imagotipo

Los trescientos y algunos más

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • El paso del comandante por México
  • Invitación frustrada a la FIL de Guadalajara

No sé si fue casualidad, pero saliendo a comer a los famosos Panchos, después de una sesión intensa de un taller sobre “Rediseño de Vida” impartido en un hotel de Reforma por el brillante maestro y asesor -“coaching” es el término- Ari Schwartzman, me encontré con los hermanos Garfias, grandes amigos potosinos de gran prosapia, cuyas familias fueron cercanas de toda la vida.

Y simultáneamente nos vinieron a la mente los recuerdos de nuestra tierna infancia, cuando el recién desaparecido líder cubano Fidel Castro estuvo en nuestro país, y fue acompañado con sus amigos mexicanos a la casa del amigo cercanísimo de mi padre, Cristóbal Martínez Zorrilla, aristocrático personaje que le enviaba en su famoso yate “El Zorro”, armas a Cuba para hacer su revolución, a una regia fabada que él mismo ayudó a confeccionar junto a María Antonia, aquella mítica mujer que les dio alojamiento a los guerrilleros.

Recordamos que el célebre cubano recién desaparecido, el “Che” Guevara, el después comandante Basanta, que contrajo nupcias con la bailarina Amalia Hernández, que después montó un Ballet Internacional, el simpatiquísimo “Pupis” Alfonso López Collada, casado con la encantadora Alicia Garfias, de familias de ganaderos de prosapia, el tremendo abogado Bernabé Jurado y algún otro fueron a jugar golf al Churubusco Country Club, y por la noche al restaurante bar de “Los Trescientos”, propiedad de mi padre el desaparecido El Duque de Otranto, ubicado en la parte baja del hotel “Del Bosque”, cuyo propietario era a la sazón don Antonio Diez Lombardo.

Al abogado Fidel Castro y al médico Ernesto Guevara les gustan las buenas bebidas. En especial a Fidel que pedía muy finos y costosos vinos franceses o de perdida de La Rioja.

Ahí departía con sus colegas jurisperitos Carlos Girón, José Carral, Emilio Rabasa, Javier Gaxiola, Gaspar Rivera Barrios, Jorge Audifred, Mauricio Urdaneta, Alfredo Elías, Manuel Marrón y otros caballeros de abultada cartera.

Platicamos de Antonio del Conde, otro amigo mexicano que consiguió para los futuros revolucionarios el famosísimo yate “Granma”, en el que salieron poco más de 70 soñadores del puerto de Tuxpan a cambiar el curso de la historia.

Toño del Conde, se hizo amigo del comandante Castro cuando éste entró a la armería que tenía éste en el centro y se puso a preguntarle sobre algún tipo armas y demás dispositivos. Ahí comenzó a interesarse sobre la logística de la revolución cubana, que ya venía a hacerse cuate de Fidel. Magníficos recuerdos que refrescamos.

También recordamos lo que platicábamos con el desaparecido Ángel Gali, cuyo padre, el pintoresco Veracruzano del mismo nombre llevaba, junto con su paisano Fernando Gutiérrez Barrios, al futuro líder de la revolución cubana a comer extraños platillos a un restaurante en las calles de Regina, en el centro de la ciudad, que se llamaba “Chon”. En ese lejano 56, don Fernando era jefe policiaco de altos vuelos, y a pesar de haber detenido a Fidel, se hicieron grandes amigos.

Fidel Castro Ruz, hombre de luces y sombras, sus aristócratas amigos mexicanos como Roberto Palacios, los hermanos Martínez Zorrilla, el duque de Otranto, Pepe Castelló Iturbide, Juan Rebolledo Clement, Justo Fernández y otros jamás se imaginaron el giro que tomarían las cosas en aquellos mediados de los 50. Como tampoco se las imaginaron hombres tan cercanos a Castro Ruz como Camilo Cienfuegos, o Huber Matos, a quienes Fidel condenó por no comulgar con sus ideas. ¡Cosas para recordar!

Y de la FIL (Feria Internacional del Libro) me envía mi entrañable excondiscípulo Edgar Espinosa “El Che”, invitación presumiéndome que esta “de pelos”. Término poco elegante para un escritor, que me vaya a Guadalajara a celebrar los 30 años de esta feria, que está más vital y juvenil que nunca.

Desafortunadamente me es imposible ir, pues tengo grabaciones dos veces por semana. Pero ganas no me faltan de compartir un café y escuchar la charla siempre nutritiva y sustanciosa e inteligente y cáustica de los talentos de Jorge Volpi, de Ángeles Mastretta, Juan Villoro, Julia Navarro, Norman Manea, Arturo Pérez Reverte, Alberto Ruy Sánchez, Ramón Xirau, Elenita Poniatowska, Eduardo Matos y de tantos y tantos grandes escritores, cronistas, ensayistas que hace de ésta una de las mejores, sino la mejor Feria del libro de América Latina desde hace tres décadas ya… Pero hasta los próximos 300… y… algunos más