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Los Trescientos y algunos más | Carlos González Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

Como el almuerzo en el Club de Industriales se alargó, porque se acercaron a nuestra mesa otros amigos que oyeron la plática del Arq. Luís Ibarra sobre el tema citadino que fue de su interés.

Quedamos que terminara su disertación en la siguiente reunión.

Comenzó con el señalamiento que nuestros ancestros, para cuando llegó Cristóbal Colón a América en 1492, aquí tenían grandes adelantos en astronomía, urbanismo y arquitectura.

El Calendario Maya, cuando llegó a Yucatán Fray Diego de Landa, era más adelantado y preciso que el que dejó Julio Cesar y modificó el Papa Gregorio.

La perfecta planeación y ejecución de las pirámides de Tikal Chichen Itzá, Uxmal, Palenque y tantas más que están en la Península.

Los mixteco-zapotecas en Montalbán, Mitla, Yanhuitlán y muchas más, dejaron ejemplares de gran calidad con predominio del paisaje.

Perfecta distribución en espacios muy sobrados para caminos y calles, palacios de los reyes, habitaciones y de Gobierno, colonias para las élites de mando y del Ejército, lugares para mercados, compra-venta de productos.

En el Altiplano las pirámides de Teotihuacán, hoy a media hora de la capital de la nación por la autopista mantenida en buenas condiciones, aunque carente de noticias sobre distancias y tiempos a lo largo del recorrido, y ya en la zona metropolitana las pirámides de Cuicuilco y Tenayuca.

Poco más lejos que Teotihuacán, Tula. Cacaxtla muy próxima a la ciudad de Tlaxcala y la Joya de la Corona Tenochtitlán con las vías de llegada por agua y tierra a Texcoco, Tepeyac, Tacuba y de ahí a todo el Imperio Azteca.

Similar con signos de distancia, océano de por medio y total diferencia de culturas, que hicieron realidad la idea de que todos los caminos llevan a Roma.

Así que, cuando Hernán Cortés en agosto de 1921, tomó la capital indígena, encontró una ciudad bien trazada y bien comunicada.

Bajo el Virreinato comenzó la traza de la ciudad. Conforme a las normas de urbanismo decretadas por el Rey Felipe II en España, que obligaban a tener un punto céntrico con las ramas que seguían por los cuatro puntos cardinales, la Plaza Mayor.

En uno de los costados y con vista al poniente el lugar para el templo de la religión católica. Superficies para conventos, monasterios, hospitales y escuelas atendidos por religiosos.

En otro de los lados, lugares para el bando civil, palacio del Virrey para su habitación y oficinas superiores.

Espacios para cuarteles, cárceles, para guarda de armamento, pólvora. En otro lado lugares para comercios. En el cuarto costado viviendas para los más pudientes, grandes, lujosas y de buen gusto, con la ventaja de estar reglamentadas las proporciones.

Para las iglesias, largo alto y ancho de las naves principales, de los cruceros o sea Cruz Griega o Cruz Latina según la dimensión, bóvedas primero de enervaduras,  porque entonces prevalecía la construcción de la edad media.

Después, al advenimiento de los tiempos del Renacimiento. Bóvedas de cañón, de medio cañón para ser más precisos, corridas o en tramos, de ahí surgieron filigranas y monumentos a cual más bello y más importante.

Con la Independencia en 1521 comenzó un nuevo estilo para hacer las ciudades.

Que había permanecido dentro de las dimensiones que hicieron los españoles durante los trescientos años que fuimos colonia de su imperio, entonces y después el aumento dimensional fue muy modesto.

Maximiliano de Habsburgo, muy a pesar del cortísimo tiempo que estuvo en México, 1864-1866.

En medio de penurias económicas falto de dinero y de recursos, cuando Napoleón III lo dejó colgado de la brocha, cuando retiró las tropas que fueron su apoyo primordial.

Pero a pesar de todo, sus buenas intenciones no quedaron en simples manifestaciones. Enamorado de las piedras, desde su Castillo de Miramar en triste Italia, cuando esta ciudad estuvo bajo el domino de imperio astro húngaro.

Acostumbrado al Castillo de Schonbrunn de Viena donde estaban la nación y demás palacios de la familia imperial.

Los trasplantó al Palacio Nacional en el Centro de la Capital.

Y al Castillo de Chapultepec donde puso su morada.

También al Palacio Borda, su finca de descanso en Cuernavaca.

Napoleón III con el Varón Von Haussmann tuvieron el gran acierto de modificar sustancialmente París, se atrevieron a tirar parte de la ciudad medieval.

Porque como cuando la herida se infecta hay que optar entre la amputación y la muerte.

Entre los años del inicio del régimen de Napoleón III comenzaron a cambiar y mejorar a la Ciudad Luz.

Hizo la traza de tipo radial de las calles.

MAXIMILIANO.

MAXIMILIANO.

El centro fue el Arco de Triunfo que sigue siendo el emblema de esa patria tanto como que, en l944, cuando los aliados recuperaron la ciudad tras expulsar a las tropas alemanas que la ocuparon desde l939.

