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Los Trescientos y Algunos Más / Carlos González Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

  • Homenaje a Miguel León Portilla
  • Exposición de Marco Zamudio
  • Hay que saber comer

Durante la reunión mensual del Club de Golf Chapultepec, que ya se ha convertido en un ritual, platiqué con algunos excondiscípulos de “Los Legionarios de Cristo” sobre el homenaje que recibirá el día de hoy, en el teatro Juan Ruiz de Alarcón, mi tío Miguel León Portilla, por parte del Instituto de Investigaciones históricas de la UNAM, homenaje del que yo no tenía idea. La información me la dio el abogado y fanático de la historia de nuestro pasado Alejandro Salas.

Y es que si alguien conoce los orígenes de nuestra nación desde sus raíces prehispánicas más remotas es precisamente el doctor León Portilla, quien por cierto acaba de salir avante de una enfermedad pulmonar que lo tuvo postrado un buen rato.

El tío Miguel, quien en estos días cumplirá nueve décadas de una fructífera vida, llegó a casa de mis abuelos en la plaza Washington de la colonia Juárez, muy joven, después de dejar el seminario, pues vio que lo suyo no era precisamente la religión y vivió algunos años ahí; el doctor Manuel Gamio, fundador del Instituto Indigenista Interamericano, se convirtió en su mentor y maestro al igual que Ángel María Garibay, quienes definieron la futura vocación del gran intelectual.

De acuerdo a lo que comenta Leticia Sánchez Medel que le dijo el festejado,-“No le temo a la muerte, México está enfermo y eso me duele mucho, porque quiero a esta tierra con toda mi alma. Entonces me duele ver la corrupción, la inseguridad, el tráfico de drogas, los secuestros, y creo que todos podemos hacer algo”.

“Muchas reformas de todo, pero pienso que hay que obrar con más calma”. Los señores que manejan las finanzas tienen que observar que la economía no está nada bien.

En una plática informal, el autor de “Visión de los vencidos”, su magistral libro sobre las historia del país, que ha sido traducido a decenas de idiomas, se definió con su característico sentido del humor como “medio agnóstico”.

“Hace algunos años le temía a la muerte, pero con el paso del tiempo me he reconciliado con ella; tal vez viva 90 años, a lo mejor 92 o probablemente 100, no se… ahora ya no le temo porque he procurado trabajar hasta donde he podido… Creo que no he sido muy cabrón, ¿Quién sabe?, a lo mejor alguien dice que sí. He cumplido y trabajado ayudando a los demás, entonces mi destino no será malo. Creo en Dios y le agradezco haberme dado la vida, si Dios quiere me mandará a la nada, o me llevará a no sé dónde”.

Y ahora que se ha recuperado de esa pulmonía, León Portilla se ha propuesto terminar sus memorias, concluir la edición del mapa más antiguo de México Tenochtitlán de 1559, que el emperador Carlos V mandó realizar y sacar la edición en chino de “Visión de los Vencidos”, además de la publicación de “Los Cantares” y seguir con su seminario.

Tiene pensado también entregar la dirección de estudios de cultura Náhuatl, donde ya estuvo 50 años al frente. Dice que no quiere convertirse en el Porfirio Díaz de la cultura.

Y es que el antropólogo, maestro y filósofo León Portilla no ha dejado de luchar por el bienestar de los pueblos indígenas ni un día, primero como historiador y académico, después al frente del Instituto Indigenista Interamericano y posteriormente como representante de México ante la Unesco.

Con motivo del polémico quinto “Centenario del Encuentro de Dos Mundos”, en 1992, el tío Miguel impulsó la promoción y el reconocimiento de la realidad de los pueblos indígenas, en ese sentidosu labor ha sido
incesante.

Más recientemente, cuando se reunió con el actual Presidente, le planteó su preocupación por la terrible situación de los indios de México. En esa ocasión, comentó a la familia que el mandatario electo lo llamó a él y a otros seis investigadores para que le dijéramos qué nos preocupaba, y él le dijo que lo que le preocupaba era que los indios no tuvieran personalidad jurídica en México. El presidente le preguntó que para qué. Y León Portilla le contestó:- “¿Cómo que para qué?” Para que se respeten los acuerdos de San Andrés, se les reconozcan, les devuelvan sus tierras y tengan autonomía. Recordaba en esa reunión que le pidió al licenciado peña Nieto que mandara un proyecto de ley al Congreso para que se les reconociera su personalidad jurídica como la tenían en la corona española, pero hasta la fecha no se ha hecho, cuando eso es esencial para que los indígenas puedan levantar la voz y exigir sus derechos.

La historia es un don de Dios que compensa al hombre ante lo limitado de su existencia, siempre ha afirmado el historiador e investigador emérito de la UNAM, y dice que 90 años no son muchos que se le han ido como un soplo, pues los ha pasado trabajando en lo que es su pasión.

Dice que sus 90 años los cumple con mucha alegría por tres razones: primero porque está vivo, segundo porque tiene muchísimos amigos en la Universidad, donde va a cumplir 60 años de vida académica y tercero porque tienen una familia –con su mujer, que también es académica-su hija y su yerno y sus nietos. Son una familia pequeña pero feliz. Dice el filósofo, quien fue reconocido en 2013 por el Congreso de Estados Unidos con el premio “Leyenda Viva” por su incansable labor para esclarecer la
cosmovisión indígena.

Hoy una de sus sobrinas, la encantadora Jimena Ysita León Portilla es una brillante historiadora profesional que sigue los pasos del tío Miguel, impartiendo cursos en los que promueve el patrimonio histórico y cultural de nuestra nación. Su padre, mi amigo y compañero de correrías infantiles Carlos Ysita, debe de estar más que
orgulloso de su heredera.

Y en la galería de la Plaza de la República, el fin de semana se llevó a cabo la espléndida exposición de ese brillante representante de la plástica latinoamericana como lo es Marco Zamudio, donde casi 350 amantes del arte abarrotaron este templo de la
cultura y las artes.

Zamudio convierte los sueños y los rostros de la vida y de la muerte en realidades tangibles; así lo que vemos no son fotografías, son óleos que se vuelven, se transforman en realidades. La exposición “Ninfas” estará algunos días más abierta al público para quien quiera solazarse con la visión del mejor arte del mundo, sin exagerar.

Y ahora nuestras sugerencias gastronómicas solares, siempre copiadas nunca igualadas para comenzar la semana acariciando al paladar.

El Bueno.- Bonito: -San Ángel.-Fresca atmósfera estilo Nueva Orleans, con un servicio de lujo y un filete José María que enloquecería de gusto al más exigente gourmet y la atención personal del experto Francisco
Bobadilla.

El Malo.- Pan Di Bacco: -Julio Verne. Polanco. Pretencioso y de porciones minúsculas, y con un encargado mal encarado y grosero con la clientela. Ni en una pozolería de la Candelaria merecería trabajar el señor Fernández. Pobres propietarios.

El Feo.- China Girl: -Prado Norte.- Obscuro e incómodo, pero con una sopa Won Ton más que aceptable;raciones muy saludables y mejores precios. Para que la crisis y la baja del petróleo no nos afecte.