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Los trescientos y algunos más

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • Reunión de universitarios
  • Qué diferencia de mujeres
  • Versión aria de Juan Charrasqueado

 

Más de 300 alumnos de posgrado de la Ibero se reunieron en el auditorio para desglosar los debates de los candidatos a la presidencia del vecino país del norte, y me dio mucho gusto reencontrarme con decenas de exalumnas y uno que otro exalumno de la época en que tuve mi cátedra en esa gran institución forjadora de triunfadores.

Me llama la atención que las mujeres actuales son mucho más participativas en la vida pública que los hombres. Estos enfocan mucha más su energía a producir, a la iniciativa privada, a los negocios, a generar utilidades, en vez de alimentar el intelecto. ¿Puede ser por apatía, por decepción, o simplemente por centrar su interés en cuestiones más materiales?

Pero lo que es un hecho, es que las féminas actuales ya dejaron de ser hace un buen rato las amas de casa de antes. Pagan sus cuentas, tienen una opinión propia y buscan su superación personal a costa de lo que sea. Por lo menos esa fue la impresión que me llevé de platicar con varias de ellas después del debate de los debates.

Miriam Gallardo, Aidé Roffé, Ximena Fernández del Valle, Gina Goldberg, María Morales de Regil, y algunas otras con las que compartí un tecito de limón con pay de dátil, me expresaron sus inquietudes, y lo que piensan de lo retrógrados varones que aún quieren dominar la escena. Me quedé anonadado.

En la contienda por la elección de Presidente de Estados Unidos tenemos una nueva versión de Juan Charrasqueado. El candidato republicano trasciende como creyendo pelear, ignora que la esencia del arte de gobernar consiste en armonizar, en procurar y mantener el bien general. Ignora que la guerra que ocasionó el mayor número de muertos por largos años, fue la de Vietnam. Los norteamericanos después de la derrota de los franceses en Dien Phu, entraron. La contienda acabó con la bella ciudad de Shaigón. Las tailandesas contagiaban el sida a los soldados y les proporcionaban las drogas.

Cuando parecía lucha sin final, Henry Kissinger, en aparentes viajes de recreo a París, logró nuevos encuentros con Ho Chi Minh, frente de lavadero y por fin concertaron la paz, lo que salvó de la angustia a millones de compatriotas. Nueva diplomática en los tiempos de Napoleón resolvió el conflicto.

No olvidemos que Telleyrand y Fouché conspiraron y encaminaron al curso de la derrota definitiva en la guerra de Waterloo y la santa alianza domina al mundo. Rusia, Austria, los emigrados franceses regresaron a favor de Luis XVIII, y Carlos X. Hay que tener presente que hay más ganancia con miel que con hiel, los malos modos, la falta de respeto y hasta la injuria a la contienda, hacen temer que si gana el opositor, echara a pelear a unos contra otros. El cargo es según la persona que la ostente.

De Jorge Washington a Roosevelt, de Kennedy al sr. Trump, se abre un abismo insondable, y es que media la gran diferencia entre conciliar y pelear por pelear. La discusión aconteció con personajes de diferentes condiciones en todos los sentidos.

Con tal sujeto, las reuniones, se convierten en pleitos de lavadero según registra la historia de las colonias proletarias, la de la bolsa, con rumbo a la Peni, Tepito y Bondojito. Es que no sabe que no sabe.

Trump no cambia, sigue en una necedad incontenible que no es la capacidad de su propia parte y no puede alcanzar la estatura universitaria de la sra. Clinton, de su experiencia en los más altos niveles ante los mandatarios de todo el mundo como secretario de estado, como esposa de Presidente, con la prudencia y sabiduría con que no hizo caso de los escándalos sexuales de Bill Clinton. No le dieron previamente un prosac para quedarse quieto en lugar de interrumpir impedido de responder.

En las entrevistas conservadoras en las que tres de tres, debió saber que perdió en la primera discusión estaba perdido para las otras dos. Que el enfrentamiento de dos mentalidades dos culturas, dos experiencias, resultó ensayo fallido con la consecuencia de que van a la baja las simpatías para dotar a favor del republicano.

Con él sería imposible un Plan Marshall, que primero la reconstrucción de Europa Continental después de la terrible Segunda Guerra Mundial. Esperamos que el 8 de noviembre el triunfo no sea del enemigo violento contra México y los mexicanos.

Kissinger, general Jorge Marshall y Trump, muestra que no entiende ni conoce la historia en la pretensión de repetir el muro de Berlín, que no pudo resultar peor y preparó la reunificación de las dos Alemania, lo que la llevó al primer lugar en la economía mundial. Quien siembra vientos cosecha tempestades.

Pero hasta los próximos 300… y… algunos más…