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Los Trescientos y Algunos más / Carlos González Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • Festejo para Tony Scheffler
  • El Papa y la Virgen morena, un icono universal

Medio siglo de recuerdos me unen a Tony Scheffler a quien sus entrañables amigos Agustín Diener y Gaby Barron de Diener le ofrecieron cena en su elegante piso del Country Club de Interlomas para celebrar el cabalístico y sensual 69 de su cumpleaños..

Nuestras correrías por Guerrero y Oaxaca y la entrevista a María Sabina, viaje inolvidable; a su padre Humberto, simpático como pocos, al mío el Duque también de un sentido del humor único. Y tantas vivencias más que sería imposible recordar. Simplemente es saludable el celebrar a un amigo que goza de cabal salud a esa edad en la que empieza la verdadera vida.

Ahí entre bocadillos selectos y un pastel azteca único en el mundo recordamos añoranzas de esos días idos que ya no han de volver.

En estos días en que está entre nosotros el carismático papa Francisco, bien valdría la pena hacer algunas reflexiones sobre el máximo culto religioso de nuestro país como lo es el culto a nuestra “Morena del Tepeyac”, pues el Obispo de Roma ha hecho numerosas referencias a nuestra máxima deidad cristiana, precisamente cuando le obsequiaron un sombrero de charro con la imagen de la virgen morena.

Años atrás “el guadalupanismo” era manifiesto en la Ciudad de México. La virgen de Guadalupe fue colocada a la entrada de las vecindades, y no había centro de trabajo que no tuviera una imagen de nuestra patrona morena… las carnicerías, las peluquerías, los talleres mecánicos -pero sobre todo las pulquerías- se caracterizaron por su Guadalupana colocada sobre una repisa, adornada con papel picado e iluminada por la flama parpadeante de las veladoras; y lo que hoy nos parece absurdo, en los cines el público se ponía de pie cuando en la pantalla aparecía la imagen de la virgen de Guadalupe. Sin duda antes se le amaba más que en nuestros días.

De cualquier forma el amor mexicano a la virgen de Guadalupe es tal que en todos los actos de nuestra vida su omnipotencia se manifiesta. Todavía, hasta hace algunos años, el mexicano común iba a la Basílica a solicitar plazos perentorios para no beber alcohol, que podían ser de un mes, medio año o más tiempo lo más machos. Plazos que únicamente podía autorizar algún sacerdote del santuario del Tepeyac.

De éste propósito surgió la frase:-“Estoy jurado”, más para que la intención tuviera validez, se entregaban estampitas con la imagen de la virgen al solicitante, que autorizaban el lapso del juramento.

Seguramente usted querido lector conoce a algún amigo o compadre que estuvieron jurados alguna vez.

Guadalupe fue un nombre muy común entre las mujeres y los hombres en el ámbito nacional. Hubo un tiempo en que llegado el 12 de diciembre la fiesta de las Guadalupes y los Guadalupes paralizó las actividades cotidianas, pues había tantos hombres y mujeres con ese nombre que las empresas, fábricas, oficinas y comercios preferían cerrar sus puertas para asistir para asistir a las comelitonas programadas para ese día.

Por cierto dilecto lector, ¿usted recuerda como se les decía afectivamente a las y los Guadalupes?; pues se les nombraba Pita, Lupita, Lupito, Pipis, Lupe, Lupis, Guada, Gualupita, Lupana, Guadalupita o Lupona. Lamentablemente hoy el nombre de Guadalupe ya no es tan popular como lo fue años atrás.

Seguramente alguien con buena memoria le va a recordar al representante de Cristo en la tierra frases muy populares en las que la Viren de Guadalupe es testigo presencial de los acontecimientos.

Una de las mentiras más socorridas del mexicano es aquella que reza: “En verdad de Dios y de la virgen de Guadalupe que mañana te pago”. La sentencia que identificó de por vida al famoso boxeador Raúl “el ratón” Macías fue:- “Todo se lo debo a mi mánager y a la virgencita de Guadalupe”. En el habla coloquial cuando se quiere que alguien nos comente algo que nos interesa, decimos :”Escupe Lupe”, y finalmente diré que en el centro de Coyoacán existe una famosa cantina llamada “La Guadalupana” a cuyas puertas se lee un letrero que dice : “Aquí todos somos guadalupanos”. Que fue lo mismo que afirmaban el poderoso hoy desaparecido Emilio “El tigre” Azcárraga, así como su conductor estrella Jacobo Zabludovsky, que aunque ni católico fuera aseveraba su guadalupanismo.

Ya es costumbre que” las mañanitas” se le canten a la virgen de Guadalupe amaneciendo el 12 de diciembre. Sin embargo el primer gran evento registrado oficialmente en la historia de la televisión nacional en éste sentido fue el control remoto realizado en 1951. Las imágenes en blanco y negro de esa memorable jornada fueron llevadas jubilosamente a los escasos hogares que entonces contaban con un aparato receptor.

Paco Malgesto, León Michel, Lola Beltrán y María Victoria encabezaron aquellas primeras “Mañanitas a la Virgen”. Desde entonces esa emotiva celebración se ha vuelto una tradición seguida por miles de fieles y las estrellas televisivas.

Las colectas nacionales-a través de la televisión-organizadas para recabar fondos para un fin determinado ahora tienen un nombre: Teletón. Pero ¿Usted recuerda cual fue el primer antecedente de ese noble evento?

En 1954 se organizó el primer maratón .¿y a quien lo dedicaron?. A la virgen de Guadalupe. La nueva basílica necesitaba fondos para su construcción. Y el conductor fue ni más ni menos que el ídolo de México: Pedro infante.

El pueblo de México otorgó el calificativo de “La Villa” o “La Villita” al santuario del Tepeyac, y con el tiempo surgirían expresiones populares al respecto. Qué tal si les recuerdo algunas: “El que fue a la villa perdio su silla”. Cuyo significado es que el que se va lo pierde todo. “Lo mandaron a bailar con los danzantes de la Villa”. Lo que quiere decir que lo explotaron por menso. “Vete de rodillas a la Villa”, que significa la penitencia por la tontería cometida. VE A LA VILLA Y AL POCITO A BEBER AGUA DE LA FUENTE PARA QUE SE TE QUITE LO INSOLENTE. Está más claro que el agua. Y una frase que ha quedado en el olvido: “Vamos a comer enchiladas y gorditas a la Villa” que quería decir ¡vamos a pasear! Y la decía mucho mi vecino el brillante intelectual don Jaime Torres Bodet.

Y por último quiero recordar algunos nombres de célebres pulquerías que hicieron época con nombres alusivos a la madre de los mexicanos: pulquería “El Ayate de Juan Diego”, otra “El Triunfo del Tepeyac”, o regios curados “Las Rosas rojas del Tepeyac”. Otros nombres eran “Las apariciones de la Morenita”, “Lupita la del Cerro”, a donde iba el gran pugilista Rodolfo “El chango” Casanova después de sus espectaculares combates. O “El entorno guadalupano” . No cabe duda que ha sido la figura más emblemática en la historia de América Latina de los últimos siglos.

Pero… Hasta los próximos 300… y…  algunos más…