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Los trescientos y algunos más

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • Salud y Filantropía
  • Cariño a los miembros de la tercera edad
  • Hospital de Jesús, obra benéfica que derrama servicios de modo amable y eficaz.

Saliendo de una reunión de exalumnos de la UNAM, con abundancia de bebidas espirituosas en un restaurante de los alrededores, de lo que alguna vez fue la legendaria plaza de toros de Cuatro Caminos que perteneció a la familia Bernal a dos excondiscípulos y a este humilde tecleador, nos tocó en suerte acompañar a uno de los presentes a la unidad de terapia del Hospital Español. Hay qué imaginarse.

Nuestro anfitrión tiene la larga experiencia de los años más que vividos en muy diversas actividades.

Nos quedamos sorprendidos; fuimos a la unidad de hidroterapia acabada de estrenar quitando un trozo al jardín del nosocomio.Tiene alberca de agua caliente y barandales de acero inoxidable para que los pacientes puedan ejercitar los movimientos, entre ellos la caminata, porque el cuerpo no pesa en el agua.

Las terapistas tienen gran experiencia y doble calificación, pues además de la destreza, son particularmente atentas y amables, tocó en suerte a nuestro amigo que lo atendieran Fabiola y Carolina, jóvenes muy bellas.

Pues el cliente además de recibir el masaje en las partes afectadas del cuerpo por secuelas de infartos, tuvo además un taco de ojo, con lo que salió contento de la curación.

También en la recepción tienen un mostrador de grueso mármol del viejo Hospital Español que estaba en la calle de Niño Perdido y tuvieron que demoler por la ampliación de esa vía; los benefactores oriundos de España adquirieron trozos de la Hacienda de los Morales de don Carlos Cuevas.

Con una idea a futuro compraron terreno de sobra para permitir ampliaciones como la contemplada.

Con los años de la misma Hacienda de Los Morales, don Arturo Mundet compró amplio terreno donde se ubica el Club Mundet accesible a todo público. Los árboles sembrados en los años 30 del siglo pasado dan color, sombra y frescura a sus instalaciones.

Resulta de elemental justicia rendir homenaje y reconocimiento a quienes vinieron de la Madre Patria y trabajaron de modo incansable formando grandes fortunas que les permitieron labores altruistas como don Emilio Lanzagorta, el mismo don Arturo Mundet, cuyo refresco de manzana fuera el primero en la venta de embotellados.

Asimismo tenemos a don Ángel Urraza, a don Pablo Diez, a don Pablo Aramburuzabala, a don Santiago Lavín. En la parte que fuera de maternidad, funciona ahora un asilo para personas mayores o abandonadas, donde les dan baño diario y buenos alimentos a precios accesibles.

Y hoy el personal de esa institución apapacha y da cariño a muchos para quienes la ancianidad aún con respaldo económico, viene junto con la tristeza, el abandono y la soledad, porque los deberes del amor filial tienen evaporación como hielo al sol y cuando el viejo no tiene más que dar, lo olvidan parientes y amigos conforme al refrán de la Península Ibérica: “El traidor no es menester siendo la traición pasada”.

En el Hospital Español, la atención del personal es la regla, pues todos saludan sonrientes y serviciales, lo que no sucede en otros establecimientos en los que prevalecen los malos modos, desconectan los timbres para no acudir a los llamados y no hacen caso.

Observábamos que en la lista filantrópica destacan don Adolfo Prieto y su sobrino don Carlos Prieto, iniciador de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, con materia prima que según refería José Vasconcelos cuando fue secretario de Educación, proporcionó las escrituras para hacer el Estadio de la Colonia Roma por la Calzada de la Piedad, en cuyo espacio don Miguel Alemán hizo construir condominios modernos a muy buen precio.

Y siguiendo con el tema de la salud, Hernán Cortés puso el ejemplo a la toma de Tenochtitlán en 1521, y tras la prisión de Cuauhtémoc ordenó la construcción del Hospital de Jesús Nazareno, que desde el siglo XVI ha continuado prestando sus servicios a los desvalidos, o sea que es el más antiguo.

El futuro marqués del Valle de Oaxaca destinó también capitales para el sostenimiento de su obra, voluntad que ha sido cumplidamente realizada por los directores.

Y es obligado recordar al doctor Benjamín Trillo que por muchos largos años se consagró al hospital, estableciendo ahí su residencia; también el actual director, Julián Gascón Mercado, que ha tenido fructífera existencia en altos cargos, como gobernador de Nayarit, y está entregado a la institución.

Hijo natural, siendo legítimo y heredero del marquesado de Oaxaca, su señorío tan grande como España, iba del Istmo de Tehuantepec a la costa del Atlántico y el Golfo de México. Así que después de este breviario cultural nos despedimos… hasta los próximos trescientos… y… algunos más…