imagotipo

Los Trescientos y Algunos Más

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • Carlos González Gamio
  • Nuestro entrañable Centro Histórico
  • Un maravilloso viaje al pasado
  • La Feria de las Antigüedades

Una magnífica manera de gastar un sábado es recorrer la historia de una nación, desde sus comienzos hasta la modernidad, y así, gracias al siempre presente doctor Jesús González Shmall, máxima autoridad del Centro Histórico, esa excelsa relatora internacional como lo es Laurie Gershenson conoció un poco más de las raíces de nuestro querido país.

A las 12 pasaditas merced a una colorida manifestación de Antorcha Campesina, que nos hizo dar vueltas por todo el centro arribamos a las oficinas de la autoridad del Centro histórico donde esperaba con paciencia el acomedido Roberto Alvarado, líder de
proyectos de esa oficina.

De ahí ,después de una minuciosa explicación desde la azotea y de contemplartres etapas fundamentales de la vida de México como son la precolombina, la colonial y la moderna, nos dirigimos al Calmécac, que fue la escuela para nobles indígenas en los sótanos del Centro Cultural Español. Ahí los hijos de las castas más privilegiadas aprendían las artes de la guerra, y también a bailar y cantar, a interpretar los códices y otras disciplinas a veces por medio de severos castigos.

Pasamos en seguida al museo de la caricatura. Una experiencia maravillosa de la mano del atentísimo Mario Alberto Garduño, quien nos hizo una detallada explicación de la historia de la caricatura en México y de todos los geniales dibujantes, moneros y caricaturistas que ha recorrido las páginas más insignes de las publicaciones nacionales
desde tiempo inmemorial.

Ahí saludé a un viejo colega de las lides periodísticas de hace treinta años, el caricaturista Luis Xavier Sáenz de Miera, quien me ayudo a echarme un clavado en el túnel del tiempo, recordando a personajes inolvidables como nuestro jefe Enrique Loubet, uno de los mejores periodistas de México, y los tiempos de la inmortal cantina La Mundial, donde sostuvimos recias batallas contra el ronero murciélago y su acompañante refresco de cola.

Le recordé que Celeste su familiar le otorgó el premio nacional de periodismo a esta sección recientemente y me dijo que él estuvo presente, y que fue de los que votó a favor de esa decisión. Después una escala técnica con la señora Gema a degustar el mejor café árabe del mundo con un pay de dátil de locura y de ahí, a solazarnos con la magnificencia del Palacio del Arzobispado.

Si, es ese palacio señorial construido sobre el templo a Tezcatlipoca, el dios de la guerra. Sus salones comprenden obras y fotografías únicas en su género y posteriormente admirar el Palacio del Marqués del apartado, quien apartaba una lanita de la que enviaban al rey de España para sus haberes (ya desde entonces
había “listos”).

Así, para cerrar un sábado de gloria, y darle una probadita a una pequeña porción de ese centro entrañable de un país cuajado de historia, leyenda, cultura, que nos da esperanzas de que salir adelante, pues somos más que nuestros problemas actuales, unos mariscos sensacionales en ese lugar Boca del Rio que conoció y alabó Albert Camus, el rey del
surrealismo.

Y ayer se clausuró Zona Maco,  la feria internacional que recibe a los más reconocidos anticuarios nacionales e internacionales con artes decorativas, joyería, muebles, cerámica, relojes, lámparas, plata, textiles, tapices, libros y manuscritos y otros objetos producidos antes de 1960. Así como esculturas, pintura y artes gráficas anteriores
a 1950.

El comité de selección está a cargo de los anticuarios Daniel Liebsohn, Mario Uvence, y el portugués Luis Alegría, mientras que el comité de evaluación encargado de revisar las piezas expuestas en la feria está encabezado por Juan Manuel Corrales (curador del museo internacional barroco), Leonor Cortina (presidenta del patronato del Museo Casa de la Bola que fuera del excéntrico millonario Antonio Hagehmbeck, que legara toda su fortuna a los perros callejeros), Héctor Rivero Borrell, director del museo Franz Mayer, y Ottavio Freggia, director de Safra Gallery de
Barcelona y Miami.

Hubo expositores de la talla de Luis Alegría, de Oporto, Rodrigo Rivero Lake, uno de los grandes anticuarios latinoamericanos, Muzeion Gallery de Dallas, Texas, Galerías Windsor, Diptych Fine Arts o IVO design. Cabe destacar, que hoy por hoy es una de las mejores
ferias del mundo desde 2002.

Por cierto que, por vez primera, la Ciudad de México exhibió un stand a cargo del Museo de la Revolución donde mostró parte de su incomparable acervo histórico. Como siempre Banamex y una marca de un sabroso tequila fueron los patrocinadores principales de este gran evento artístico cultural… Y hasta los próximos 300… y… algunos más…