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Los Trescientos y Algunos Más

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • Carlos González Gamio
  • Una semana de problemas
  • Vacaciones en la Megalópolis
  • La música de Beethoven

Queridos lectores de esta bien peinada columna, la Semana Santa como todos los años será de descanso para quienes preferimos permanecer en la capital, porque las playas, los balnearios, las ciudades y poblaciones históricas de provincia y hasta los poblados de escaso “sex appeal” como Prudécuaro, Charco Grande y Perros Gordos, sufrirán aglomeraciones de capitalinos ansiosos de un cambio.

En todas partes, para conseguir un bolillo hay que pelear a trompadas con el panadero y para conseguir un cuarto en cualquier hotel es necesario vender antes el coche y la casa y llevar los billetes de mil pesos en un costal como el tío Rico Mac Pato o alguno de nuestros actuales nuevos ricos, que los hay por montones, y además lucir un diamante en la nariz, como el célebre “Gastón Billetes”. (Los menores de cuatro décadas no van a entender la analogía). Don Gastón era el prototipo del banquero rico y gordo en los cartones de un gran caricaturista que se llamó Abel Quezada.

Así es que vamos llegando a las esperadas vacaciones de semana santa, los dólares para Norteamérica y los euros para Europa están más caros cada día.

La mejor opción será pasear y hacer visitas a los centros turísticos nacionales, lo que precisa información accesible, planos de las rutas y sus proximidades colindantes en las casetas de cobro y peaje.

La inmensa riqueza que nos dejaron los mayas, cuyo calendario estaba más adelantado que el gregoriano; dejaron tantas pirámides en la Península de Yucatán, de Guatemala y Campeche.

La cúpula teotihuacana con las pirámides de ese nombre tan cercanas a la capital, las de Tula, en el camino de
Querétaro.

Las aguas termales del Valle del Mezquital y en esta Megalópolis, el Centro Histórico repleto de joyas extraordinarias desde el Templo Mayor, las del Sagrario, el Colegio Nacional, iglesias de San Francisco, La Profesa, Santa Veracruz, San Hipólito, San Cosme, los edificios de los Condes de San Mateo Valparaíso, la Iglesia y el Convento de la Enseñanza, el Edificio de Boker, el de la Esmeralda, que según enseñaba el maestro don Nicolás Mariscal Piña, uno era como un albañil con traje y huaraches, y el otro la historia de un patrimonio venido a menos, pues la primera planta es de mármol con un balcón y muy bella y exclusiva filigrana labrada en el mismo material y la planta siguiente, en cantera, materiales diferentes en su precio; alto la cantera, alto el mármol, y más barata la
cantera.

En memoria de Carlos Monsiváis contiene el legado de valiosos objetos que fue acumulando y ahora están en el Museo del Estanquillo.

También las grandes mansiones de los condes de Erasoto, en que el historiador Joaquín García Iscabalzeta, que pudo salvarse de la oficina del express de los ferrocarriles donde comenzó la restauración del Centro Histórico, la Iglesia y el Convento de Santa Teresa donado al pintor , Emulo Casanova, y que no siguió la antigua idea “con esa espada mohosa y ya sin punta ni filo estate, come tranquilo, no pienses en otra cosa”, pues ahora tiene padecimientos y conflictos familiares de última hora; le deseamos pronto restablecimiento.

El Palacio de Iturbide con las continuas exposiciones del Centro Cultural Banamex, los mismos palacios de comunicaciones donde está el Munal, Correos de San Fernando la Iglesia, el convento y el panteón tan próximos a la Alameda, donde ahí versó el poeta Amado Nervo “eras tú mi señor, tú que soñando, estás en el Panteón de San Fernando”, la Iglesia de Corpus Cristhy, también museo y tantas joyas más como rescate y difusión, tienen empeñado al coordinador de la autoridad del Centro Histórico el incansable Jesús González Schmal.

Así que amigos disfruten las delicias y la cultura de una de las capitales del mundo con mayores atractivos históricos y culturales, recordándoles que en esos días se cumplen los primeros 30 años del Museo de la Caricatura. Por cierto que cuando el productor Carlos Cornejo, al escuchar una anécdota de Maral, sublime cartonista, comentó: “Ya conocía ese chiste”. El aludido muy serio respondió: “También has escuchado la música de Beethoven y no te importa escucharla de nuevo”…
Pero hasta los próximos 300…y…algunos más…