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Los Trescientos y algunos más | Carlos González Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

– Posadas, tradicionales festejos que se llevan a cabo en diciembre

– Recordando a Jorge Negrete, Diego Rivera y Salvador Novo

Hoy inician las posadas formalmente. Obviamente la situación y los ánimos se encuentran mermados pero el ánimo de millones de paisanos no decae y, como decimos aquí, “lo bailado quien nos lo quita”, por eso en miles de hogares mexicanos echarán la casa por la ventana para recordar el nacimiento de Jesús.

Así, ya he sido convocado por la familia Burillo que cada año realiza una espectacular posada en su residencia de Las Lomas. También los Pasquel me honran con su hospitalidad en estas fechas y esa pareja de espléndidos anfitriones, como son Los Pereda, echan la casa por la ventana para recibir a familiares y amigos en su mansión de Bosques de las Lomas.

Por ello, en esta ocasión les quiero hablar de las posadas, esos tradicionales festejos que se llevan a cabo durante diciembre en los hogares mexicanos y que son algo más que cantos navideños, el dulce aroma del ponche con su colación, risas infantiles mientras se declaman letanías y palos a la piñata.

Son el recuerdo del peregrinaje que realizaron María y José desde su salida de Nazaret hasta Belén, buscando un sitio para que naciera Jesús. Son nueve posadas que simbolizan el embarazo de María.

Pero recordemos las posadas de antaño, esas que disfrutamos quienes tuvimos la oportunidad de vivirlas en el siglo pasado, hasta antes del decenio de los 70, cuando entre 1970 y 1976 se hizo lo posible por desaparecerlas, por ser ese un sexenio muy tradicional y escandaloso hacia el costumbrismo autóctono.

Aquellas posadas en la que admirábamos el nacimiento tradicional con el pesebre y todas las figurillas representativas, y las piñatas decoradas en forma de estrella, llena su panza de barro con duraznos, mandarinas, cañas, cacahuates, dulces y demás chucherías que llevaba la olla.

Los adultos llevaban un librito en que iban cantando la letanía, al mismo tiempo que se echaban al aire cohetes tronadores. Así, cuando concluía la letanía y la procesión, iniciaba la pedida de posada en donde un pequeño grupo entraba en la casa y la mayoría de los asistentes en el patio hasta que se oía el ansiado:- “entre santos peregrinos…” y entonces ya sabíamos que venía la piñata.

Caray, qué les digo… es tan grato recordar esa época y esas tradiciones que me llevan a pensar en aquella película “¡Ay, qué tiempos señor don simón!” filmada allá por los años 40, estelarizada por el gran actor Joaquín Pardavé.

Hoy, a cualquier huateque con pozole, tamales y mucho alcohol le llaman posada.. ¡cosas para recordar! También les platicó a mis queridos lectores de tres de nuestro muertos célebres que dejaron la tierra en estos días, pero que no morirán en el recuerdo de nuestros compatriotas.

Los tres destacaron universalmente en sus respectivas responsabilidades ante el mundo y forman parte de la iconografía nacional. Me refiero a Jorge Negrete, el charro cantor. De teniente del ejército al personaje del charro más emblemático del celuloide, el hombre bien plantao, la voz de trueno enamorador de féminas, buen bebedor de tequila-aunque únicamente en la pantalla- pues era abstemio, aunque muriera de cirrosis un 5 de diciembre de 1953, cuando estaba casado con la actriz María Félix, a quien conociera durante el rodaje de “El peñón de las ánimas”.

Ese fue el charro cantor que se convirtió en la máxima figura artística de América Latina en 1941 cuando protagonizó “Ay Jalisco no te rajes”.

Mi padre me comentó que fue apoteótico el recibimiento que el pueblo de México hizo del recibimiento del cuerpo del ídolo, cuando lo trajeron en avión desde Los Ángeles, California, donde murió en un hospital. El recorrido de la carroza fúnebre, mientras decenas de mariachis cantaban “México lindo y querido”, una de las canciones que popularizó el charro cantor, fue inolvidable.

DIEGO RIVERA.

DIEGO RIVERA.

Otro difunto de prosapia que dejó la tierra en estos días fue Diego Rivera, a quien su tercera mujer oficial bautizara como sapo-rana. Fue, ha sido y será uno de los personajes estelares de nuestra identidad nacional. Por su talento innato, por su nacionalismo ferviente y por sus escándalos magistrales, Diego merece un lugar especial en las páginas de la historia mexicana.

Desde su periplo por el mundo del arte europeo, su incursión en las nuevas técnicas pictóricas de comienzos del siglo pasado como el cubismo y el post impresionismo, su amistad parisina con grandes maestros como Matisse o Picasso.

Y luego “La creación”, su primer gran mural en su México querido, hasta sus grandes escándalos como el protagonizado en el símbolo máximo del capitalismo universal, como es el Rockefeller Center, donde a encargo de su dueño pintó un mural al que le agregó el rostro de Lenin, uno de los pilares del socialismo; o la petición ante el asombro del las buenas conciencias, al presidente de exiliar en nuestro país al líder comunista León Trotsky, y los encuentros y desencuentros con la enigmática y siempre famosa Frida Kahlo, hacen de Diego uno de los personajes estelares de nuestra historia. Digno de él su frase: -”La felicidad suprema del vivir es el amor en todas sus formas”.

LEÓN Trotsky.

LEÓN Trotsky.

SALVADOR NOVO.

SALVADOR NOVO.

Y finalmente, excéntrico y vital, Salvador Novo, foco de la escena cultural del país en una etapa de profundas definiciones que marcaron el rumbo artístico de la nación moderna. Hizo de su vida una obra referencial y deliciosa. Poeta de los doble sentidos más intensos, cronista magistral de la Ciudad de México.

Este amante del drama, de una agudeza ilimitada fue un crítico y ensayista de una ironía y agudeza como no ha existido otro y protagonizó episodios potentes en asuntos privados de su homosexualidad que se dieron a conocer. Un personaje estelar para su época, pues fue de los primeros intelectuales en salirse del closet, casi un suicido para esa época. Otro de nuestros grandes difuntos vivos.

Por cierto que en el Museo Soumaya de plaza Loreto, hay una exposición increíble sobre Salvador Novo, sus objetos personales, sus peluca, las fotos de sus amantes circunstanciales, como taxistas, militares y otros personajes populares. Además de bocetos de poemas y escritos del genio.

¡Cosas para recordar! y hasta los próximos 300… y… algunos más…

/arm