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Los Trescientos y algunos más / Carlos González Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

* Diversas formas de expresión

* Escala de su valor específico, Egipto

Almorcé con tres estimadísimos condiscípulos del Cumbres: Marcelo Jean, Alberto Madrid, Tony Domit y Gerardo Mancebo en el Club de Industriales, comenzando por la Sopa de Letras, aquel programa inolvidable de Pancho Ligouri y Jorge Saldaña.

Alberto Madrid venía de tomar la clase a sus nietos, les refirió a los chicos que, tras formas de expresión varias, destaca la palabra, y que su peso específico depende primordialmente de la forma en que se expresan y del tono. Si con la mano apretada a la noviecita le susurro y decimos “cuánto te quiero”, o cuando con voz estentórea decimos “vete al demonio”, eso mismo enviado en carta manuscrita mueve a las lágrimas o a la respuesta violenta. Si va impreso en un volante, en un diario, en revista o en un libro, los resultados son variables, producen aceptación, admiración, rechazo, sometimiento, rebeldía o violencia: los conceptos expresados a viva voz mueven a las multitudes como los discursos incendiarios de Hitler o Mussolini.

Lo dicho con voz fuerte impresiona más por el volumen que por el contenido. Aquel cacique pueblerino, que para los días patrios festejaba a nuestros Héroes, señalando que eran unos “tránsfugas de la rebelión”, el pueblo y los campesinos analfabetos aplaudían la sola forma sin saber la significación.

Importancia mayor está en el acento, la diferencia entre mendigo y méndigo, revolver o revólver. La separación de las sílabas, aquel correteado por un toro gritaba al mozo “quítamelo, pendejo”. Y aquel no lo quitó, sabedor de que era imposible y entendió “quítame lo pendejo”.

Pasa lo mismo cuando confunden “sí, no”, con sino. “Si llegas tarde me voy, o no voy sino regreso”, en fin cositas que pueden ir entre las aspiraciones de la Reforma Educativa tan pregonada y ahora en vías de realización.

– Arte y construcción de las pirámides:

Viaje a Egipto con elevada cultura: En otro tema según anticipamos, la plática de esta semana fue a cargo del arq. Luís Ibarra, destacó que están de moda las profesiones, abundan licenciados, aunque los doctorados vinieron por 1950, porque antes solo teníamos la escuela de altos estudios, el ateneo de la juventud con los insignes filósofos Antonio Caso, José Vasconcelos, y los integrantes del grupo de los “Siete Sabios”.

En tiempos de Miguel Alemán, vinieron los doctorados y para ello, las escuelas universitarias se convirtieron en Facultades, los maestros casi todos Licenciados, volvieron a ser doctores, aunque los hubo tan eminentes y competentes como Justino Fernández, como el intercambio al coyote, abogado sin título quien replicó al “título sin abogado”. En el crecimiento aparatoso que sufrimos, ya existe el título intermedio de “Maestro”, bajo tal antecedente, el arq. Ibarra preconiza que el conocimiento cabal de historia, ciencia y arte, no queda en la siguiente titulación, hay que rascar y tener conocimiento cabal de la humanidad.

Frente a los países que empezaron por la consolidación de las nacionalidades en el siglo XVI; España, tras la expulsión de Moros y Judíos, con Isabel la Católica y Fernando, la unión de Castilla de Aragón.

Francia con la adhesión de los reinos, la dominación a partir de los Reyes Borbones, pero en materia de antigüedad, la civilización egipcia empezó hace muy poco, apenas 3000 A.C. antes de Cristo, para esas fechas estuvo la primera dinastía de los Farones, Keops construyó la primera pirámide que hoy queda en las orillas de El Cairo.

El Arquitecto fue Aminoptep. En los tiempos modernos, nació el gran Nilo, aumento de los estudios sobre el país, donde el segundo río más grande del mundo, después del Amazonas con mil 500 kilómetros desde la altura de la presa de Asuán, hasta las ramas de su llegada a Alejandría y al Mediterráneo.

