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Los Trescientos y algunos más | Carlos González Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

tono con la euforia desplegada por la próxima visita del sumo pontífice Francisco a nuestro país, para el próximo febrero, que ha desplegado el interés de todos particulares y autoridades de los tres órdenes para recibir con los honores correspondientes al gran personaje.

Humilde como Francisco de Asís, el Santo Fundador de la orden a que pertenece el Papa, da ejemplo de modestia y humildad y rechaza solemnidad y lujos.

Con mi primo Alfonso López Negrete, sus bellas hijas y mis hijos la emprendimos el fin de semana; el sábado no disminuye el flujo de personas. Con todo y ser peatonal Madero luce lleno de transeúntes, estuvimos presentes que en la Catedral, donde está resumida la Historia Patria, Hernán Cortes la mandó fabricar acabada la Conquista y toma de Tenochtitlán.

Como muestra de la Dominación Española, se erigió por sobre pirámides dedicadas a dioses aztecas. Y conforme acostumbraban, emplearon piedras y materiales de los templos indígenas para la nueva construcción.

Cuando comenzaron a fallar los muros y techos el Rey Felipe II ordenó su demolición para la magna obra que correspondiera al tamaño del Imperio cuya Colonia, la Nueva España, ocupaba la mayor superficie del Continente Americano.

Hicieron concurso entre experimentados arquitectos que habían hecho realizaciones en los templos europeos. Damián Ortiz de Castro.

La terminó Manuel Tolsá en vísperas de la Independencia. Por lo que desfilaron frente a ella los Ejércitos representativos de nuestra historia.

En 1521, el Ejército Trigarante encabezado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero consecuencia del Plan de Iguala que dio fin a la guerra que inició el Cura Hidalgo en Guanajuato en 1811.

AGUSTÍN DE Iturbide.

AGUSTÍN DE Iturbide.

El mismo Iturbide desfiló y entró a misa en ella para celebrar la iniciación como emperador Agustín I, después desfilaron frente a ella los soldados americanos invasores de México por la guerra de 1847.

Los ejércitos franceses con la intervención de 1862 el emperador Maximiliano en 1864, el gesto mexicano de Porfirio Díaz para los festejos del Primer Centenario de la Independencia en 1910.

De ahí siguieron desfilando los ejércitos revolucionarios, que iban y venían según los avatares de la confianza, las huestes del primer jefe que la revolución Venustiano Carranza, bajo el mando del general Álvaro Obregón.

Siguieron los soldados de la Convención con los de Pancho Villa y Emiliano Zapata, regreso de Obregón y con el nuevo régimen, ya más en orden, lo más granado del ejercito especialmente el desfile del 16 de septiembre.

EMILIANO ZAPATA.

EMILIANO ZAPATA.

Con estas divagaciones andamos cuando decidimos entrar al recinto catedralicio. Cruzamos el atrio con la hermosa reja de fierro forjado y espacio cuidadosamente limpio, de ahí tuvimos el golpe de suerte pues encontramos a generoso guía que con toda modestia ofreció sus servicios “con lo que quieran dar”, dejándonos en libertad.

Y que lo realizó una visita de extraordinaria valía con sus conocimientos desplegados. Porque ver a medias y solo la superficie de las cosas equivale a ignorarlas. Nos explicó nuestro guía quien dijo no darnos su nombre por ser hombre mayor de escasos recursos, no quería que la familia supiera que se ocupa en esos menesteres para completar el sustento, pues aunque es de los pobres, tiene parientes ricos.

Nos indicó el sabio informante que para su edificación la oriencial, fue sujeta a concurso entre arquitectos afamados, con obra realizada en el viejo continente.

Así como artistas de otras ramas calificados por sus hechos, el proyecto original lo elaboró Damián Ortiz de Castro, que tuvo genial concepción que fue lograda, pasamos revista de los personajes de las tres artes, pintura, escultura y arquitectura que desfilaron dejando huella de su labor hasta Mathías Goeritz, ya en nuestros días, que diseñó las ventanas de la cúpula.

MATHIAS GOERITZ.

MATHIAS GOERITZ.

Y la terminación que correspondió como ya dijimos al no menos ilustre Manuel Tolsá, lo que sucedió hasta 1703 ya en siglo XX don Juan Lainé al frente de la Comisión de Orden y Decoro, recorrió el país para conseguir retablos de altares de las ciudades del interior.

MANUEL TOLSÁ.

MANUEL TOLSÁ.

A fin de reponer de los que fueron despojados las numerosas capillas laterales. Como el amor y las motivaciones económicas sobrepasan aun al amor divino, nos contó el sabio guía que fueron robadas las lámparas, candelabros de plata maciza, como también la Custodia de Borda, que tenía cinco mil 800 diamantes, 88 marcos de oro, dos mil 700 esmeraldas, rubíes, zafiros.

También fueron víctimas de la rapiña y de la codicia numerosa pectoral de oro puro. Adornados con esmeraldas, rubíes, zafiros y toda suerte de joyas preciosas y no digamos ornamentos sacerdotales bordados en oro, plata y pedrería.