Que se salvó de la orden de Hitler de quemar París. Por el general alemán a quien correspondía quemar esa maravillosa ciudad.

Tuvo el atrevimiento de no obedecer.

A sabiendas de que Hitler en el paroxismo de la derrota y completamente loco dictaba órdenes a cual más descabelladas, y con ello detuvo la toma del país alemán.

Entretanto, hubo la destrucción digamos científica por no decir salvaje y casi total.

El general pudo haber perdido la vida si Hitler alcanzó a tener potestad de ejecutarlo.

Acto de valentía excepcional que reconocen los mismos franceses.

El general De Gaulle, caudillo de la Francia libre, con el general Leclerc y tropas francesas fueron las primeras en llegar a tomar París.

De ahí la toma formal de la ciudad la hizo el caudillo en ceremonia en Arco del Triunfo. De ahí salen de ese Arco las grandes avenidas.

Cerca de una de ellas, está la Embajada de México.

Volviendo a México, el general Álvaro Obregón presidente comenzó autorizando nuevas colonias.

El lago de Xochimilco, que venía desde el lago hasta las bombas instaladas en la Condesa, calzada de Tacubaya.

El recorrido era en línea casi recta por lo que ahora es División del Norte.

El brinco acelerante tuvo inicios en el porfiriato con las colonias Juárez y Roma.

Los hermanos Alberto y Tomás Braniff fueron de los primeros fraccionadores en el Paseo de la Emperatriz, realización de Maximiliano que fue mantenido con sus bancas y grandes árboles.

A sus lados surgieron las casas de los magnates de aquel entonces.

La casa de Ignacio de la Torre y Mier, yerno de don Porfirio estaba en la esquina de Av. Juárez y Reforma. Donde hoy hicieron el edificio de la Lotería Nacional.

Colonias para obreros y gente menos pudiente, también nacieron, la colonia Obrera en tiempos del Manco de Celaya.

En lo que fue el retirado Hipódromo de Peralvillo en cuyos terrenos sobrantes estuvo la Fundidora de Hierro la Consolidada. La Colonia de la Bolsa entre el lado posterior del Palacio Nacional hasta la Penitenciaría.

El Palacio de Lecumberri que estuvo fuera de la ciudad, el barrio de la Merced de antecedente prehispánico a donde llegaban embarcaciones provenientes del Canal de la Viga, el barrio de San Lázaro ubicado hasta los muelles donde atracaban barcas del lago de Texcoco.

Como antes dijo, el Arq. Ibarra, por los veintes nació la Colonia Hipódromo.

A finales de los treinta  Polanco en terrenos pertenecientes a la Hacienda de los Morales de don Carlos Cuevas, al arribo de los años cuarenta en los alfalfares de la Hacienda de los Morales, los personajes de la Junta de Beneficencia Española don Ángel Urraza, don Santiago Galas, y otros compraron la inmensidad del Sanatorio Español que mucho ha crecido.

Pero que tiene espacios amplios disponibles para seguir en desarrollo.

Capítulo aparte merece don ‏Arturo Mundet que labró inmensos recursos con la fabricación del Sidral Mundet. Que en sus tiempos al comienzo de las bebidas embotelladas fue el de mayor consumo nacional, don Arturo cumplió la prescripción de la Iglesia católica de que quien es favorecido por Dios teniendo gran riqueza, debe emplearla también para actos de beneficencia y de magnificencia.

El Sr. Mundet cumplió la prescripción con ánimo excepcionalmente generoso.

Al tiempo que tuvo gran visión empresarial y sentido de los negocios.

Al tiempo que hizo crecer su fortuna.

ÁLVARO OBREGON.

ÁLVARO OBREGON.

Adquirió grandes extensiones de tierra en lo que hoy es la aristocrática colonia Polanco, entre el camino a Tlalnepantla entonces.

Que hoy es Anillo Periférico.

La avenida Ejército nacional entonces calzada para jinetes, la calle de Moliere, y la actual Cervantes Saavedra. Adquirió lo que entonces como ahora, es un gran latifundio urbano donde está el Club Mundet que sirve también para los fines benéficos. Estamos viviendo época de cambios corrección de la historia, mejoras a la justicia.

Pero hay que reconocer la vida y obra del industrial refresquero, que no tiene paralelo.

Y sin demérito de otros personajes que tienen puesto su nombre en las calles.

En México capital y México país, como sigue haciendo falta un monumento, una avenida que lleven el nombre del prócer Mundet

Junto al Club Mundet salió la colonia Irrigación para casas habitación, unifamiliares todas con equivalencias de jardines y construcción.

Tan grande como la ciudad capital tendría que ser su historia y como pasó la hora del almuerzo y todos teníamos otras labores pendientes que desempeñar.

Felicitamos al Arq. Ibarra por su fructífero estudio y la enseñanza que mostró con prosa amena sencilla y de fáciles explicaciones.

Pero tuvimos que despedirnos con otros Trescientos… y… Algunos más.

/arm