Bajo la conquista de Francia, llevada a cabo por Napoleón en sus primeros combates, durante en más de un año que ahí vivió, su genio tuvo tiempo y disposición de estudiar el País.

En su comitiva estaba Champollión que en sus palabras, entonces se volvió “adicto a Egipto”, descubrió la piedra Rosetta de la que obtuvo la clave para traducir los jeroglíficos gravados en roca, madera. Estudios recientes de sabios holandeses descubren que la Pirámide de Keops tiene más de dos millones de bloques, que pesan entre dos y 60 toneladas.

Para transportarlas usaban una losa en forma de trineo, a la que se ataba una cuerda, arrastrándola con cables, y previamente humedeciendo la arena para permitir mejor deslizamiento, de aquellas tantas veces milenarias culturas, a la fecha queda la transformación.

La Presa de Azúan, con más de 200 kilómetros de largo, que viene desde las cataratas del Lago Victoria en el Alto Nilo, que regula el riego indispensable que hace fértil el país, cinco por ciento de su superficie, pues el resto es desierto. Alejandría, que debe su nombre a Alejandro Magno en la orilla del Mediterráneo, albergue que fue el Faro de Alejandría y de la Biblioteca de Alejandría, destruida perversa y estúpidamente, y que en fechas próximas ha sido repuesta parcialmente.

La ciudad de el Cairo, las Mezquitas a la par, los grandes hoteles de fecha moderna capaces de competir a la satisfacción del turismo por todo el mundo, esto originó desde la dominación francesa, la dominación del Imperio Otomano del Imperio Inglés, que
dejaron sus huellas y diferencias.

La historia de los Sultanes de los Jedives, las dinastías árabes, griegas, romanas.

Los grandes emperadores Tu Tan Kamel, aquellas mujeres extraordinarias: Neffertti, que gobernó el Egipto-Romano de Marco Antonio y Cleopatra.

Las grandes construcciones de muchas otras pirámides y templos Abu Sin Mel Carnak , el Valle de los Reyes, Luxor.

En el arte y la ciencia de la medicina, fueron pioneros los egipcios en la trepanación de las cabezas, la conservación de los cadáveres, el embalsamiento, porque las pirámides eran tumba de los faraones al otro mundo y hasta los cubrían con bandas por todo el cuerpo, sus cabezas con un forro de oro puro, los preparaban con el faro erguido por lo que pudiera ofrecer en la nueva vida, lamentablemente como los llevaban a la pirámide, el cadáver con metales preciosos, joyas y objetos de alto valor, también lleva años por centenares el saqueo de las tumbas.

Pero eran tantas y tan ricas que hasta principios del siglo XX, Lord Carter descubrió algunas tumbas de las más valiosas, mucho de aquel fabuloso tesoro pudo quedar en su País, lo que hace el Museo del Cairo la admiración de millares de piezas.

También llevaron súbditos ingleses a las islas británicas, numerosas piezas salvadas del robo y adornan el Museo Británico. Muy lamentable la tragedia de ocho mexicanos masacrados en Egipto.

Pero, hechos tan lamentables suceden por todas partes. Egipto vive principalmente del Turismo.

Nuestro México también tiene por su parte mucho que ofrecer al paseante estudioso, inversionista. Si tenemos de que presumir, habrá que saberlo ofrecer en forma fácil y sencilla.

La riqueza más perecedera radica en los conocimientos, el que aprende bien, con los cambios de la vida, pérdida del empleo, cierre del negocio, revolución derrotada puede subsistir cuando sabe algo.

Don Benito Juárez estuvo haciendo puros en Nueva Orleans. El mismo Madero en Plan de San Luís lo hizo en San Antonio Texas, donde sus hermanos encontraron trabajo, nuestros intelectuales exiliados encontraron que comer escribiendo para los diarios, traduciendo obras y siendo auxiliares de los abogados norteamericanos desconocedores de las leyes y costumbres mexicanas.

Fomentemos el turismo sin prejuicios, con amplio espíritu. Pero hasta los próximos 300… y… algunos más…