imagotipo

Los trescientos y algunos más

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • Convivio Chez López Betancourt
  • San Miguel de Allende, joya colonial

Como lo hemos comentado en innumerables ocasiones en esta bien peinada comuna, el arte de vivir merece un lugar de privilegio entre las bellas artes, con el mismo derecho que la literatura merece un lugar entre las humanidades.

Es el arte de vivir la vida con felicidad y hacer que los que nos rodean sean felices, de sacarle a la vida el provecho con gozo; y el caso del doctor Eduardo López Bentancourt es el prototipo de ese arte de saber vivir la vida intensamente, rodeado de amistades sólidas cultivadas a través de décadas, pero también de literatura, de arte y de vivencias; por supuesto no exento de uno que otro mal queriente, pero así son los espíritus de grandes alas.

Y así en el penthouse de una soberbia torre en Lomas de Chapultepec reunió a un grupo de sus muy amigos, que comienza a convertirse en un ritual y en el que se destaca que hay que vivir el “solo por hoy” con esa intensidad que le imprime a su vida este eminente jurisperito, héroe de mil batallas legales, tribuno de altos vuelos ,maestro emérito de la Facultad de Derecho de la UNAM, periodista de garra, hombre con un sentido del humor único, pero sobre todo amigo de sus amigos, y traga años irredento.

Puntuales comenzaron a llegar uno por uno, los rostros ajados, pero el ánimo incólume de todos los asistentes, y se fue reuniendo una enciclopedia viviente de personajes destacados en los distintos ámbitos de la actividad productiva de México.

Y así, entre suculentos canapés y champaña, que antecedieron a una suculenta sopa de verdolaga ,a un pescado estilo huachinango digno del edén preparado por la encantadora anfitriona, la doctora Elba Cruz, cónyuge de Eduardo y una mousse de frutas de la estación, todo irrigado de regios caldos de lejanas procedencias ,se fue deslizando la tarde entre anécdotas y citas filosóficas e históricas de los brillantes concurrentes.

Entre quienes saludamos anote usted al doctor Carlos Daza Gómez, al padre Carlos Vigil, carismático exrector de la Ibero, al abogado y político de polendas Luis Octavio Porte Petit, a la máxima autoridad del Centro Histórico, doctor Jesús González Shmall, al ingeniero eterno Luis Everaert, al abogado Saúl Uribe, instigador de estas tertulias, al expresidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, maestro Mariano Azuela Guitrón, al abogado Juan Mijares, al doctor Carlos Cuenca Dardón-primeros trasplantes en México-, al licenciado José María Ortega Padilla, al doctor José Octavio Ruiz Speare, al doctor Elías Polanco Braga y Clarita Pérez Pineda de González Shmall. Son de esas reuniones por las que vale la pena vivir la vida.
Y DE AHÍ A

San Miguel de Allende, pintoresca población de Guanajuato cuya fisonomía de su centro histórico no se ha modificado ni un ápice para satisfacción de todos los habitantes del mundo, pues San Miguel es ya un patrimonio de la humanidad.

No tiene un solo rincón feo. Para donde se voltee a mirar hay un elemento de belleza histórica. Sus calles limpias, Sus fachadas ancestrales siempre con un detalle histórico de buen gusto, sus callejones de piedra y las angostas banquetas que obligan a caminar con cautela logran que no se pierda detalle de cada paso.

Cuna de héroes, llama la atención que mientras Estados Unidos tiene el Capitolio como su construcción más importante con 200 años, en esta maravillosa joya arquitectónica denominada San Miguel de Allende existan decenas de edificios, mansiones, templos y palacetes de más de cuatro siglos y en perfectas condiciones y habitadas. No por nada es un hervidero de turistas de todo el mundo que han optado por escoger esta ciudad como su lugar de residencia y de retiro hasta sus últimos días. Una comunidad de gente maravillosa que hace labores sociales y culturales y que han contribuido al mejoramiento de la región y sus habitantes.

No hay día en que no haya una exposición, un simposium, una conferencia, o infinidad de cursos de diversas disciplinas para locales o bien para visitantes que pasan temporadas en San Miguel. Una magnífica opción para viajar en el tiempo. Y como dato curioso la fachada magnífica de su catedral estilo Gaudí, es completamente diferente a las demás edificaciones pues el arquitecto la construyó basándose en una postal del siglo XVI.
Pero hasta los próximos 300…y….algunos más