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Los trescientos y algunos más

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

Froien Farein: una lucha sin final

San Juan Bautista y agua bendita

Brindemos por las lluvias en el campo

En días pasados fuimos convocados a una reunión del Comité de
Beneficencia de Damas Israelitas de México Froien Farein, cuya bandera es “Una para todas y todas para una”. Una labor filantrópica incansable para sacar adelante casos patéticos de apoyo para seres dejados de la mano de Dios, cuyos destinos se han modificado gracias a la labor social de este grupo de guerreras.

El arte de vivir merece un lugar privilegiado entre las bellas artes, con el mismo derecho que la literatura merece un lugar entre las humanidades. Es el hecho de ser feliz y hacer feliz a quienes nos rodean. Esa es la premisa de estas damas ejemplares, que representan la tercera generación de aquellas mujeres que fundaron el grupo hace ya nueve décadas, para apoyarse a su llegada a un país y a una cultura nuevos y desconocidos para esa industriosa
comunidad.

Han sido incontables los casos de-mujeres principalmente- que después de haber sufrido graves problemas de salud, de mal trato, de abandono, de miseria, han salido adelante en sus vidas merced al apoyo económico, sicológico, moral y emocional de Froien Farein A.C.

Una cruzada sin final para recabar fondos que sirvan para paliar el sufrimiento ajeno es el trabajo cotidiano de Sharon Hojman, su actual presidenta, así como de Ivonne
Kurian, Mina Gersti, la decana, Blanca Curiel, Fina Portnoy, Lulú Fleitman, Ingrid Hans, Laurie Gershenson, Milly Spindel, Bashe Adler, Frida Nischli, Aida Avayou y Malke Bellefimne. Felicidades a todas ellas y adelante, así sin tanta alharaca, como lo han hecho hasta hoy.

Y nunca estamos satisfechos con lo que tenemos. Varios 300 amigos míos dueños de fincas rústicas, estaban quejosos de los calores imperantes, de la correspondiente sequia por falta de lluvias.

Quienes aprovecharon las primeras lluvias del mes pasado sacaron en andas a los santos patronos de sus fincas, rogando su intercesión
para que llueva.

Los que rezaron a San Isidro Labrador; quita el agua y pon el sol, les salió al revés el milagrito pues hubo exceso de sol y ausencia de lluvia.

San Juan Bautista, cumplidor como siempre, nos mandó el agua bendita que regó los campos en su día el sábado 24 para que revivieran y creciera la siembra.

Dijera Abel Quezada para compensación de las ventajas de México sobre otros países más dejados de riqueza natural, nos mandó a los mexicanos. Y vino a recuerdo el pionero Dante Cusi que desvió el río Cupatitzio en Michoacán, instaló un sifón y puso el riego para las 88 mil hectáreas que sembró de arroz, limón, naranja y aguacate.

Con la reforma agraria cardenista, fueron expropiadas las grandes fincas de Lombardía, Nueva Italia con todas sus instalaciones, kilómetros de caminos y líneas telefónicas. Cascos, fábricas, turbinas eléctricas.

Hoy, de aquellos vergeles michoacanos y cercanos a Guerrero hay siembra de enervantes ,riqueza perdida definitivamente y riesgo personal grave para habitantes y visitantes en escala menor.

La Hacienda Chichimequillas en el estado de Querétaro, propiedad de los hermanos Iñigo y Remigio Noriega, tenían una gran presa que fue destruida.

En San Martín Texmelucan está la Sierra de Chiautla
Colonial, que fue propiedad del obispo de Oaxaca gran amigo de Porfirio Díaz.

El casco original tuvo varias intervenciones perjudiciales como aquello de “aquí yace un gran señor en un ataúd de palo, que no murió por estar malo, sino por estar mejor”, y se ha convertido en un hotel de cadena nacional.

La finca tiene un gran lago donde descargan varios manantiales y en la orilla está el mini castillo que ha sido usado para muchas series
televisivas.

El general Antonio López de Santa Ana, que ocupó 11 veces la Presidencia de la República y protagonizó nuestra historia desde el Plan de Iguala en 1821, la caída de Iturbide, proclamación de la Primera República, durante 34 años le dio vuelo a la hilacha, gallos en San Agustín de las Cuevas Tlalpan, hasta que finalmente expulsado por la Revolución de Ayutla, tuvo la gran Hacienda de Lencero, a orillas de Jalapa que también tuvo agua abundante en estanque, con patos y gansos y rebosante con el sedante rumor del agua.

Con la Comisión Nacional de Irrigación vuelta Secretaría de Recursos Hidráulicos, con Miguel Alemán, con oficinas frente a la estatua de Colón en Paseo de la Reforma, se hicieron las grandes presas como la de Temascal en Río Papaloapan, Malpaso y la Angostura, ejemplos que no fueron seguidos, pues ya no conocemos proyectos hidráulicos.

Las lagunas de Tecocomulco en Apan que recogían los escurrimientos de los cerros próximos, fueron prácticamente disecadas y sus aguas llegaron a Tulancingo lo que cambió radicalmente el ambiente, la humedad mañanera, recarga de los mantos acuíferos y las aguas sobrantes fueron a dar a la Cuenca del Río Pánuco.

Las haciendas de Acolman y Chapingo en el Edomex, contenían aguas del lago de Texcoco y sus productos salían por vía pluvial al D.F., centro de consumo, garzas, patos, proliferaban y para esa ocasión del gran lago de tierras saladas y salitrosas llegaron a nosotros unas tolvaneras. El lago de Chapala se va secando porque el Río Lerma ya no aporta los antiguos caudales que lo hicieron navegable y fuera lugar de trabajo y recreo para los habitantes de Michoacán y de Jalisco. Donde tiene sus riveras y hasta el adorno de una isla.

Nos quedan todavía el mar interior que es la laguna de Catemaco con sus changos recluidos en la isla a cargo de la unidad veracruzana donde los van enseñando a no comer porque así están de flacos y se acercan a las lanchas turísticas para que les den algún
alimento.

Bendita la venida de las aguas y que sigamos festejando la tierra mojada en recuerdo del 14 de julio Aniversario de la Revolución Francesa que deseamos no pasar en estado seco sino degustando los ricos caldos del abate Dom Pérignon.

La deshidratación causada por los calores, ha llegado en Sonora a másde 40º, insoportables molestias y provocación de enfermedades, hay que remediarlas pidiendo según prescripción médica dos lts.de agua al día que son ocho vasos comunes, con esa dieta conservamos la salud.

O como dijeran muchos partidarios del buen beber “Si el agua destruye los caminos que hará con los intestinos?”

Y hasta los próximos trescientos… y algunos más…