imagotipo

Los Trescientos y Algunos Más / Carlos González Gamio

  • Los Trescientos: Carlos González Gamio

* Alberto Bailleres recibe reconocimiento

* Reinauguración en Polanco

* Tlaxcala turístico, facilidades y dificultades para viajeros

Suman miles los profesionistas que egresados del ITAM, (Instituto Tecnológico Autónomo de México) ha trabajado por un México con mayor prosperidad. Posiblemente esa fue una de las causas por las que los senadores optaron por Alberto Bailleres González para otorgarle la medalla Belisario Domínguez, pues este magnate preside la Junta de Consejo de esa institución de excelencia.

Pero Bailleres es también dueño de Grupo Bal, del que forman parte entre otras empresas Médica Móvil, Peñoles, impresionante holding minero de los de mayor producción de cobre en el mundo, de GNP seguros y del Palacio de Hierro, lo que lo convierte en el segundo hombre más rico de México. Y además es un apasionado de la
fiesta brava.

Por cierto cuando estoy escribiendo estas líneas las calles de Homero, Horacio y Moliere se congestionan, pues están arribando miles de vehículos a la reinauguración de las nuevas y espectaculares instalaciones del Palacio de Hierro Polanco.

De ello venia platicando con mis amigos vecinos del país del Norte John Cornell y Tom Macgohuen, deseosos de conocer Monumentos prehispánicos y coloniales. Con la vocación, justa fama de Tlaxcala como destino turístico, lo que tiene en riqueza varia y proximidad a la capital metropolitana.

Comenzaron los visitantes saliendo por la calzada de Zaragoza, el antiguo camino de Puebla, tránsito congestionado desde el entronque con el viaducto Miguel Alemán, fueron subiendo por la montaña con los bosques tupidos a los lados, desde donde contemplaron el Valle de México.

Pasando por Río Frío, en la cumbre de las alturas siguieron a un paso del llamado Puente del Emperador y de Texmelucan, llegaron al camino de cuota rumbo a la capital estatal. Y de ahí pasaron a contemplar la Pirámide de Cacaxtla que ha sido restaurada y la conservan en buenas condiciones.

Dentro de la igualdad de derechos que corresponden al ser humano por el solo hecho de serlo, no les pareció que la cuota de entrada que fija el Instituto de Antropología al doble para los extranjeros, lo que obviamente no es para fomentar llegada de visitantes foráneos.

Admiraron el monumento y fueron receptores de explicaciones de los guías autorizados que saben poco, dicen poco y confunden lo que era ese reino antes de la llegada de los españoles conquistadores.Lo que pasó con Xicoténcatl, aliado de Cortés y su familiar del mismo nombre enemigo del conquistador.

Y llegaron al Plan del Valle, donde tiene asiento la ciudad capital del Estado, la hermosa plaza que guarda estado de conservación que nos hizo estar como en el siglo XVI, cuando hicieron la primera Casa de Gobierno como sigue siendo actualmente.

Los portales clásicos de las ciudades medievales de la Madre Patria, siguieron a la colina donde está el templo y convento de Ocotlán, el primor de fachada policroma de ladrillo con rojo peculiar, combinado con azulejo de talavera.

Pudieron llegar a la antesacristía donde la joya más preciada y guardada es altar forrado de plata pura, deambularon por la ciudad admirando construcciones de la época colonial, bien conservadas.

La gran Plaza con la Catedral a un lado y el Congreso Estatal del otro, en la orilla el Río Zahuapan afluente del Atoyac. En un costado la Universidad con edificios adecuados y amplios.

Encontraron un estupendo guía el jovencito estudiante del seminario, les refirió que los Tlaxcaltecas por ser enemigos de los Aztecas se aliaron con Hernán Cortés, que de esa Alianza salieron privilegios reconocidos a Tlaxcala por los Reyes de España, que en varios aspectos siguen prevaleciendo y por ello, el primer Obispado fue el de Tlaxcala, a mediados del siglo XVI.

El primer obispo fue fray Julián Garcés, aunque después la sede fue cambiada a Puebla, desde entonces fue de nombre importante solo el Obispado de Puebla, eso cambió en la actualidad, pues ahora cada ciudad importante está declarada asiento episcopal. Puebla es Arzobispado y Tlaxcala nomás Obispado.

Admiraron la placita de toros, pequeña, pero muy cómoda y donde pudieron ver de cerca las faenas que hicieron los diestros locales con los toros bravos, pues Tlaxcala se lleva la palma por tener muchas ganaderías, las que fueron centro y base para de ahí hacer otras. Nacidas en el Siglo XVI que subsistieron y que prolijearon multiplicadas. Piedras Negras y Mimiahuapan, mezcla de la sangre de los toros bravos, combinación consanguínea de las razas españolas, Murube Conde de la Corte, Marques de Saltillo. Las que fueron a Zacatecas, San Mateo, La Punta, y otras que dieron faenas históricas en el Toreo de la Condesa y después en Cuatro Caminos.

