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Los Trescientos y algunos más | Carlos González Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

* Nueva York vale una misa

* Festejo para don Enrique Sáenz

* Fundación Leonora Carrington

Algún escritor contemporáneo afirmó que París bien vale una misa, y estoy de acuerdo con él, pero la ciudad de Nueva York, vale por lo menos una oración. Estuvimos convidados a la celebración del día de muertos en la ciudad de los rascacielos y, como a caballo regalado no se le ve el diente, pues adelante. Claro que al anfitrión y a su gente los invité a cenar una noche en agradecimiento, y ahora tendré que ir a visitar a don Pedro Romero de Terreros para resarcir los daños colaterales. Pero como buen mexicano, lo bailado pues ni quien me lo quite.

Lo singular de este viaje es que, contra lo esperado, me sentí como en casa. Si uno camina por Times Square, en media cuadra se escuchan por lo menos hablar a las personas en cinco idiomas distintos; predominando el español con diferentes acentos. Es un mosaico multicultural con diferentes matices.

La gran manzana es sin duda la cuna comercializadora del arte mundial, aunque como dice mi amigo el arquitecto acuarelista Alejandro Haddad, la cuna creadora de ese arte sea el Itsmo de Tehuantepec, de donde provienen grandes genialidades contemporáneas como Sergio Hernández, Rodolfo Morales, Urbieta, Toledo, Tamayo y tantos otros. Esa ciudad cosmopolita y versátil modifica su fisonomía día con día, y si uno va hoy y vuelve dentro de un mes, se encuentra siempre con novedades. Ese es su atractivo principal.

Alrededor de Central park se pueden admirar a los grandes artistas de todas las épocas en algunos de los museos más importantes del mundo como el Guggenheim, el Metropolitan, el MOMAy el maravilloso American Museum of Natural History.

Pero también hay espectáculos musicales como el Opera Hall, o los increíbles musicales de Broadway como “Los Miserables”, o la que fuimos a ver, “The Jersey Boys”, que es la historia de Frankie Valli y el grupo de Four Seasons.

En esa ciudad cosmopolita, donde no se discrimina a nadie, reflexionamos que ella es más que el Rockefeller Center, Greenwich Village, la Estatua de la Libertad o el Empire State Building, o los Meets o los Yankees; Nueva York es su gente, son los miles de inmigrantes hispanos, coreanos, hindúes, paquistaníes, latinos de todas las latitudes, vietnamitas, bengalíes, nigerianos, que han logrado sacar adelante la vida con dignidad, a pesar de las bravatas de Donald Trump.

Y por cierto, en el vuelo de regreso coincidimos con esa encantadora y sencilla funcionaria llamada Claudia Ruiz Massieu, que es la secretaria de Relaciones Exteriores y que fue a reafirmar la vocación de nuestro país en cuanto a la soberanía y a defender con la fuerza del Estado a nuestros connacionales, que emigran en busca de un mejor destino. Ella iba acompañada de su subsecretario Carlos Perez Verdía y dos asistentes más, sin la corte con la que viajaban antes los altos funcionarios gubernamentales.

También saludé en el aeropuerto a Francisco Madero, a Antonio Cosío, a Nicolás Alvarado, a Enrique Krauze y a la bella Sandra de San Martín. 

El día siguiente reunión con los excompañeros de periodismo de la facultad, lo que me levantó el ánimo, pues soy de los que menos cascados se ven. Según yo, pero el ingenio permanece incólume en muchos de aquellos condiscípulos de las lides estudiantiles. Castiga a los que te tienen envidia haciéndoles el bien. Y recordé ese viejo proverbio árabe:- “Estate atento cuando tu enemigo te sonría: la fiera muestra los dientes antes de atacar”. En fin, fue una velada más que grata.

También en estos días ese señor que ha sido padre ejemplar, profesionista de impecable proceder y amoroso marido que es el ingeniero Enrique Saenz Trejo, cumplió nueve décadas de vida, por lo que su heredera Malú le organizó ameno ágape en un salón de fiestas de Las Lomas de Chapultepec .

FAMILIA SÁENZ.

FAMILIA SÁENZ.

Con nutrida asistencia, mariachis , suculentas viandas y abundantes bebidas espirituosas. Al tratar a don Enrique puedo afirmar que las cosas y los seres no valen por el tiempo que duran sino por las huellas que dejan.

En los años, -que son muchos- que tengo de tratar al ingeniero Sáenz, jamás le he escuchado que profiera un insulto contra nadie, o que haya injuriado a persona alguna. Presentes también sus otros hijos Mauricio con su bella esposa Betty, Patricia y Bertha. Y claro sus nietos; Michelle, próxima a unir su vida a la del empresario Roberto Dupuis Martínez Zorrilla, Alejandra, Daira, Mauricio, Aranza y Sofía, todas guapas en inteligentes.

Muchos años más a don Enrique , quien por cierto fue el constructor de la mayoría de las clínicas del IMSS en tiempos de los presidentes López Mateos, Díaz Ordaz y Echeverría.

Y precisamente fueron en esos años, cuando la enorme artista plástica anglo-mexicana Leonora Carrington se consolida como pintora de tamaños universales, desarrollando en toda su magnitud su obra surrealista. Una vidas intensa la de esta maravillosa mujer, que vivió una vida de novela de Charles Dickens, desde su infancia al lado de un padre inglés, noble y multimillonario, pasando por su relación de amantes en los días posteriores a la Segunda Guerra Mundial con el artista surrealista Max Ernst, su internamiento temporal en una clínica psiquiátrica, hasta su huída a México de la mano del intelectual mexicano Renato Leduc, su matrimonio con Gabriel Weisz y consolidación como artista.

Pues hoy la familia de la desaparecida pintora, amiga y gemela de mi padre, pues ambos nacieron en el mismo mes del año 1917, y así se decían, ha decidido crear la Fundación Leonora Carrington. El impulsor es en primer término Gabriel Weisz, quien está convencido que para llevar a cabo investigación estética, obras de teatro, películas, exposiciones, o para recibir certificados de autentificación, peticiones que llegaban continuamente a la familia lo mejor es crear esta fundación. Felicidades y será una forma inteligente de recordar a esta maravillosa artista que amó a México como su patria adoptiva. Y hasta los próximos 300… y… algunos más…

/arm