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Los Trescientos y Algunos más / Carlos González Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

* Aquel bello París; Chez Lavalle

* Todo el mundo unido contra talibanes

* Hermandad Francia y México

Cena en el bello piso polanqueño de Bernard Lavalle y su Elsa consentida; el motivo, la llegada sana y salva de su retoño, la bella Danielle de la “Ciudad Luz”, después de una pesadilla de cinco días. Bernard es un galo con toda la barba, nacionalizado mexicano, sin perder la candidez del parisino abierto, liberal, con la chispa francesa de quien conoce el espíritu del europeo alivianado.

Y al calor de unos regios tintos de los castillos de Loire y unos Escargots Bourginon para desmayarse, nos comenta, a quien queramos escucharlo, que por primera vez en la época moderna, todo el mundo está unido en contra de la matanza en París el viernes pasado.

129 muertos 352 heridos, muchos graves. La planificación y preparación del terrorismo corrió también por el mundo.

Desde sus bases en parte de Siria y de Irak, que han dominado y separado para ellos los islamistas talibanes.

De ahí corrió la ola criminal preparatoria por Asia menor, Bélgica y vaya usted a saber donde más, que sus partidarios ciegamente fanáticos también fueron nacionales de la misma Francia, de Bélgica, Inglaterra, y Estados Unidos.

Mentes desquiciadas preparadas desde la juventud temprana para el criminen. Los protagonistas de la “Ciudad Luz”, fueron jóvenes de alrededor de 23 años.

En el ánimo de aterrorizar a la población, ellos mismos perdieron la vida a sabiendas de ello. Cuando la policía parisina no dejó entrar a uno de ellos al Estadio donde era el juego de Alemania y Francia, el talibán hizo estallar los explosivos que llevaba pegados al cuerpo.

Todo fue calculado, con el propósito de causar todo el daño posible, el inmolado pensaba no solo perder la vida como sucedió, sino también llevar a la muerte a todos los que pudiera alcanzar el explosivo de su cuerpo.

En el Teatro El Bataclán, sucedió lo mismo. Desde la calle bajaron de coches individuos armados con ametralladoras, que echaron ráfagas para alcanzar a todos los que estuvieran cerca.

En otras partes sucedió lo mismo. Cabe destacar la eficaz reacción del presidente francés Francois Hollande y su Gobierno. La policía y el servicio de inteligencia actuaron de inmediato, localizaron algunos y los aprehendieron.

En la persecución murieron talibanes. El Gobierno tomó y revisó todo sitio en riesgo de la “Ciudad Luz”. Establecieron control de las fronteras. Averiguaron las ramificaciones provenientes de la vecina Bélgica. Hasta entonces sabíamos que eran musulmanes los terroristas que iban extendiendo su red criminal, comenzando por Asia y África.

Por desgracia, ahora se han extendido a Europa, que la investigación arrojó que entre los productores y organizadores del terrorismo había jóvenes contaminados con mente asesina. Franceses terroristas matando franceses. Dispararon unos y otros talibanes sobre aquellos que no tenían más culpa que estar al alcance de sus balas, a quienes no conocían ni les pedían favores ni rencores.

La reacción opuesta a la tragedia, viene en apoyo universal. Lo mismo Vladimir Putin, presidente de Rusia que Barak Obama, presidente de Estados Unidos. De nuestra parte Enrique Peña Nieto, en su viaje alrededor de los 20 en Estambul, Turquía, igual que el presidente Ottomann, mostraron su repudio a matar inocentes y así cundió por el orbe entero el rechazo.

Francia y México tienen mucho en común desde hace siglos. Cuando fuimos colonia española, las ideas libertarias de las enciclopedistas de Voltaire y todos ellos: Montesqieu enseñó la división de poderes, la revolución francesa de 1789. Con todos esos antecedentes, se iluminaron las mentes de nuestros libertadores como Hidalgo, Fray Servando Teresa de Mier, Carlos María de Bustamante, entre otros.

Con independencia, enviamos embajadores a nutrirnos de sus enseñanzas. El mismo Napoleón I, tan conoció la labor militar de José María Morelos, que expresó su admiración manifestando que le seria muy útil de auxiliar.

Nuestros exiliados políticos iban a Francia a consolarse a compilar y a tomar clases. La Academia de Saint Cyr enseñaba milicia. Los inválidos y la Escuela Militar, próxima a la futura Torre Eiffel.

La Sorborna desde el Siglo XVI, repartió instrucción de la más alta calidad. De ahí partió San Ignacio de Loyola, para fundar la Compañía de Jesús.

Después, nuestros grandes artistas fueron becados y enviados por Maximiliano, el gobernante que más hizo para apoyar arte y cultura. De ahí trajo a Pelegrín Clavé a Julio Landesio. Mandó grandes paisajistas, de ahí vinieron Juan Cordero y José María Velasco.

Porfirio Díaz, también con el secretario de Educación Justo Sierra, mandó a estudiar en Francia a nuestros grandes pintores Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, Miguel Zarraga, Roberto Montenegro.

Compartieron experiencias y enseñanzas con los grandes europeos de la pintura como Picasso, Modi Griani, Pizarro y los impresionistas.

Napoleón III, con el Barón Haussmann, tuvo el acierto de demoler parte de París medieval para crear la más bella ciudad urbanizada.

Los bulevares que la recorren toda la columna vertebral, los Campos Eliseos, coronados con el Arco de Triunfo, centro de todos los grandes acontecimientos.

Hemos mandado arquitectos que allá aprendieran, Antonio Rivas Mercado, quien aprovechó el trazo inspirado en Campos Eliseos para que Maximiliano hiciera el Paseo de la Emperatriz, hoy Paseo de la Reforma.

Rivas Mercado junto con el arq. Nicolás Mariscal Piña, hicieron el trazo nuevo de la capital. Colocaron los monumentos representativos de nuestra historia y dejaron planos para las obras en el resto de México, con lo que fue apotiótica la celebración del primer Centenario de la Independencia en 1910 con Porfirio Díaz. La columna de la Independencia, los Palacios de Bellas Artes, de Correos y de Comunicaciones, de Arquitectos europeos pero dentro del plan de los mexicanos.

A fines del siglo XIX, comenzaron el metro de París, que no ha cesado de crecer y cuentan del eficaz funcionamiento de los transportes citadinos y son, entre sí, a menos de 500 metros, por lo que los vehículos de la superficie hay pocos en las calles. Los taxis a precios excesivos en comparación con el Metro. Los alrededores de la capital franca por ferrocarril están a menos de una hora.

Versalles, Cevres Blois Loira muestran al “Gran rey” Luis XIV, quien era primero Rey y después católico, porque el más lujoso Palacio construido con fuentes y jardines, siendo excepcional, no lo fue tanto la Iglesia Palatina.

Al contrario de Felipe II, que primero fue católico en su preferencia y después fue Rey de España, porque el Escorial, con toda su magnificencia y lujo, no lo es tanto como la Iglesia.

Como el Templo donde entierran a sus reyes, en los que llaman el pudrillero, que de esta triste experiencia podamos tener algo útil, que haya cumplimiento de la obligación del Estado a darnos paz y seguridad, vida tranquila y que los delitos tengan el correspondiente prevención y castigo… Pero hasta los próximos 300… y… algunos más…