imagotipo

Los trescientos y algunos más

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • La vida en el México de la marquesa Calderón
  • Programa sobre viajes en el Siglo xix

Hace unos días, en el museo Casa de la Bola, que perteneció al excéntrico millonario Antonio Hahembeck y de la Lama, se presentó la próxima serie televisiva de “La Vida en México”. Un increíble documento filmográfico sobre las cartas de Madame Calderón de la Barca, la brillante esposa de diplomático que enviaba a sus amistades y familiares a Londres.

El libro es un compendio de crónicas y narraciones maravillosas que esta mujer vivió de 1839 hasta 1842, cuando la marquesa firmó la última de sus misivas. Y ahí al terminar las ponencias platicamos con la brillante Tere Franco extitular del INHA, con el no menos talentoso Gonzalo Celorio, con Ángeles González Gamio, conductora del programa que inició en el canal 11 el ayer, y con Leopoldo Soto, fotógrafo de polendas, sobre la ignorancia que tenemos millones de mexicanos sobre lo disfrutable que fue vivir en la ciudad capital de este país llamado México a mediados del siglo XIX, aún a pesar de los constantes conflictos sociales y reacomodos por los que pasaba la naciente nación independiente.

Es fundamental leer “La vida en México”. Su autora es Francis ErskineInglis, una fémina inteligente, sensible y culta originaria de Gran Bretaña, que llega a Estados Unidos, concretamente a Boston, con su madre y hermanas para establecer una escuela para señoritas, donde pronto harían excelentes relaciones.

Una de las amistades más productivas fueron la del historiador William H. Prescott y la otra del diplomático español Ángel Calderón de la Barca con el cual tuvo un amorío que terminó en el altar.

En ese momento comenzó para la brillante Francis una nueva vida plagada de aventuras, pues al poco tiempo nombra el Gobierno de España a Don Ángel como ministro plenipotenciario de su país en México, una década después de su independencia.

Así, llegan a México a finales de diciembre de 1839 donde permanecieron hasta enero de 1842. Durante su estancia, la inquieta escocesa a quien se conocía como madamme Calderón de la Barca recorrió varios lugares del país y prácticamente toda la Ciudad de México y sus alrededores. Su posición diplomática le abrió múltiples puertas permitiéndole entablar relaciones con diversos sectores de la población.

Sus experiencias las plasmó en deliciosas cartas que envió a su familia, de las que se seleccionaron 54, que fueron publicadas en Boston y Londres en 1843. Con el título de “Life in Mexico during a residence of two years in that Country”.

Fue un éxito de librería, no obstante el autor era desconocido, pues buscando el anonimato solo aparecían unas iniciales.

Desde luego en México fue identificada de inmediato y suscitó comentarios encontrados. Su visión es por lo general positiva sin dejar de ser crítica, lo que no gustó a ciertos sectores de la sociedad; por mencionar algunos, a Manuel Payno le pareció que las cartas eran simplemente “Sátiras”. Por otra parte Manuel Toussaint las consideró “la descripción más detallada y sugestiva de nuestro país”.

La realidad es que da una idea muy clara de la manera de vivir y pensar de la época, con sus luces y sombras.

Al conocer las reacciones negativas sobre el libro, se sintió muy mortificada y le preocupó el haber lastimado a personas con quien había tenido amistad y afectos profundos. Lo cierto es que eran cartas a su familia en las que con sinceridad y candor contaba sus impresiones y eso es precisamente lo que le da gran valor a sus testimonios. No pensó al escribirlas que nadie fuera de su ámbito íntimo las leyera.

Curiosamente casi nadie de los que la conocieron escribió acerca de ella. Una excepción es la que relata en su diario el destacado yucateco Justo Sierra quien dice :-“En la primera visita que tuve el honor de hacerle a Don Ángel en Washington, me presentó a su esposa; madamme Calderón me era ya conocida como escritora, pues había leído un libro suyo con bastante talento y gracia, si bien algunas de sus opiniones no me parecían muy justas”.

“Me recibió con la cortesía y la amabilidad que le son características y hacen agradable el trato social… Puedo afirmar que no le gusta mucho que le hagan alusiones a su libro, y evita la ocasión de hablar de él. Madamme Calderón habla con soltura de los principales idiomas modernos , es de una instrucción exquisita y era el alma de la brillante sociedad que en su casa se reunía”.

Así, después de una reunión espléndida en la Casa de la Bola donde quedamos de sintonizar cada martes a las 8.30 el canal 11 para nuestra cita con el México de antaño, nos dirigimos a la Bella Lula a degustar un mole para los dioses del Olimpo en las gratas compañías
presentes…
Y hasta los próximos 300…y…algunos más…