Felizmente, las piedras, de los muros aunque muy valiosos son difíciles de extraer, encontrar mercado donde comerciarlas, por lo que, permanecen en los muros.

Los Reyes Habsburgos pusieron especial empeño en esa iglesia declarada Catedral por el papa Clemente VII y Carlos V y quienes le siguieron los Felipe III y IV. Así como el último Habsburgo Carlos II con quien terminó la Casa de Austria en el gobierno de España.

La Catedral mide sobre 150 metros de largo y 60 de anchura y altura similar, y que, el costo original fue de millón y medio de pesos. Que con todo y búsqueda de equivalencias históricas, es lo que cuesta hoy un departamento de 50 metros en Condominio de Tacuba. También hicieran trazos y trabajaron en Catedral Juan Gómez de Trasmonte, maestro de obras que duro en ella, Claudio de Arciniega, hizo el trato inicial.

Pudimos admirar el coro con dos órganos grandiosos hechos ahí mismo la balaustrada con metal fundido de cobre y estaño y otro material secreto del fabricante, artística obra proveniente de Asia unos dicen que de Macao, China o Filipinas.

Fuimos guiados al Altar de los Reyes atrás del retablo mayor, que fue acabado por el incendio de l985, pero que pudo ser restaurado y vuelto a su estado original en estilo barroco estípite. El templo lleno de vida, con los fieles que rezaban, los muros resonando con la música de los órganos.

El primer visitante papal a la Sede Metropolitana fue el pontífice Juan Pablo II. Y ahora el Templo será honrado también con la visita del papa Francisco.

Nuestro conductor nos llevó a la entrada de la torre con la novedad de que ahora permiten visitas guiadas subiendo por la escalera hasta la azotea por los peldaños de madera en la vuelta helicoidal.

El conocedor que felizmente nos dirigió en la visita conto que tuvo oportunidad de conocer al arquitecto Nicolás Mariscal Piña maestro de muchas generaciones en la profesión de profunda fe religiosa desempeñada en varios recintos católicos.

Y quien dedicó varios años estudiando en Catedral antecedentes, estado de cúpulas, torres y muros con lo que dejó valiosa memoria.

Con la contemplación desde esa altura descubrimos un panorama distinto pues el paisaje, es radicalmente distinto de lo percibido a menores alturas o a nivel de calle en eso estamos cuando tuvimos la grata sorpresa de encontrarnos en aquella cumbre con la doctora Alma Rosa Méndez y su esposo el capitán Ramsés Chávez que iban c con sus hijos Paola bella quinceañera y Augusto a quienes trajeron para que vayan conociendo nuestra riqueza histórica, religiosa y política.

Descubrimos admirados que entre las dos torres que tienen techumbre de piedra en forma de campana, queda el Palacio Nacional del que se advierten con la azotea los espacios libres de patios y jardín interior y lo extraordinario, que con los vientos invernales la atmósfera está despejada.

Y desde ahí, sobresalen las nieves que cubren de blanco a los volcanes Popocatépetl, el Gregorio que juega con emisiones de humo junto a la mujer dormida el Iztaccíhuatl.

Espectáculo que raramente tenemos a la vista, tanto andar y tanto pasmo por el jugoso recorrido, despertó el hambre la doctora Méndez y a la especialidad de médico que le afecta, Terapeuta, suma experiencia por los sitios en que podemos satisfacer la primera necesidad, nos recomendó ante la Plaza Mayor el restorán que está en la azotea del edificio esquina de Monte de Piedad y 5 de Mayo.

En la azotea del Hotel Majestic esquina de Madero, tenemos perspectiva diferente porque está frente al Palacio Nacional, pero queda a la izquierda Catedral. También nos recomendaron los señores Méndez-Chávez, la Terraza del edificio esquina de la Plaza con 16 de septiembre.

De ahí vimos más bien pudimos admirar el vitral de Tiffani, como el telón de Bellas Artes. Tuvimos también mesero conocedor que refirió la historia del edificio, por los años 90 del Porfiriato establecieron la Tienda El Centro Mercantil competidora de El Palacio de Hierro, el Puerto de Liverpool, con otros también de Marcelo Nettes.

Mantuvo la tienda sus dos fachadas al Zócalo y 16 de septiembre en estilo neoclásico. Como el frente al Zócalo parecía parche mal pegado, frente y cerca de edificaciones ejecutadas durante los tres siglos de Dominación Española y las nuevas conservadas en ese estilo.

Por lo que, cuando con el regente Uruchurtu, el hermano de don Nicolás, el arquitecto Federico Mariscal quitó plantas y oficina de tranvías que estaban al centro de la plaza haciéndola gran explanada con dimensiones inusuales, cambió la fachada neoclásica de la tienda reponiéndola con otra acorde con las construcciones del resto.

ERNESTO P. Uruchurtu.

ERNESTO P. Uruchurtu.

En fin, tuvimos una fructífera jornada y volvió a la mente mucho que habíamos olvidado y que sigue siendo valores actuales. Y hasta los próximos 300… y… algunos más…

/arm