será un inolvidable baño de cultura histórica de 120 horas de nuestra patria. El saber que no se puede derrumbar un proyecto de nación tan maravilloso como México, conociendo su pasado luminoso.

Ahí presentes estuvieron brillantes estudiosos de nuestra historia, antropólogos y académicos universitarios de la talla de Javier Ortega Morel, Juan Marcial Guerrero, Gil Navarro Padilla, Carlos González Loftus, Luis Eduardo González de la Fuente, María Luisa Ureña, Saúl Uribe Ahuja, Maribel Solís Barrera y, desde luego, Miguel Ángel de la Fuente.
Pero hasta los próximos 300… y… algunos más…