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Los Trescientos y algunos más | Carlos González Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

Visitando a un admirado jurisperito quien recupera paulatinamente la salud, me cayó de sorpresa el fallecimiento del doctor y general Rafael Moreno Valle, quien siempre me proporcionó un trato afable y sencillo y se preocupó por mi cuando tuve una fractura de fémur múltiple.

DR. RAFAEL Moreno Valle.

DR. RAFAEL Moreno Valle.

Hombre querido por todos, su muerte ha conmocionado a los medios políticos, científicos y sociales del país. Lo menos para una vida en la que hizo muchas obras sin hacerse publicidad, sin las luces de las candilejas, sin buscar la fama, el dinero o el poder a los que hace referencia el Papa Francisco en su encíclica.

Próximo a cumplir su siglo de existencia, su generosidad y don de gente, le conquistó aprecio y cariño múltiple.

No había reunión o sitio donde no acudieran a saludarlo; quienes fueron sus favorecidos o sus pacientes.

Jovencito dejó su natal Atlixco, para cursar la preparatoria de la UNAM, en el edificio del San Idelfonso, sin haberse recibido el dr. Gustavo Baz, quien fuera el primer secretario de Salubridad y Asistencia, con el expresidente Manuel Ávila Camacho, le ofreció una beca en E.U., que supo aprovechar para estar al día en los adelantos de la ciencia médica; por méritos propios ascendió en el hospital que le correspondió y fue subdirector. Soportó la actitud prejuiciada de otros médicos porque diagnosticó sarampión de un niño y llegó la justicia cuando el enfermito se agravó, nuevos exámenes confirmaron que fue acertado el diagnóstico del médico poblano.

Tomó la profesión médica como apostolado y no como medio de adquirir riqueza, no cobraba a sus paisanos, ni a los militares, ni a pobres y sacerdotes. Ganó justa fama como magnífico ortopedista.

Adolfo Ruíz Cortines, apreció sus merecimientos y le brindó su amistad.

Don Rafael fue director del Hospital Militar y pasó como senador por su Estado natal. Y posteriormente secretario de Salubridad y Asistencia.

Entabló relación de amistad con don Gustavo Díaz Ordaz, el profesor Carlos Hank González y Justo Fernández; fueron amigos fraternos y entrañables, tanto que les apodaron “Los Tres Mosqueteros”.

CARLOS HANK González.

CARLOS HANK González.

Falleció don Justo el mayor del trío, y la amistad perduró a través de su viuda doña Lucha Ávila Camacho y su hijo y compadre el lic. Justo Fernández Ávila, el director del Hipódromo de las Américas y hoy presidente de la Asociación Nacional de Hacendados de la República Mexicana; que llevó la champaña para brindar por sus 96 años en agosto. Fue presidente de Cruz Roja Mexicana, cuando atravesaba dificultades financieras y con su firma avaló préstamos bancarios.

Charro y aficionado ecuestre, encabezó varios desfiles del 16 de Septiembre

De Aquellos años sobreviven Antonio Gil, de recia estirpe charra y el General Leobardo Ruiz, hijo del general del mismo nombre y quien fuera agregado militar en Grecia y E.U.

Compuso música y poemas muy bellos, que por modestia y a pesar de los ruegos no quiso imprimir ni difundir. Al amigo, discípulo suyo de experiencias vitales, dueño de la Hacienda de Ocotepec, que le fuera restituida por el Congreso Nacional en 1823, el verso “En esta hacienda famosa que fue de Leona Vicario descansa en modesta fosa al que sacó a Superbarrio.

Con el inolvidable abogado y epigramista Pancho Liguori, integró el grupo “Los Pergaminos”, defensor de la cultura y la bohemia de alto nivel.

De ese grupo maravilloso de viejos irreverentes, divertidos, cultos y bohemios, en los que se mezclaban magnates de la industria y empresarios con artistas, intelectuales, políticos, banqueros o periodistas formaron parte personajes tan conspicuos de nuestra comunidad como el vate Méndez, Antonio Ariza, Pedro Vargas, Ángel Lozada, Manuel Horta, Carlos Abedrop, Mario Moreno “Cantinflas”, Adolfo “Fito” Best, Roberto Montenegro, El doctor Atl, Justo Fernández, El Duque de Otranto, Silverio Pérez, Bernardo Pasquel, Alejo Peralta´, Rafael Corrales Ayala, Hugo B. Margaín y una pléyade de personalidades más que pasaban veladas inolvidables cada mes en casa diferente.

EL DR. Atl.

EL DR. Atl.

El maestro Gonzalo Martre, le dedicó: “Andaba la parca en la calle /en busca del hombre honrado / cuando vio a Moreno Valle / cruzándola lado a lado / Si del PRI fuiste senador / y creo que también diputado, / de Puebla Gobernador; ¡No creo que fueras honrado! / Te equivocas parca maldita / es perversa, loquita; / rarezas desde su juventud / nunca robó un mísero cobre / nunca fue un hombre innoble / ni al pasar por el Senado / ni al pasar por la Salud / De médico fue muy bueno / de político intachable /ahora que es venerable / le dieron dudoso premio / A la muerte le sonroja / tener que llevárselo ahora / que ya pasó la hora / de salvar a la Cruz Roja. / Se va Rafael garante / de que el barco enderezó / va con los pies por delante / ¡una ambulancia, lo atropello!. Desinteresadamente ejerció la docencia en la UNAM. Forjador de hombres de éxito como su heredero mayor, Rafael que preside una de las fundaciones más serias y filantrópicas del país como lo es la Gonzalo Río Arronte, que tuvo su mayor esplendor durante la presidencia del licenciado Ignacio Morales Lechuga.

También su hijo Javier, un brillante emprendedor fundador de medios de comunicación que propugnaron por la libertad de expresión como El Financiero y el canal 40 de televisión.

Hay que reconocer que de esta estirpe de mexicanos está necesitado nuestro querido país en estos momentos.

Pero hasta los próximos 300… y… algunos más…

/arm