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Los Trescientos y algunos más | Carlos González Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

– Un ateo, un creyente y una pregunta

– El sol de invierno caliente, pero no satisface

– Pasaportes vencen seis meses antes

Denso debate sobre el recorte gubernamental en materia cultural sostuvimos con algunos colegas de la Ibero, que derivó en aspectos teatrales y otros espectáculos culturales durante una reunión de exmaestros el fin de semana. Y es que, algunos sostienen que los precios de los teatros se han vuelto prohibitivos para gran parte de la ciudadanía, a lo que otros argumentamos que en primer lugar es mucho más barato el teatro en nuestro país que en cualquier parte del mundo.

Además, para tener un buen teatro, éste tiene que tener un costo mínimo de recuperación. Resultan, si lo observamos con cierto pragmatismo, más caros los six pack de cervezas y todas las botanas para aplastarnos a ver el futbol una tarde sabatina que dos boletos para ver una buena obra teatral.

El fin de semana, para comprobar mi dicho, me dirigí al teatro Helénico para disfrutar de la obra “La última sesión de Freud”, en la que Sergio Kleiner y Darío T. Pié dirigido por José Caballero despliegan una espléndida actuación. Una obra magnífica, obviamente no para todo el mundo. Un debate intelectual no está exento del lado humano. Los acontecimientos que marcan nuestras vidas nos llevan a un sistema de pensamiento específico. Sin embargo, las similitudes de las vivencias de todo ser humano más allá de la ideología crea vínculos.

Estos dos entrañables personajes llenos de contradicciones y de elementos que los humanizan nos acercan a temas como la sexualidad, el amor, la violencia, el complejo de Edipo, la eutanasia y sobre todo el tema central ¿Dios existe?

Hay que recordar que uno de los ateos más célebres de la humanidad fue Sigmud Freud, que inclusive se separa de su socio Jung, cuando éste confirma que él sí cree en la existencia de Dios.

No cabe duda de que no son lo mismo los tres mosqueteros que 20 años después, reza el sabio proverbio; y es que en estos días, que un aire cruzado generó gripa nacional con riesgo de terminar en neumonía, con enfermos y ancianos de los que el sol eleva la temperatura del ambiente y produce males e incomodidades al entrar a la sombra.

Un sabio amigo de larga experiencia amatoria comenta que el sol de invierno es como los maridos cansados: calientan, pero no satisfacen. La epidemia de influenza, agota las existencias de antibióticos mientras más fuertes mucho más caros y las cuentas hospitalarias, aunque sean Instituciones de Asistencia Privada, suman cantidades estratosféricas, de manera que una estancia cualquiera con los días para entretener la enfermedad cuestan más de 20 mil pesos diarios y de ahí para adelante. Si el enfermo no perece por enfermedad, morirá por soponcio de conocer lo que debe. La Secretaría de Salud no puede curar con aspirinas un mal tan grave generalizado.

Se aproxima la primavera, renacimiento de la vida, salen nuevas hojas a los vegetales.

Un plan de educación de los hijos cuesta mucho en dinero y en dificultades. Algunos amigos nuestros que enviaron, conforme al Plan del Gobierno Canadiense, a uno de sus hijos a estudiar un año para dominar los idiomas de ahí, conocer otra manera de vivir y de pensar, proyectaron ir a ver a su hijo menor y empezaron por buscar requisitos para ser admitidos en el país franco-inglés. Los teléfonos donde deben de pedir cita permanecen ocupados y no llegan las llamadas. Fueron a otras oficinas en Interlomas, donde empezaron por decirles que la vigencia del pasaporte debe ser mínimo seis meses a la fecha ahí consignada, lo que significa que si el pasaporte fue extendido por 10 años que vence en diciembre, el viaje deben hacerlo en junio anterior.

Así sucedió entre los amigos ochentones que fueron a comer al Club de Golf Chapultepec y donde losdejaron entrar porque no exhibieron sus respectivas credenciales de conscriptos… ¡en los años 30!..

y hasta los próximos 300… y… algunos más…

/arm