Con la segunda reforma agraria, del ataque a la fiesta brava, fue mayúscula, desaparecieron las ganaderías principales al ser afectadas sus tierras.

El ganado de Piedras Negras fue a dar al Estado de Michoacán, las reses bravas de Mimiahuapan las compró Alberto Bailleres y llevó a Begoña en el Bajío, próximo a San Miguel Allende, estupendo predio totalmente cercado, modernizado y mantenido.

Los vacunos pasaron de los fríos, de inviernos bajo cero, del clima semiárido del Altiplano donde bajaban al fondo de la barranca para tomar agua y subían a la cumbre para comer, en el clima templado del Bajío, los animales engordaron y crecieron, pero cuando la lidia es en el D.F., toros y novillos resienten la altura de más de dos mil metros sobre el nivel del mar.

Hay hoteles modernos aprovechando viejas instalaciones, conservando las fachadas y dejando atrás nuevas construcciones, albercas hasta con techo, probaron los guisos regionales, las clásicas chalupas que comparte Puebla y Tlaxcala, las tortillas pequeñas fritas con manteca y trozos de carne, riquísimas de sabor aunque productoras de colesterol, el clásico mole, los dulces regionales de calidad, los hechos con huevo, vainilla y dulce.

Difícil distinguir los de calidad que corresponden al alto precio, con los que dan el engaño de ser simple azúcar prensada, igual pasa con los camotes, falta entender que sale mejor tener clientes satisfechos que regresen, o los engañados que tras el disgusto no vuelven.

Esto explica la comida rápida al estilo de Norteamérica o cuando menos no trasmiten enfermedades, el miedo a comer carne de puerco que cosida deficientemente llega a trasmisión de la triquina, tremendo animalito que corre por el cuerpo y pone los huevecillos en el cerebro, que al crecer en su desarrollo provoca ceguera parcial y total y tremendos dolores de cabeza.

Cuando los chicharrones son bien fritos, queman la plaga. Chicharrón de guayaba del cuero, la piel del cerdo que bien manejado contiene poca grasa. Complemento indispensable para esa comida cuando hicieron largas caminatas, es un vaso de neútle el rico pulque registrado en “El Mural los Bebedores de la Pirámide de Cholula”.

El blanco que llaman natural o el curado que tiene el color, sabor y olor de las frutas de calidad, piña, naranja, limón, guayaba, tuna roja.

Enfriado con tubo de hielo metido al medio del vitriolero muy decorativo porque la bebida es celosa, pues si le echan el hielo directo, pierde mucha calidad, la baba que cuando tiran parte hace en el suelo el alacrán, figura parecida. Pues el agua corre por el piso.

Fueron los excursionistas a Apizaco para contemplar una locomotora de vapor, exposición que tiene en la entrada de la ciudad, que fuera centro ferroviario y taller en las rutas a Veracruz por Xalapa, Orizaba y Córdoba.

Les indicaron como ruta directa y mejor para volver al D.F., la nueva ampliada carretera para Calpulalpan con camellón en medio y pavimento liso y limpio, llegaron ahí, pero vinieron cambios que no fueron agradables.

En la bajada de Calpulalpan comenzaron las detenciones cada cuatro o cinco kilómetros, topes que obligan a la detención. Por el kilómetro 60 vieron el resplandor de las luces del Valle de México, bajaron hasta donde el letrero decía Texcoco y el camino terminó sin ninguna indicación.

Preguntaron en gasolineras y negocios, siguieron la indicación de dar vuelta a la derecha en el fin de la carretera, sufrieron confusión en la salida a los Reyes que desemboca a la calzada de Zaragoza.

De nuevo vuelta a la derecha para el camino de cuota, 42 pesos en línea recta sobre el Lago de Texcoco, que termina en el bordo de Xochiaca, luego el tránsito se acumula pasando colonias modestas, muchos semáforos, confusión porque como supieron hasta después, hay salidas por el Aeropuerto que siguen a Fray Servando y Viaducto.

Otras para colonias del Norte, por la Penitenciaría de Lecumberri y la mejor ruta para dar con el Periférico.

Pero con todo y los productos de la ciencia y de las industrias modernas, no se producen bolas de cristal para adivinanza, la falta de señalamientos molesta injustificadamente a los usuarios de calles y caminos.

La Constitución manda a los funcionarios públicos ser eficientes y reciben sueldos y prebendas muy lejos de la medianía en la vida que prescribía Benito Juárez. Los amigos extranjeros manifestaron malestar por lo que aquí nos falta en cuanto a caminos, acostumbrados a que en Norteamérica hay señalamientos adecuados, legibles, fácilmente a la velocidad permitida.

Señales de los kilómetros que faltan para cada ciudad, número de la carretera repetido muchas veces, que está de moda dar publicidad a los miles de millones de pesos gastados para conservar y construir carreteras.

Pero a pesar de ello, tienen dinero de sobra pero no les alanzan para tapar los baches, y dejar marcas para facilitar el libre tránsito.

Pero hasta los próximos 300…y..algunos más..